Sí, si eres hombre, me interesa tu suelo pélvico.
Hoy, 30 de noviembre, finaliza este mes dedicado a la salud del varón: el Movember. Un movimiento que pretende poner el foco en la salud masculina, dando visibilidad a patologías propias del hombre, como el cáncer de próstata.
Por este motivo publico esta entrada:
para decirte que si eres hombre, me interesa tu suelo pélvico
Como médico rehabilitadora hace tiempo que empecé a impulsar la Rehabilitación del suelo pélvico en la mujer. Porque consideraba esencial que el máximo número de pacientes pudieran beneficiarse de las distintas opciones que mi especialidad puede ofrecerles.
15 años después de aquellos inicios, volví a sentir la misma motivación que me movió en mis comienzos. En esta ocasión, orientada a ayudar a los hombres que sufren las secuelas de patologías (casi siempre originadas en la próstata) que afectan a su suelo pélvico.
Dolor pélvico, incontinencia urinaria o disfunción eréctil. Que no tienen por qué ser para toda la vida. Porque sé cómo ayudarte, me interesa tu suelo pélvico.
¿Qué patologías afectan con más frecuencia a la próstata?
En la próstata podemos distinguir 3 grandes patologías o enfermedades: la prostatitis, la hiperplasia benigna y el cáncer de próstata.
Prostatitis
La prostatitis es un proceso inflamatorio de la glándula prostática que puede tener distintos orígenes. Da lugar a entidades clínicas diferenciadas y con un espectro variable de gravedad. De forma muy simplificada se puede clasificar como prostatitis aguda o crónica; la bacteriana o abacteriana.
Hiperplasia benigna de próstata
La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es una de las enfermedades más frecuentes en el varón; el término hace referencia al crecimiento de la próstata asociado a la edad (es decir, se podría considerar parte del envejecimiento fisiológico), que puede, o no, provocar síntomas.
Cáncer de próstata
El cáncer de próstata consiste en el crecimiento descontrolado de células malignas dentro de la glándula prostática y, en casos avanzados, con extensión hacia tejidos adyacentes o incluso zonas más lejanas (metástasis).
¿Cuál es la prevalencia de cada una de ellas?
La incidencia de la prostatitis está en aumento; se estima entre el 11-16% en varones de menos de 50 años (es más habitual en varones jóvenes), y del 8.5% en mayores de 50.
La hiperplasia benigna de próstata se presenta en el 40% de los varones mayores de 50 años. Incidencia que va aumentando con la edad llegando a estar entre el 75 y 90% en varones octogenarios.
La prevalencia del cáncer de próstata también ha ido en aumento durante los últimos años, en parte debido a los avances en la detección precoz. Cada año se diagnostican en España más de 25.000 casos de esta neoplasia, la más frecuente en el varón (por detrás del cáncer de piel). Y se estima que 1 de cada 5 hombres padecerán cáncer de próstata. La buena noticia es que,
cuando el tumor está localizado, se cura en más del 75% de los casos.
¿Cómo se diagnostican?
Aunque las tres patologías se localizan en la próstata y algunos de sus síntomas pueden ser comunes, su etiología difiere, por lo que existen técnicas específicas que permitirán realizar un diagnóstico diferencial.
Como en todo acto médico es muy importante recoger una historia clínica detallada (qué síntomas presenta el paciente, desde cuándo, etc.) y realizar una exploración física completa, que, ante la sospecha de enfermedad prostática, casi siempre incluirá un tacto rectal. Esta prueba, aunque suele ser incómoda, es esencial para valorar el tamaño, la consistencia y la sensibilidad de la próstata; datos que pueden orientar hacia uno u otro diagnóstico.
Pruebas complementarias
Tras esta valoración inicial se podrían solicitar pruebas más específicas:
Cuando se sospecha una prostatitis (dolor, malestar, fiebre) son necesarias pruebas de laboratorio que confirmen o descarten la presencia de bacterias y/o células inflamatorias en la secreción prostática (análisis y cultivos de orina y semen).
El diagnóstico de la HBP es esencialmente clínico. Si un varón a partir de los 40-50 años presenta síntomas obstructivos (dificultad para vaciar la vejiga) y/o irritativos (urgencia, necesidad de orinar a menudo durante el día o por la noche), lo más probable es que éstos se deban al crecimiento de la próstata.
