Cómo hacer el masaje perineal

En el post anterior os expliqué los beneficios del masaje perineal durante el embarazo y en qué casos está indicado. En la entrada de hoy, os voy a contar cuándo y cómo hacer el masaje perineal.

Se recomienda comenzar en la semana 34. Y a partir de ese momento, realizarlo a diario hasta el día del parto. Además de flexibilizar los tejidos, el masaje perineal permite sentir algo parecido a la presión que realizará la cabeza del bebé durante el parto. Lo que hará que la embarazada se familiarice con esta sensación, que puede ser molesta cuando se percibe por primera vez.

Cómo hacer el masaje perineal

Debe comenzar en la zona superficial y de forma suave. E ir avanzando progresivamente hacia zonas más profundas (llegando a introducir al final dos falanges, unos 4 cm aproximadamente). Se debe ir aumentando la presión según la tolerancia de la embarazada, sin que llegue a provocar dolor.

Debemos visualizar la vulva como una «U», en la que la parte de abajo está situada cerca del ano. Los gestos más importantes durante el masaje son:

  • Empezar por la horquilla vulvar (la parte baja de nuestra U imaginaria). Se puede hacer con el dedo pulgar, primero moviéndolo hacia los lados (unas 20 veces). Después presionar hacia la región anal, y mantener unos 30-60 segundos. Por último, tira con los dedos hacia afuera, imitando la presión que hará el bebé cuando comience a coronar (cuando la cabeza empieza a asomar).
  • Después se deben recorrer las patas de nuestra U, haciendo los mismos movimientos, de arriba abajo. A continuación, hacer presión hacia el lateral. Por último, se debe traccionar hacia afuera. Manteniendo esta tensión entre 30-60 segundos según la tolerancia. Y repetir en el lado opuesto.

El masaje resultará más fácil si se realiza con un aceite o lubricante, para minimizar la fricción entre los tejidos. Se puede usar cualquier producto compatible con el embarazo, como el aceite de almendras.

Se debe hacer siempre con las manos limpias, pues es muy importante evitar infecciones en cualquier momento del embarazo. Y para no causar heridas en la zona se debe vigilar el estado de las uñas, siempre mejor si están cortas. Además, se evitará masajear la zona de la uretra (la parte más anterior), pues esto podría provocar infecciones de orina.

Tú, tu pareja, o quien tú elijas

El masaje lo puede hacer la propia embarazada, buscando posturas en las que alcance la zona, como por ejemplo sentada en el bidé o en posición de cuclillas. Aunque es cierto que en una fase tan avanzada de la gestación, la mayoría de las mujeres tienen dificultades para hacerlo  bien ellas mismas. Si tienes la posibilidad de que lo haga tu pareja o alguien con quien puedas estar relajada, resultará más sencillo y cómodo.

Túmbate boca arriba (puedes poner un cojín bajo la región lumbar y otro debajo de las rodillas) o sobre el lado izquierdo, y concéntrate en relajar la zona. Esto a veces resulta difícil porque el masaje puede ser molesto. Pero es importante conseguir esta relajación, porque de lo contrario el resultado podría ser el opuesto, aumentando la tensión local.

Ahora ya sabes cómo hacer el masaje perineal. Si lo realizas con regularidad y aprendes a relajar la musculatura del suelo pélvico, ayudarás a que tu bebé atraviese con más facilidad el canal del parto.

Y terminamos el post de hoy con música. Si eres madre o vas a serlo pronto, seguro que te emociona: Respiras y Yo, de Kesia.

Fotografía: Tim David Hüning Photography (flickr.com)

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