Y respira, por tu suelo pélvico

y respira

… y respira. ¿Por qué?

En la entrada de hoy os quiero explicar la importancia que estas dos palabras tienen en todo aquél que decide ponerse en nuestras manos para hacer Rehabilitación de Suelo Pélvico.

“y respira”

Ya he hablado anteriormente de la importancia de la respiración abdominal. Pero hoy quiero compartir con vosotros los motivos por los que he decidido que este “y respira” sea el leitmotiv de este proyecto.

Son dos: por un lado, la respiración es la base sobre la que se construye cualquier programa de reeducación del suelo pélvico. Pero es que además, una vez completado este programa de rehabilitación, o incluso cuando se ven los primeros resultados, mis pacientes respiran aliviados.

La importancia de la respiración

De nada sirve hacer ejercicios de kegel u otros ejercicios enfocados a la reeducación pélvica, si mientras se realizan no se hacen de forma coordinada con la respiración.

Me atrevería a decir incluso que respetando esta coordinación (en una persona con una tonificación muscular adecuada) casi cualquier deporte podría considerarse seguro para el suelo pélvico. Por ejemplo, a algunas pacientes les dejamos practicar carrera -si para ellas es importante- si comprobamos que, además de tener suficiente tono en su musculatura, respiran de forma correcta.

Y es que una parte fundamental de la rehabilitación consiste en aprender cómo respirar (con el diafragma). Y cómo adaptar esta respiración a los esfuerzos.

Por todo esto, cuando al acabar las sesiones de tratamiento hacemos un resumen de lo aprendido, siempre añado un “y respira bien”. Porque si no, todo lo demás quedaría a medias.

Alivio

En estos 8 años en los que los pacientes han compartido conmigo sus problemas de suelo pélvico (incontinencia, prolapsos, dolor) me he dado cuenta de cómo afectan estas patologías a su calidad de vida. Casi todos ellos asocian, en mayor o menor grado, un componente de ansiedad en relación con dicho problema:

Miedo a salir a sitios desconocidos por no saber cuándo encontrarán un aseo,

incomodidad por un prolapso que a lo largo del día va molestando más,

dolor que interfiere con el día a día…

Cuando cualquiera de estas patologías empieza a mejorar, los pacientes me transmiten esa sensación de alivio. Pueden volver a respirar aliviados.

Respiración y yoga

Y hablando de suelo pélvico y respiración, no puedo acabar esta entrada sin hablar del yoga. Ya os he hablado en otras entradas sobre sus beneficios para el suelo pélvico.  Y es que el yoga es el deporte en el que mayor protagonismo tiene la respiración abdominal. En cada asana está establecido cómo hay que respirar. La práctica de yoga nos permite ser plenamente conscientes de nuestra respiración. Y trasladar esta conciencia plena a nuestro día a día.

Y es que, como dice el gran Javier Martín de Tashiyoga, el aire que respiramos es nuestro mejor regalo. Unas 14 veces cada minuto, hacemos más de 20.000 respiraciones al día. Busquemos esa respiración consciente, profunda y al compás de nuestro ritmo.

Fotografía: Brooke Cagle en Unsplash

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