Aún así, habitualmente se realizan una batería de pruebas orientadas a descartar otros procesos. Las más habituales son: la analítica de orina para determinar la presencia de infección y valorar la función renal, la determinación del PSA, y los estudios de imagen (ecografía del aparato urinario).
Las pruebas más importantes para descartar un cáncer de próstata son la determinación del PSA (que requiere una interpretación profesional en base a distintos parámetros); asociada al mencionado tacto rectal y a pruebas de imagen. Ante la sospecha de cáncer, es necesario realizar una biopsia para confirmar el diagnóstico.
¿Cómo se tratan?
En la prostatitis aguda bacteriana es necesario el tratamiento antibiótico (a veces intravenoso), que en ocasiones dura varias semanas. Y no es infrecuente que sea necesario combinarlos o administrar de forma secuencial distintas modalidades de antibióticos. Suelen asociarse
además otros fármacos, conocidos como “descongestivos prostáticos” que contribuyen al alivio de los síntomas. Cuando el cuadro clínico se prolonga en el tiempo (prostatitis crónica) es necesario un abordaje multimodal, más complejo.
El tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata depende de su repercusión clínica. En general se suele tratar con fármacos que alivian los síntomas (relajando la musculatura del tracto urinario) o evitan la progresión del crecimiento de la próstata. Cuando el tratamiento farmacológico no es eficaz y el paciente presenta síntomas que afectan a su vida diaria o puedan provocan daños en el tracto urinario, se plantearía el tratamiento quirúrgico.
En cuanto al cáncer de próstata, las opciones de tratamiento dependen sobre todo de la extensión del tumor: cuando está confinado a la glándula prostática, el tratamiento puede ser la cirugía (prostatectomía radical), radioterapia o braquiterapia. Si el tumor tiene extensión fuera de la próstata suele ser necesario recurrir a tratamiento hormonal (hormonoterapia).
¿Cómo puede ayudarte un médico rehabilitador?
Me gustaría resaltar la importancia de la Rehabilitación en dos de las patologías comentadas. Pues tras el tratamiento específico requerido por cada una de ellas, en ocasiones quedan secuelas que afectan de forma negativa en la calidad de vida de los pacientes que las sufren:
Rehabilitación en la prostatitis
En un elevado porcentaje de casos diagnosticados como prostatitis, los síntomas se prolongan durante semanas o meses (es lo que se conoce como prostatitis crónica), pudiendo provocar dolor persistente en la región pélvica, problemas con la micción (urgencia miccional, dificultad para vaciar la vejiga) o sexuales (disfunción eréctil, dolor durante o después de las relaciones). En estos casos es habitual que exista un componente miofascial. Es decir, que los tejidos blandos que rodean a la próstata (músculos, fascias, etc.) hayan quedado afectados de forma secundaria. Lo que Esto en ocasiones se convierte en un círculo vicioso que perpetúa el cuadro. En esta situación es necesario un abordaje global, que incluya medidas orientadas, no solo a la próstata, sino al suelo pélvico y a mejorar la conciencia del mismo, y a acompañar al paciente en la mejora de sus hábitos de salud, recuperar su calidad de vida, retomar la actividad deportiva, etc. en el contexto de un programa de Rehabilitación.
Rehabilitación en el cáncer de próstata
De forma diferente, el tratamiento del cáncer de próstata deja secuelas en las que la Rehabilitación tiene un papel esencial. Tras la cirugía o la radioterapia se pueden dañar estructuras adyacentes a la próstata, encargadas de mantener la continencia o que participan en la actividad sexual, dando lugar a incontinencia urinaria e impotencia sexual. Son dos secuelas devastadoras, que afectan mucho a la calidad de vida de los
pacientes. Por lo que, una vez salvada la vida del paciente tras liberarle del cáncer, es el momento de brindarle la posibilidad de tratar las pérdidas de orina y la disfunción eréctil a través de la Rehabilitación.
Como ves, me interesa tu suelo pélvico porque tenemos mucho por hacer. Creo que conocer esta información es el broche perfecto para cerrar este Movember.


