Tratamiento del dolor pélvico en hombres

Como vimos en una entrada anterior, el dolor pélvico en el varón es de origen multifactorial (no se debe casi nunca a una sola causa). Por lo que su abordaje también deberá serlo. No es posible dar la fórmula exacta para el tratamiento del dolor pélvico en hombres, porque detrás de cada caso de dolor miofascial hay una historia diferente.

La primera consulta es muy importante para obtener toda la información posible, e intentar identificar todos los factores implicados en la aparición del dolor. Debe ser una consulta cercana, que permita al paciente contar toda su trayectoria, contacto con otros especialistas, tratamientos realizados y resultados obtenidos. Sólo de esta forma es posible tener una visión completa y acertada de la situación. Y se podrán ofrecer las medidas que el paciente necesita.

tratamiento del dolor pélvico en hombres

Abordaje multifactorial

Casi siempre existe un trasfondo emocional (estrés, ansiedad, problemas de pareja, abusos), identificado o no por el propio paciente. Cuando esto sucede, es necesaria la valoración por un psiquiatra, la realización de terapias psicológicas o técnicas de relajación.

En ocasiones el dolor se inicia de forma brusca en relación con un accidente o un traumatismo. En esos casos habrá que valorar detenidamente las posibles secuelas físicas. A veces el desencadenante es un proceso infeccioso o inflamatorio del tracto urinario o de la próstata.

Cuando se identifican alteraciones posturales u ortopédicas se mediante reeducación postural, ejercicios (estiramientos, ejercicios de tonificación), ortesis, etc. y si los hábitos de vida (deporte, actividad laboral) son la causa del dolor, será necesario corregirlas.

‘Masaje’

En casi todos los casos es necesario realizar un tratamiento manual dirigido a aliviar los puntos gatillo de los que os hablé en la entrada anterior. Habitualmente debe hacerse de forma externa y por vía intrarrectal (tacto rectal), para poder acceder a los puntos gatillo localizados en el suelo pélvico. Este tratamiento se suele acompañar de un programa de ejercicios flexibilizantes (estiramientos) dirigidos a mantener el beneficio conseguido con el masaje durante el mayor tiempo posible. El paciente deberá realizarlos en su domicilio según las indicaciones dadas.

A mí me gusta dar todas las herramientas para que el paciente pueda hacer parte del tratamiento sin necesidad de acudir a mi consulta. Además de los estiramientos que acabo de mencionar, es posible que el propio paciente pueda hacer él mismo el tratamiento manual. Un auto-masaje que es posible realizar con unos dispositivos especialmente diseñados para alcanzar los puntos gatillo.

Aunque no es imprescindible, el tratamiento manual se puede acompañar de distintas modalidades de electroterapia: ultrasonidos, TENS analgésicos, láser, etc. En ocasiones se obtienen buenos resultados con la neuromodulación (estimulación del tibial posterior), o con técnicas como la punción seca.

En estos casos de dolor crónico complejo casi siempre es necesaria la toma de fármacos (más de uno). La prescripción será individualizada en cada paciente. En raras ocasiones es suficiente con analgésicos comunes. Suelen hacer falta ansiolíticos, opioides u otros grupos de fármacos. Dirigidos a evitar la sensibilización periférica y central, responsables de que el dolor se perpetúe en el tiempo.

Punto débil

En la mayor parte de los casos es posible la curación del paciente. O al menos un control razonable de los síntomas. El problema cuando el suelo pélvico se convierte en un «punto débil». Y cuando vuelve a aparecer uno de los factores desencadenantes, reaparece el dolor.  Igual que hay personas que tienen a «acumular la tensión» en los trapecios, otras lo hacen en el suelo pélvico.

La buena noticia es que una vez hecho el diagnóstico, el manejo de las recaías es mucho más sencilla que el cuadro inicial.

¿Conocías las claves del tratamiento del dolor pélvico en hombres?

Fotografía: Steven Spassov en Unsplash

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