Cómo hacer ejercicios de kegel para mujeres

Casi todas hemos hecho en algún momento de nuestras vidas contracciones del suelo pélvico con el objetivo de mejorar el estado de nuestra musculatura. Pero ¿te han enseñado alguna vez cómo hacer ejercicios de kegel para mujeres, de forma correcta?

Antes de daros las claves sobre cómo hacerlos, debo decir que éstos no son ejercicios prioritarios en mi práctica habitual. De hecho, son pocas las pacientes a quienes mando hacer estos ejercicios tal y como los entiende la mayoría. Pero dada su difusión y el interés que despiertan, hoy he querido escribir un post sobre este tema.

Lo más importante sobre cómo hacer ejercicios de kegel para mujeres

Antes de hacer ejercicios de kegel es necesario tener la certeza de hacerlos bien. Son ejercicios muy fáciles de practicar por nuestra cuenta, pero sólo serán beneficiosos si se hacen de forma adecuada. La única manera de confirmar que los hacemos bien es mediante la exploración por parte de un profesional del suelo pélvico. Mediante la que nos enseñará su correcta ejecución.

Una vez que sepamos realizarlos bien, es muy importante buscar el momento adecuado para hacerlos. He oído a mujeres que aprovechan los semáforos o la cola del mercado para hacer estos ejercicios. Pero debemos hacerlos siempre en situación de tranquilidad, y en la posición que nos haya indicado nuestro especialista (la mayor parte de las pacientes deberá evitar al principio hacerlos de pie).

Errores más frecuentes en los ejercicios de kegel para mujeres

A algunas pacientes se les recomienda cortar el chorro de orina (“pipi-stop”) cada vez que hacen pis. Para identificar y fortalecer la musculatura del suelo pélvico. Es cierto que para hacer estos ejercicios hay que contraer los mismos músculos que para dejar de orinar. Pero si convertimos este gesto en un hábito, se acabará alterando el funcionamiento de la vejiga. Y aumentará el riesgo de padecer infecciones urinarias.

Y como comentábamos, no se deben hacer los ejercicios de kegel en cualquier situación. La primera escena (esperar en un semáforo) no es la idónea puesto que es probable que la tensión que tenemos en ese momento no nos permita relajar los músculos como deberíamos. La segunda situación (de pie en una fila) puede ser perjudicial en fases iniciales de la rehabilitación, en las que habitualmente está indicado hacer los ejercicios sentados o tumbados.

La mayor parte de las personas que hacen estos ejercicios basándose únicamente en indicaciones o dibujos, no los realiza de forma correcta. A veces son recomendaciones procedentes de una consulta médica, de un folleto publicitario, o son el consejo de alguna amiga. Pero sin supervisión médica (mediante la exploración física) es difícil hacerlos bien. Los tres errores más frecuentes que me encuentro en la consulta son: la falta de coordinación con la respiración, la contracción simultánea de músculos que no deberían activarse, o la inversión de la contracción (empujar hacia el periné).

En futuros posts veremos cómo corregir estos errores habituales, y daremos recomendaciones para que consigas el máximo beneficio con estos ejercicios. Aunque recuerda que nunca podrán sustituir a la valoración por un especialista.

 

Fotografía: Nabeel Syed on Unsplash

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