Qué es el suelo pélvico y cuáles son sus funciones

En los últimos años se ha puesto muy de moda hablar de suelo pélvico. De cómo cuidarlo, cómo prevenir sus lesiones o cómo recuperarlo después de los embarazos. Pero ¿sabemos qué es el suelo pélvico y cuáles son sus funciones?

El suelo pélvico está formado por músculos, vasos, nervios y tejido conjuntivo. Todas estas estructuras tienen un papel fundamental en las funciones que desempeña. En el post de hoy vamos a explicar cada una de ellas. Y más adelante detallaremos cuáles son las estructuras anatómicas que lo forman para terminar de entender qué es el suelo pélvico.

Qué es el suelo pélvico

Un “suelo” sobre el que se apoyan nuestros órganos. La más evidente es la función de sostén de las vísceras pélvicas. Las vísceras son los órganos internos, alojados en las cavidades torácica, abdominal y pélvica. Como el corazón, los pulmones, el estómago, los intestinos, etc. En el caso de la pelvis (la pelvis menor para ser más precisos), las vísceras que contiene son la vejiga y el recto, y el útero y la vagina en la mujer. Aunque estas vísceras están “suspendidas” por diversos ligamentos y fascias, necesitan un apoyo, que es el suelo pélvico.

Cuando falla esta función de sostén, aparecen problemas como los prolapsos de órganos pélvicos (“vejiga caída”).

Garantiza la continencia urinaria y fecal

La segunda función, muy importante, es la de mantener la continencia. La vejiga es un órgano de almacenamiento: la orina producida por los riñones va acumulándose hasta que la vejiga se vacía en el momento correspondiente. El mecanismo por el que esta orina no sale al exterior hasta que el individuo lo decide es complejo. Pero de forma simplificada podríamos decir que entre micción y micción los músculos del periné garantizan el cierre de la uretra y que no haya escapes de orina.

A diferencia de la vejiga, el recto no es un órgano de almacenamiento. Éste no está diseñado para contener las heces durante largos periodos. En circunstancias normales, en el momento que las heces llegan al recto, el intestino “nos avisa” para vaciarlo lo antes posible. Pero como en muchas ocasiones el vaciado tiene que ser diferido, es necesario un mecanismo que evite escapes. De nuevo la acción de la musculatura del suelo pélvico permite que el ano permanezca cerrado hasta que llegue el momento adecuado para vaciarlo.

Cuando fallan estos mecanismos aparecen problemas como la incontinencia fecal o urinaria, o las disinergias.

Sin él, no habría orgasmos

Otra de las funciones del suelo pélvico, quizá menos conocida, es la sexual. En su capa más superficial se encuentran los músculos bulboesponjoso e isquiocavernoso, que con su contracción participan en la erección, la eyaculación y el orgasmo. Tanto en la mujer como en el hombre.

Cuando se altera su función, aparecen problemas sexuales como la disfunción eréctil, la anorgasmia o las relaciones dolorosas.

Gestiona las presiones

El suelo pélvico forma parte de una caja imaginaria, cuyas paredes laterales y anterior serían el abdomen, la pared posterior sería la región lumbar, y su tapa, el diafragma torácico. El suelo pélvico sería su base. Todas estas estructuras trabajan conjuntamente para distribuir de forma adecuada las presiones que soportan las cavidades abdominal y pélvica cuando hacemos determinados esfuerzos (un estornudo, cargar un peso, el vómito…).
Si las distintas “paredes” de nuestra caja no funcionan de forma coordinada, al realizar estos esfuerzos se pueden ver comprometidas las funciones de sostén, continencia y sexual que acabamos de explicar.

El primer obstáculo que encuentran nuestros hijos

El suelo pélvico tiene un papel fundamental durante el embarazo y el parto. Durante los 9 meses de gestación, añadimos el peso del útero grávido a la función de sostén que comentábamos al inicio del post. Por lo que todas las estructuras que lo componen deben soportar una mayor presión, sobre todo al final del embarazo.

Y durante el parto, los músculos que los meses anteriores han servido de sujeción gracias al mantenimiento del tono adecuado, deberán relajarse para permitir que la salida del bebé sea lo menos dificultosa posible.

Esta delicada función expone al suelo pélvico a sufrir daños durante el embarazo y en el momento del parto. Puede producirse la distensión de ligamentos y fascias, desgarros musculares o afectación de otras estructuras anatómicas.

Ahora que ya sabemos qué es el suelo pélvico y cuáles son sus funciones, podremos entender las repercusiones que pueden tener las distintas patologías que asientan en él, que iremos describiendo en futuros posts.

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