Estreñimiento y suelo pélvico

El estreñimiento es un síntoma que, aunque no suele ser grave, puede ser muy molesto.  Tanto, que hasta puede llegar a interferir en el estado de ánimo de la persona que lo sufre. Incluso en la publicidad hacen referencia a la agradable sensación que nos deja tener un hábito intestinal regular. Y al mal humor que provoca la situación opuesta.

Hablamos de estreñimiento cuando se hace deposición menos de tres veces a la semana. O cuando hacerlo supone un gran esfuerzo. En la entrada de hoy veremos sus principales causas, y qué consecuencias puede tener el estreñimiento sobre el suelo pélvico. Daré también algunas claves para mejorar el ritmo intestinal y evitar dichos problemas.

¿Por qué sufro estreñimiento?

Existe gran variabilidad en cuanto al ritmo intestinal, el de cada persona es diferente. En ocasiones no identificamos causas claras del estreñimiento, y éste puede estar relacionado simplemente con una predisposición individual. Pero en casi todos los casos existen factores desencadenantes o agravantes sobre los que sí podemos intervenir.

Numerosos fármacos, por distintos mecanismos, pueden provocar una disminución del número de deposiciones o dificultad para evacuar. Las dietas pobres en fibra, con escasez de frutas y verduras también favorecen el estreñimiento. Igual que el sedentarismo.

En algunos casos el problema radica en ignorar el deseo inicial de hacer deposición, por no ser el momento o lugar adecuados, y la posponemos. De forma que cuando el momento o lugar son los idóneos, han desaparecido las ganas.

Otras  veces, aunque el  ritmo intestinal sea bueno, la evacuación resulta más difícil debido a una posición inadecuada en el váter.  O a la falta de relajación de la musculatura del suelo pélvico en ese momento.

En raras ocasiones el estreñimiento se asocia con enfermedades orgánicas o neurológicas. Éstas pueden provocar un obstáculo real para el paso de las heces, o un funcionamiento alterado del intestino. En esos casos, es necesaria la valoración por el especialista correspondiente, y no son aplicables estas recomendaciones.

Consecuencias del estreñimiento

Cuando una persona comienza con problemas de estreñimiento, es habitual entrar en un círculo vicioso del que a veces cuesta salir. A medida que pasan los días sin hacer deposición, las heces se van deshidratando (van perdiendo líquido) y se hacen más duras.

Cuando llega el momento de evacuar, es difícil expulsar estas heces, por lo que la persona habitualmente necesita pujar para que estas salgan. Si estos pujos son excesivos o se hacen de forma incorrecta, pueden comenzar los problemas en el suelo pélvico, por debilitamiento de los tejidos que soportan presiones excesivas.

Este exceso de presión y debilitamiento de los tejidos de sostén,  puede favorecer la aparición de incontinencia urinaria o prolapsos de órganos pélvicos. Y si la afectación predominante es en la parte posterior, podrán aparecer hemorroides y fisuras anales.

En el caso de las lesiones en el esfínter anal (hemorroides, fisuras), el círculo vicioso del estreñimiento puede agravarse aún más porque durante la defecación estas lesiones pueden sangrar o empeorar el dolor. Por lo que la persona podría, de forma más o menos consciente, demorar el momento de defecar para evitar ese dolor. En este contexto de dolor es además muy difícil conseguir la relajación del suelo pélvico necesaria para que permitir el paso de las heces.

Yo ya como mucha fibra, aún así….

Todo el mundo sabe que una dieta rica en fibra nos ayuda a tener un hábito intestinal regular. Frutas como las que vemos en la primera imagen, y sobre todo tomadas en ayunas, suelen funcionar casi siempre.  Hay multitud de alimentos que pueden ayudarnos a regular  nuestro ritmo intestinal de forma  natural (alimentos ricos como la granola). Pero tan importante como consumir éstos, es evitar los alimentos astringentes (los que dificultan la deposición).  Y para que las heces tengan la consistencia adecuada, es importante beber una cantidad suficiente de agua al día (en torno a dos litros para personas sanas).

En ocasiones debemos recurrir a la toma de fármacos, generalmente durante un periodo limitado de tiempo, hasta conseguir una regularidad que sea posible mantener. También se deben revisar los fármacos tomados para otros procesos, porque  el estreñimiento puede ser un efecto secundario. En esos casos, deberá valorarse sustituir dicho medicamento o prescribir fármacos que favorezcan la evacuación.

También ayuda a la regularidad cómo y cuándo se realiza la deposición. El intestino es capaz de funcionar como un reloj si lo educamos para ello. Si encuentras un momento fijo del día en que poder sentarte sin prisas en el váter, tu intestino se acostumbrará y probablemente mantendrá dicha rutina. Es recomendable hacerlo después de alguna de las comidas. La posición durante la defecación, sobre todo cuando ésta es difícil, es muy importante para permitir el paso óptimo de las heces. Es recomendable colocar un taburete pequeño debajo los pies, de forma que las rodillas queden por encima de las caderas.

En próximas entradas veremos con detalle cómo seguir todas estas recomendaciones.

Comments

  1. ¡Genial! A pesar de contener muchas palabras lo he analizado de un tirón y he bajado a la zona de
    comentarios directamente para agradecerte esta entrada, excelente !
    Enhorabuena

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