Tratamiento de la fisura anal

En el post anterior os contaba qué es una fisura anal y los factores que contribuyen a que aparezca. Hoy os quiero explicar cómo prevenir su aparición y cuál es el mejor abordaje una vez instaurada. Las medidas más importantes en el tratamiento de la fisura anal están directamente relacionadas con sus factores desencadenantes.

Tratamiento de la fisura anal
La fisura anal a veces provoca un círculo vicioso del que puede resultar difícil salir.

Tratamiento de la fisura anal

Para explicar las alternativas de tratamiento de la fisura anal podemos clasificarla en aguda y crónica. En general, podríamos decir que la fisura anal aguda se trata con medidas conservadoras (sin cirugía). Mientras que en la fisura anal crónica habitualmente se plantea la opción quirúrgica.

Se considera aguda una fisura anal cuando han transcurrido menos de 6-8 semanas desde su aparición. Más allá de este período, podemos hablar de fisura crónica. Más de la mitad de los casos evolucionan de forma satisfactoria en las primeras semanas con medidas conservadoras.

El principal motivo por el que las fisuras anales tienden a la cronificación es que, una vez instauradas, se pone en marcha un círculo vicioso que a veces resulta muy difícil romper. Aparece la fisura anal, y ésta provoca dolor. Este dolor hace que la musculatura anal “se ponga tensa”: aumenta su tono, de forma que el esfínter se cierra. En el momento de la defecación, en circunstancias normales, los esfínteres del ano (interno y externo) se relajan. Permitiendo la salida de las heces.

Cuando por dolor (o por miedo a éste) la musculatura se tensa, se transforma en un obstáculo para la salida de las heces. Lo que da lugar a la necesidad de realizar unos pujos más intensos al defecar. Dicho espasmo y los pujos exagerados contribuyen al empeoramiento de la fisura.

Además, el propio espasmo muscular da lugar a una disminución del flujo de sangre que llega a la fisura, lo que dificulta el proceso de cicatrización.

Control del estreñimiento

Como os contaba la semana pasada, el estreñimiento suele ser el principal culpable de la fisura anal. Ya sea por desencadenarla, o por contribuir a perpetuar su círculo vicioso.

Por lo que la medida más importante en el tratamiento de la fisura anal es conseguir un hábito intestinal regular y una consistencia adecuada de las heces. Que permita la evacuación diaria (o como mucho, cada dos días), sin necesidad de hacer mucho esfuerzo.  Para ello es importante realizar las modificaciones dietéticas necesarias (en ocasiones es necesario seguirlas de forma muy estricta) además de asegurar una adecuada hidratación (se aconseja beber entre 1,5-2 litros de agua – variable según las condiciones ambientales, la actividad física y las necesidades individuales). En ocasiones es necesaria la toma de laxantes para  conseguir un ritmo intestinal adecuado.

Otras medidas útiles para poner en práctica día a día son:

– Adoptar una postura de defecación adecuada (puedes leer más aquí sobre este tema): la posición más fisiológica (natural) se consigue colocando un pequeño taburete bajo nuestros pies.

– Los pujos deben hacerse también correctamente. Nada de empujar quedándonos sin respirar. Cuando sea necesario pujar, se hará siempre exhalando aire.

– Los baños de asiento con agua tibia o caliente tras la defecación y 1-2 veces al día, contribuyen a relajar la musculatura.

– En ocasiones puede ayudar relajar de forma manual el esfínter anal antes de la evacuación. O lubricar la zona con algún aceite para facilitar el paso de las heces.

– La ingesta de alcohol y los alimentos picantes suelen agravar los síntomas, por lo que su consumo debería evitarse.

Control del dolor y medidas específicas

Tratamiento de la fisura anal analgésicoComo en cualquier proceso doloroso, está indicada la toma de analgésicos. Pueden ser útiles los analgésicos comunes, los antiinflamatorios, los relajantes musculares u otros grupos de fármacos orales, según las necesidades y patología de base de cada paciente.

Suele indicarse también la aplicación de tratamientos tópicos (pomadas) de anestésicos o corticoides. Aunque está contraindicado su uso durante largos periodos.

Aquellos casos en los que las fisuras aparecen en el contexto de otros procesos (enfermedad inflamatoria intestinal, infecciones, etc), obviamente será necesario tratar el problema de base. Aunque todas las pautas previas suelen ser también útiles.

Cuando hay un componente importante de hipertonía del suelo pélvico puede ser beneficiosa la realización de fisioterapia. Con el objetivo de conseguir que se relaje dicha musculatura: mediante tratamiento manual, estiramientos y otros ejercicios específicos.

Toxina botulínica

Tratamiento de la fisura anal BotoxLa toxina botulínica (el famoso Botox®) es un fármaco que ha demostrado ser útil en la fisura anal. Esta toxina, en dosis bajas, actúa relajando el músculo sobre el que se inyecta. Por eso, al administrarla en el esfínter anal  contribuirá a disminuir su espasmo. Ayudando a la cicatrización de la fisura.

La toxina botulínica es relativamente fácil de administrar (aunque resulta molesta para el paciente) y no requiere hospitalización. Como inconveniente, dado que su efecto es reversible,  en ocasiones es necesario realizar más de una infiltración.

Tratamiento quirúrgico

Cuando las medidas anteriores han fracasado, estaría indicado el tratamiento quirúrgico. La esfinterotomía lateral interna es el procedimiento habitualmente empleado por los cirujanos colorrectales.

¿Sufres una fisura anal? ¿Estás siguiendo ya las pautas que he comentado?

Fotografía: Sergio Conda en Flickr, Thought Catalog en Unsplash

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