Empoderamiento y suelo pélvico

Aunque el término empoderamiento ya existía en la Real Academia de la Lengua, el uso de esta palabra se ha extendido desde hace pocos años. Eso sí, con un matiz distinto al que tenía en sus orígenes (usado como sinónimo de apoderar). En la actualidad lo empleamos, derivado del empowerment anglosajón,  aludiendo al poder que tiene uno mismo de mejorar sus condiciones de vida.

Incluso El Corte Inglés se hace eco de esta corriente de empoderamiento de la mujer.

Empoderamiento y suelo pélvico

¿Y qué tienen que ver el empoderamiento y el suelo pélvico? Mucho. Muchísimo.

Tiene que ver con que una mujer debe tener en sus manos la posibilidad de tener un parto respetado, con una progresión adecuada y evitar episiotomías o instrumentaciones innecesarias.

En las madres, tiene que ver también con ser conscientes de que nuestro cuerpo, el de antes de haber dado a luz, lo podemos (y debemos) recuperar. Por salud y por estética. Pues no significa que por ser madres podamos “echarnos a perder”. No debemos asumir las secuelas de un parto complicado. Ni podemos renunciar a sentir como sentíamos antes, o aceptar como dolorosas las relaciones sexuales.

Tiene que ver con que una mujer con dolor pélvico crónico no pueda hacer su vida habitual porque el dolor sea el que ha tomado las riendas de su vida. Ni tampoco debe renunciar a reír a carcajadas una mujer con incontinencia urinaria (o fecal). No debería seguir pasando que una mujer con un prolapso pélvico sólo tenga la opción de hacer un tratamiento quirúrgico porque no le han ofrecido otra cosa.

Rehabilitación como empoderamiento

Hacer rehabilitación de suelo pélvico siempre conlleva una mejora evidente en la calidad de vida de las pacientes:

– Es posible dejar de tener pérdidas de orina y recuperar la calidad de vida que la incontinencia urinaria hacer perder.

– Se puede conseguir revertir un prolapso que provoca molestias y limita la vida normal.

– La rehabilitación puede conseguir que desaparezca el dolor pélvico que merma la calidad de vida de quienes lo padecen.

– Realizar una preparación durante el embarazo centrada en el suelo pélvico ayudará en la progresión del parto y a prevenir posibles complicaciones.

– … y así con el resto de patologías.

¿Cómo empoderarse?

Hay dos aspectos fundamentales para conseguir empoderarse cuando hablamos de suelo pélvico (que en realidad se pueden aplicar a cualquier ámbito de la salud):

El primero es no ignorar. Muchas pacientes consideran normal o restan importancia a problemas como las pérdidas de orina o unas relaciones sexuales dolorosas. Es necesario que cada mujer sepa que no debe aceptar como normal ninguna patología del suelo pélvico. Debe consultar a su médico, recibir un diagnóstico exacto y saber qué soluciones puede buscar.

Y el segundo aspecto es ser consciente de que cada persona es la máxima responsable de mantener su propia salud. Pocas veces es suficiente lo que otros (médicos u otros sanitarios) “hagan” por nosotros. Por ejemplo, si una paciente a quien han operado por un prolapso sigue haciendo los esfuerzos de forma incorrecta, es probable que el prolapso vuelva a aparecer. Debemos desterrar el concepto de “me curan” por el de “yo soy responsable de mi curación”.

Mi forma de trabajar en la consulta, una vez hecho el diagnóstico correcto,  es dar a mis pacientes todas las herramientas disponibles para recuperar su salud pélvica o prevenir patologías. Herramientas que después pueden (deben) mantener ellas mismas (normas posturales, ejercicios, pautas…). Es decir, estará solo en sus manos la capacidad de mejorar su vida, de empoderarse.

Obviamente todo lo que acabo de escribir es igual de válido para los hombres. El enfoque del post ha sido hacia las mujeres por la tendencia actual a fomentar el empoderamiento de la mujer. Pero por supuesto es aplicable a cualquier persona preocupada por su salud pélvica.

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