Las mujeres que usan de forma habitual tacón alto tienen más probabilidades de tener disfunciones del suelo pélvico. Pero ¿qué tienen que ver los tacones con el suelo pélvico?

Tacones y pelvis
Para entenderlo, debemos empezar por fijarnos en cómo se modifica la posición de nuestra pelvis en función del calzado que usemos. Obviamente esta posición depende de muchos otros factores, pero ahora vamos a centrarnos en cómo influye el zapato sobre la angulación pélvica.
Con un zapato plano la pelvis tiende a estar en una posición neutra (retroversión), la postura natural del cuerpo humano. Pero con un tacón alto, la pelvis tiende a inclinarse (el pubis hacia abajo y el sacro, prominente, hacia detrás), buscando mantener el equilibrio. En esta posición, conocida como anteversión pélvica, los músculos del suelo pélvico están sometidos a un exceso de estiramiento.
Músculos eficaces
Para que un músculo actúe de forma eficaz, su estado basal (o punto de partida) debe ser el adecuado. Vamos a imaginarnos el músculo cuádriceps (el de la parte anterior del muslo). Con la rodilla estirada (en extensión) una persona sana puede hacer una contracción de este músculo (ponerlo duro) sin mucha dificultad. Pero con la rodilla flexionada, es más difícil conseguir esa misma contracción. Esto se debe a que en la segunda situación el músculo está estirado.
Tacones y suelo pélvico
Al usar tacones (sobre todo si éstos son altos), la posición de la pelvis provoca un estiramiento mantenido de la musculatura del suelo pélvico y
- Durante el tiempo que se están usando, la contracción del músculo elevador del ano es menos eficaz. Por lo que pueden producirse pérdidas de orina ante determinados esfuerzos (risa, salto, tos). Puesto que el cierre de la uretra será menos eficaz de lo que debería.
- Si el uso de tacones altos es repetido, podría dar lugar a un estiramiento progresivo de la musculatura. Y a un debilitamiento de la misma a largo plazo. Relacionándose esto con la aparición de incontinencia y de prolapsos.
Tacones y rehabilitación
Pero no es necesario renunciar al uso de tacones a pesar de lo que acabo de explicar. Sólo es un motivo más para “mantener a punto” nuestro suelo pélvico. Si trabajas para mantener un tono y una fuerza normales en tu musculatura pélvica, seguir usando tus taconazos favoritos no será problema.
Dime a donde vas says
Que interesante, nunca pensé la relación entre una cosa y la otra. Gracias!!
Dra.Morales says
Me alegro de que te haya gustado, Dime a donde vas. ¡Muchas gracias!
Emilia says
Muy interesante, habrá que trabajar la musculatura pélvica, gracias
Dra.Morales says
Sí, Emilia. ¡Gracias!
Antojada por Vocación says
¡Pero qué interesante! Menos mal que yo solo me subo a los tacones en momentos especiales…Son bastante incompatibles con mi día a día, jeje.
Dra.Morales says
Para esos momentos especiales no ponemos pegas ?.
Tarde de hadas says
Menos mal.que los uso muy poco mas vale prevenir jajaja.
Dra.Morales says
¡Sí!¡Eso que te evitas, Tarde de Hadas!
Mingui says
Anda!! Que bien encontrar la explicación fisiológica!! Vas a tener que escribir sobre cómo trabajar sobre nuestro suelo pélvico porque no me pienso bajar de mis taconazos :D!! Muchas gracias!!!
Dra.Morales says
¡Muchas gracias! Me alegra que te haya gustado. No dejes de visitar el blog porque seguirás encontrando información útil para mantener tu suelo pélvico sano sin bajarte de tus taconazos. ¡Un abrazo!