Prolapso rectal, ¿qué es?

Os he hablado en post previos de algunos tipos de prolapso (cistocele o prolapso vesical, prolapso uterino). En la entrada de hoy quiero explicaros en qué consiste el prolapso rectal, una entidad diferente a las que os había descrito anteriormente.

La definición de prolapso es la protrusión de un órgano, o parte de él, a través de un orificio por el que éste no debería salir (vagina o recto). Puede suceder que la vejiga, el útero o el recto salgan por la vagina; en ese caso hablaríamos de cistocele, histerocele o rectocele, respectivamente.  Otras veces, la protrusión es a través del ano: puede ser la mucosa rectal (prolapso parcial) o la  pared del recto (prolapso completo). Hablamos entonces de prolapso rectal.

Prolapso rectal

¿Por qué aparece?

Los prolapsos rectales son más frecuentes en adultos mayores (sobre todo en mujeres). En raras ocasiones aparecen en niños pequeños (menores de 3 años). Se deben a la pérdida del sostén adecuado del recto. Por lesión o disfunción de los ligamentos que deberían fijarlo a las paredes pélvicas (y mantenerlo “suspendido”).

Pueden ser secundarios a pujos exagerados (empujar de forma incorrecta) durante la defecación. Ya sea por estreñimiento o por hacerlos siempre con prisas (y empujar usando una mala técnica). Puede tratarse de secuelas tras cirugías ano-rectales previas. En niños pueden asociarse a enfermedades como la fibrosis quística o a ciertas deformidades. Y en adultos a veces son secundarios a debilidad o daño del suelo pélvico (por ejemplo, durante un parto complicado). Los pacientes con historia de hemorroides pueden asociar prolapsos de mucosa rectal.

Las personas con tos habitual (enfermedades pulmonares) tienen también aumentado el riesgo de prolapso de órganos pélvicos, por el incremento de presiones que supone una tos mantenida a largo plazo.

Síntomas del prolapso rectal

Por definición, cuando hay un prolapso, la mucosa o el recto protruyen a través del ano. En fases iniciales esto puede suceder únicamente durante la defecación o al realizar determinados esfuerzos. Puede asomar también el prolapso al estar de pie o al caminar, en fases más avanzadas. O durante esfuerzos como la tos o los estornudos. En los casos más severos, el recto queda de forma permanente fuera del ano.

Cualquiera de estas formas de presentación suele provocar molestias o dolor -en ocasiones muy intenso- en la región perianal. También es habitual la irritación de la mucosa prolapsada (la parte que está fuera), debido al roce mantenido, que puede provocar picor, sangrado, secreción mucosa…

En la mayoría de los casos el esfínter anal se encuentra afectado por lo que puede asociarse incontinencia fecal. Dando lugar a pérdidas de heces de mayor o menor cuantía. A veces no llegan a producirse pérdidas pero sí urgencia defecatoria, que es la dificultad/imposibilidad para posponer el momento de la defecación. Las heces pueden tener un calibre disminuido.

En algunas ocasiones sucede lo contrario y existe dificultad para la evacuación de las heces. Otras veces la persona tiene la sensación de no haber vaciado por completo la ampolla rectal (tenesmo rectal).

¿Cómo se trata?

El prolapso rectal debe ser valorado por un cirujano colorrectal (coloproctólogo). Quien además de una exploración física solicitará las pruebas complementarias pertinentes (enema baritado, defecografía…) con el fin de realizar un estudio completo.

Al margen del tratamiento final, en el momento del diagnóstico del prolapso es necesario seguir una serie de recomendaciones higiénico-dietéticas dirigidas a conseguir un ritmo intestinal regular, con heces blandas. Tienes algunas ideas para luchar contra el estreñimiento aquí, aquí y aquí. Cuando los cambios en la dieta son insuficientes, se debe valorar la toma de laxantes. Se deben evitar los esfuerzos inadecuados y todos los factores que hagan progresar el prolapso. Es importante además, evitar lesiones de la mucosa rectal prolapsada, vigilando cualquier daño en la zona (esta mucosa no está preparada para estar expuesta a agentes externos).

El tratamiento definitivo del prolapso rectal en el adulto es generalmente quirúrgico. Existen distintas vías de acceso (perineal o abdominal) y técnicas (resección, sutura…) que decidirá el cirujano dependiendo de diversos factores (edad del paciente, tipo y grado de prolapso, etc.)

Una vez realizada la intervención quirúrgica es recomendable valorar la indicación de rehabilitación de suelo pélvico. Con los objetivos de ayudar a la cicatrización y recuperación de los tejidos afectados; y el principal, hacer con el paciente una reeducación. Para que aprenda a hacer una gestión adecuada de las presiones durante la defecación y otros esfuerzos. De esta forma se conseguirá una recuperación más rápida y se prevendrán posibles complicaciones y recidivas.  Esto es sobre todo importante en los casos en los que el prolapso es debido a pujos inadecuados por estreñimiento o a debilidad de suelo pélvico.

¿Sufres un prolapso rectal? ¿Has comenzado a tratarlo?

Fotografía: Cristian Newman

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