Diástasis de rectos abdominales

Seguramente tras dar a luz hayas notado que tu abdomen tiene un aspecto diferente al que tenía antes de quedarte embarazada. Los dos cambios que con más frecuencia se suelen notar son: que no desaparece la tripa (que antes NO tenías) a pesar de haber recuperado tu peso habitual; o que la línea media de tu abdomen tiene una zona “hundida” que antes TAMPOCO existía. En el primer caso, la dificultad para perder barriga tras el embarazo suele deberse a la debilidad del músculo transverso abdominal (puedes leer más aquí). El segundo problema se denomina diástasis de rectos abdominales. Es el que voy a explicar en el post de hoy. Ambos procesos pueden (suelen) coexistir, pues las causas que los provocan, en ocasiones se superponen.

¿Qué es la diástasis de rectos abdominales?

Diástasis significa separación. La diástasis de rectos abdominales (diastasis recti) hace referencia al ensanchamiento del espacio entre los dos vientres que forman el músculo recto del abdomen. En el individuo sano, estos dos vientres musculares están unidos, formando un único músculo. Pero en ocasiones, por distintos motivos, esta unión se debilita. Hablamos entonces de diástasis de rectos abdominales.

Recto del abdomen (o recto abdominal)

El músculo recto abdominal (que vemos marcado en rojo en la imagen de la derecha) es el músculo más superficial del abdomen. Es largo y plano, se extiende verticalmente desde la parte baja del esternón y las costillas quinta, sexta y séptima, hasta el pubis. Este músculo se encuentra dividido por la mitad por una estructura tendinosa conocida como «línea alba».  Y es atravesado en dirección horizontal por otras tres estructuras tendinosas. Éste es el motivo por el que cuando los rectos abdominales están suficientemente tonificados, y hay poco tejido graso por encima, recuerdan a una tableta de chocolate.

El recto abdominal se encarga de realizar la flexión de la columna vertebral, es decir, acerca el tórax a la pelvis. También interviene  en el gesto de inclinación hacia uno u otro lado (cuando se contrae sólo una de sus mitades). Ademas contribuye a mantener las vísceras abdominales y pélvicas en su posición.

Cuando la «línea alba» que debe unir ambos vientres musculares se debilita o adelgaza aparece la diástasis abdominal. El diagnóstico  de esta debilidad puede ser visual, si la separación se pone en evidencia en determinados gestos; manual, si durante la exploración palpamos una separación excesiva o la mano del explorador se hunde demasiado; o mediante pruebas de imagen (ecografía, tomografía computarizada).

¿Por qué se produce la diástasis de rectos?

Todas aquellas situaciones que provoquen un aumento mantenido o reiterado de la presión abdominal pueden provocar la separación de los rectos. La que con más frecuencia se asocia a la diástasis es, sin duda, el embarazo (en  torno a dos tercios de las gestantes la padecen). La distensión abdominal que provoca el crecimiento del útero, hace que estos músculos deban soportar una tensión excesiva. Por lo que el tejido que une los dos vientres musculares se elonga en exceso (llegando incluso a romperse en algunos casos). La probabilidad de que aparezca diástasis durante el embarazo aumenta entre las mujeres que han tenido más de un embarazo y en mayores de 35 años. También se producen más casos de diástasis en los embarazos con bebés de peso elevado, y los gemelares o de trillizos.

De forma análoga al embarazo, una persona con obesidad de predominio abdominal tendrá más riesgo de desarrollar este problema.

Deportes de riesgo

También encontramos esta separación en deportistas que practican actividades físicas lesivas para el suelo pélvico y la pared abdominal sin tener un control adecuado de la musculatura profunda (core). Como por ejemplo realizar abdominales clásicos, levantamiento de pesas, o practicar de forma reiterada saltos o carrera.

Otra situación que favorece la diástasis de rectos abdominales es la mala gestión de las presiones al realizar los esfuerzos.  Pensemos en un gesto sencillo como la tos. Si al toser nuestro abdomen se abomba, significa que está recibiendo un exceso de presión. Cuando sucede de forma reiterada,  esto contribuye a la distensión y separación progresiva de los rectos abdominales. Si a esto le sumamos la realización incorrecta de otros esfuerzos del día a día, aumentan las probabilidades de progesión.

 ¿Crees que tú puedes tener diástasis? ¿Te identificas en algún grupo de riesgo? En próximas entradas os daré las claves para la prevencion de la diástasis. También explicaré cómo saber si la tienes, y cómo debes tratarla en ese caso.

Fotografías: www.golfloopy.com / www.flicker.com

Comments

  1. Buenas Tardes
    Quiero saber si la diastasis de los musculos abdominales que padezco, pudo haber originado un prolapso de vejiga o matriz que ahora también estoy presentando.

    Gracias Doctor

    • Buenas tardes,
      .
      Aunque no es la causa directa, es muy probable que la diástasis de rectos esté directamente relacionada con el prolapso. La diástasis impide una adecuada gestión de las presiones que se dirigen hacia el suelo pélvico. Y puede estar contribuyendo al «descenso» de los órganos pélvicos. Un trabajo de la musculatura abdominal profunda (NO los abdominales clásicos) podría ayudar a mejorar o al menos evitar la progresión de tu prolapso.
      .
      Un saludo, espero que evoluciones bien.

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