«Se me escapa el pis después de la prostatectomía»

Tras ser intervenidos por cáncer de próstata, gran parte de los pacientes presentan la misma preocupación: «se me escapa el pis después de la prostatectomía». De hecho, para la mayoría de los pacientes sometidos a este tipo de intervención, es el aspecto que más compromete su calidad vida.

Cáncer de próstata

El cáncer de próstata es, tras los tumores cutáneos, el cáncer más frecuente en el varón, llegando a afectar a 1 de cada 7. Afortunadamente, la prostatectomía radical, cuando está indicada, constiuye un tratamiento curativo que evita la aparición de metástasis y con el que se alcanza una supervivencia de hasta el 95% de los pacientes a los 5 años del diagnóstico.

La parte negativa de la prostatectomía radical, es que son muy frecuentes daños colaterales como la disfunción eréctil y la incontinencia urinaria.

Se me escapa el pis después de la prostatectomía

Hoy os hablaré de esta última y de cómo valorar en la consulta de Rehabilitación a un paciente que presenta este problema tan limitante.

«Se me escapa el pis después de la prostatectomía»

Durante la cirugía de cáncer de próstata se coloca al paciente una sonda vesical que se mantiene hasta 2-3 semanas después de la intervención, para asegurar el adecuado vacimiento de la vejiga y descartar posibles complicaciones. Una vez retirada dicha sonda, es normal que los pacientes presenten una incontinencia inicial severa.

Lo esperable es que con el paso de las semanas, estas pérdidas vayan reduciéndose. Pero en no pocos pacientes, esta incontinencia persiste más allá del tiempo razonable. Estos pacientes requieren una valoración individualizada de la continencia.

Valoración de la continencia tras la prostatectomía

Cuando la incontinencia post-prostatectomía no va mejorando según lo esperado es necesario realizar una valoración del funcionamiento de la vejiga y de la musculatura del suelo pélvico para detectar posibles disfunciones e intentar corregirlas. Los especialistas indicados para valorar estas posibles alteraciones son los urólogos y los médicos rehabilitadores:

En algunas ocasiones puede existir una alteración en el funcionamiento de la vejiga (vejiga hiperactiva) o problemas en la salida de la orina (obstrucción en el tracto de salida). Estos casos deben ser estudiados por el urólogo.

Valoración funcional por el médico rehabilitador

El médico rehabilitador será el encargado de realizar la valoración funcional del suelo pélvico. Esta valoración consiste en determinar si los músculos que participan en la continencia urinaria están funcionado de forma adecuada.

Valoración del suelo pélvico mediante palpación y tacto rectal

Clásicamente esta valoración se realizaba mediante palpación: del periné para evaluar la musculatura superficial; o mediante tacto rectal para determinar la función del esfíntar anal o del elevador del ano. Puedes leer más aquí sobre ejercicios de Kegel en el varón.

Los últimos estudios han concluido que esta valoración -aislada- NO es la adecuada. Pues mediante palpación no podemos saber cómo estan funcionando los músculos responsables de la continencia. Son músculos que actúan provocando el cierre uretral. Y son, por tanto, músculos profundos.

¿Cómo realizar una valoración adecuada de los músculos que participan en la continencia?

Se puede valorar la función de estos músculos más profundos de dos maneras:

  • Mediante electromiografía. Una técnica invasiva en la que es posible determinar la contracción o relajación muscular registrando su actividad mediante una aguja insertada en cada músculo.
  • Mediante ecografía transperinal. Una técnica no invasiva, inocua e indolora. A través de una sonda de ecografía colocada sobre el periné, es posible visualizar el tracto urinario inferior (vejiga y uretra) y los músculos implicados en la continencia.
Imagen de ecografía transperineal (1)

Ecografía transperineal

Los últimos estudios realizados van orientados a la valoración (y tratamiento) de la incontiencia del varón mediante esta técnica. Inocua, indolora y precisa. Que además sirve como guía para el paciente, que, visualizando en la pantalla las estructuras anteriormente descritas, puede saber si está realizando de forma correcta los ejercicios indicados.

El tacto rectal sigue siendo necesario para hacer una valoración del tono global de la musculatura del suelo pélvico o detectar posibles problemas. Pero deja de ser el método principal de valoración o de supervisión del tratamiento.

Evaluación y tratamiento precoz

Aunque es cierto que en la mayor parte de los pacientes la continencia se va recuperando de forma progresiva aun sin hacer un tratamiento específico, considero que, siempre que sea posible, lo ideal sería que el paciente fuera valorado de forma precoz, tras la retirada de la sonda vesical.

Se le podrán dar pautas y ejercicios que ayudarán a que la incontinencia se resuelva lo antes posible. Es cierto que pasado el primer año la mayoría de los pacientes son continentes o tienen mínimas pérdidas. Pero, ¿por qué prolongar una recuperación cuando es posible mejorar antes?

Pre-habilitación

De hecho, sigue abierto el debate sobre si empezar la reeducación de la musculatura del suelo pélvico antes de la intervención es una medida eficaz.

Aunque los resultados de los estudios realizados hasta la fecha no muestran una clara evidencia a su favor, parece lógico pensar que el aprendizaje que se pueda hacer antes de la cirugía, es un avance que permite identificar las estructuras implicadas en la continencia y comenzar su entrenamiento.

Tras la intervención el paciente podría retomar dichos ejercicios y progresar según lo aprendido previamente.

Es algo que no siempre es posible por plazo de tiempo o por gestión de recursos. Pero, siempre que sea posible, se debe informar al paciente de la evolución esperable de su proceso y ofrecerle los medios disponibles para implicarse en su recuperación lo antes posible.

Aún falta mucho por saber acerca de la continencia del varón, y hay estudios en marcha que pronto nos permitirán mejorar los protocolos actuales. Lo que parece evidente es que la Rehabilitación (incluyendo la reeducación del suelo pélvico y otras medidas como los cambios en los hábitos de vida o el manejo farmacológico) contribuye a reducir la incontinencia post-prostatectomía y por tanto, a mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados. Cuanto más precoz se realicen esta valoración y el inicio del tratamiento, antes se conseguirá la mejoría.

Si te han operado de cáncer de próstata o van a hacerlo, no dudes en consultar con un experto en la materia. Los médicos rehabilitadores sabemos cómo manejar esta desagradable consecuencia de la intervención.

Fotografía: Herbert Goetsch en Usplash

(1) Tomada de Reconsideration of pelvic floor muscle training to prevent and treat incontinence after radical prostatectomy. Paul W. Hodges et al. Urologic Oncology: Seminars and Original Investigation.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Contacto