Control postural y suelo pélvico

Hoy os voy a hablar de un aspecto de la rehabilitación de suelo pélvico en el que siempre hago hincapié: la reeducación o control postural. Éste es, la mayoría de las veces, nuestro punto de partida.

¿Qué es el control postural?

Cada persona tiene una postura característica: si piensas en la gente que te rodea, te darás cuenta de que cada uno tiene un patrón postural propio. Sólo con ver la silueta de un conocido podríamos adivinar casi siempre de quién se trata.

Una postura corporal equilibrada es aquella en la que el cuerpo humano tiene una alineación que permita conseguir la mayor eficacia con la mínima sobrecarga posible.

Cuando este equilibrio se rompe (puede suceder por distintos motivos) aparecerán áreas de sobrecarga que, sin tratamiento, podrían dar lugar a otra serie de alteraciones. En ocasiones se genera un proceso en el que cada problema no corregido puede ir alterando el funcionamiento de estructuras vecinas, como si de fichas de dominó se tratara.

La mayoría de las disfunciones del suelo pélvico están asociadas a alguna alteración postural. Ya sea la causa o la consecuencia de la misma.

El control postural consiste en identificar qué partes de nuestro cuerpo han perdido su equilibrio. E intervenir para recuperarlo.

Reeducación postural

¿Y por dónde empezamos a corregir la postura? Como he dicho, la postura de cada persona depende de muchos factores interrelacionados. Por este motivo será necesario realizar distintos abordajes.

El primer paso es que el sujeto tome conciencia de su propia postura, analizando la misma frente a un espejo. De pie (de frente y de lado) y sentado. De esta forma podremos identificar las alteraciones existentes. Y establecer los objetivos de nuestro tratamiento.

Lo habitual es comenzar trabajando la respiración, con el objetivo de conseguir un patrón abdómino-diafragmático. El siguiente objetivo casi siempre es flexibilizar los grupos musculares que se encuentran demasiado tensos o sobrecargados; ya sea mediante tratamiento manual o a través de estiramientos específicos. Al mismo tiempo se deben hacer ejercicios de propiocepción (de equilibrio). Y a lo largo del proceso iremos introduciendo ejercicios de potenciación de toda la musculatura, especialmente la implicada en mantener la postura.

En próximas entradas os iré dando claves para mejorar vuestra postura. O identificar alteraciones que a veces pasan inadvertidas.

Fotografía: Austin Mabe en Unsplash; Ulf Bjolin en Flickr

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