Yoga contra el estreñimiento

En una entrada reciente ya os hablé sobre los beneficios que el  yoga aporta al suelo pélvico. Os explicaba que uno de los principales motivos es que en las distintas posturas del yoga (asanas) cada movimiento está coordinado con la respiración. Lo que garantiza una correcta activación de la musculatura profunda (abdominal y suelo pélvico) en cada esfuerzo. Hoy quiero daros otro motivo más: practicar yoga contra el estreñimiento.

Yoga contra el estreñimiento

La semana pasada expliqué el efecto que el sedentarismo tiene sobre el ritmo intestinal. Y encontrábamos una razón más para hacer deporte. En realidad cualquier actividad física sería válida para mejorar el tránsito intestinal (si nos movemos nosotros, se mueve nuestro intestino). Pero me gustaría sugerir la práctica de yoga como disciplina que, por sus particularidades, puede contribuir de una forma más específica a aliviar el estreñimiento.

Las asanas ayudan al intestino

La práctica de las distintas asanas favorece el tránsito intestinal de varias formas:

  • Por un lado, las posturas de torsión y flexión de tronco actúan a modo de masaje, estimulando el paso de las heces desde los tramos iniciales del intestino grueso.
  • Al practicar determinadas asanas se consigue la angulación perfecta del tramo final del recto, lo que contribuye a la aparición del deseo de defecación y al adecuado vaciado intestinal.

Un ejemplo es Malasana, la postura que vemos en la imagen. También conocida como Upavesasana o postura de la Guirnalda. En ella se adopta una posición similar a las cuclillas: intentando apoyar los talones en el suelo, mientras se mantiene la espalda erguida separando los muslos con nuestros brazos (y las manos unidas). Esta sería, de hecho, la posición ideal de defecación (puedes leer más aqui).

  • Con la práctica regular de yoga se va corrigiendo la postura de forma progresiva. Esto contribuye a un mejor funcionamiento de las vísceras abdominales.
  • Por último, y sin entrar en detalle, se puede afirmar que el efecto emocional conseguido en yoga (habitualmente un estilo de vida más sosegado) contribuye también a encontrar la tranquilidad que tanto favorece a nuestro reloj intesinal.

Desde aquí vuelvo a animarte a que practiques yoga. Por ser una deporte que respeta el suelo pélvico. Por ser una ayuda para nuestro tránsito intestinal. Y por muchos más motivos que te gustará descubrir por ti mismo.

 Fotografía: stylecraze

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