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27 octubre, 2016 by Dra.Morales

Perder barriga después del embarazo

Aunque puede parecer un aspecto puramente estético, el deseo de las nuevas mamás de perder barriga después del embarazo está estrechamente relacionado con el cuidado del suelo pélvico. La distensión abdominal que se produce durante la gestación y que, en muchas ocasiones no revierte posteriormente, es uno de los motivos por los que el suelo pélvico no funciona bien.

La pared abdominal está formada por varias capas musculares superpuestas. Estos músculos, de más superficial a más profundo son: el recto abdominal o “tableta de chocolate”; los oblicuos internos y externos, cuyas fibras musculares tienen orientación diagonal; y el transverso abdominal, que se inserta en la columna vertebral y rodea el abdomen en una disposición circular.

Durante el embarazo, con el aumento de volumen de la tripa, se distienden todos estos músculos. Y uno de los que queda más dañado es el transverso abdominal. Es precisamente la tonificación de este músculo la que más beneficios aporta. Tanto por la disminución del contorno abdominal, que nos ayudará a perder barriga después del embarazo, como por su contribución al funcionamiento del suelo pélvico.

¿Puedo empezar a hacer abdominales?

En el postparto, mezcladas con la inmensa alegría de la llegada del bebé, los pañales y los llantos, están las ganas de la nueva mamá de recuperar el cuerpo que tenía 9 meses atrás. Y la primera tentación para conseguir un vientre plano son los abdominales clásicos.

Pero lejos de mejorar el aspecto del abdomen, estos ejercicios pueden empeorarlo. Los abdominales clásicos potencian sobre todo las capas musculares superficiales (recto abdominal y oblicuos). Sin trabajar el transverso abdominal. Que como hemos comentado es el músculo en el deberíamos centrar nuestro trabajo.

Haciendo abdominales tipo “crunch” o “sit-up” se producen, al menos, dos efectos indeseados. En primer lugar, puesto que estamos fortaleciendo sólo una parte de la musculatura, es probable que aumente nuestro contorno abdominal (por tratarse de un trabajo muscular incompleto). Por otro lado, estaremos dañando el suelo pélvico, pues en cada elevación del tronco se produce un aumento excesivo de presión que se dirigirá al periné, pudiendo provocar o agravar problemas como los prolapsos o la incontinencia.

Entonces, ¿qué puedo hacer para perder barriga después del embarazo?

Si acabas de dar a luz y quieres perder la barriga del embarazo (que por otro lado, en un primer momento, es normal tener) mis consejos son los siguientes: comienza a hacer de forma regular ejercicio suave aeróbico como pasear. Vigila tu dieta (debe ser variada y completa, sin exceso de azúcares ni grasas). Y busca un programa de ejercicios dirigidos a recuperar el equilibrio muscular de las áreas abdominal, lumbar y pélvica.

Para conseguir este equilibrio muscular es recomendable que sigas las indicaciones de un especialista en suelo pélvico. Te enseñará qué ejercicios te conviene hacer y los que debes evitar. Así como la manera correcta de hacer los esfuerzos para tonificar tu abdomen a la vez que recuperas tu salud pélvica.

Filed Under: Ejercicios de suelo pélvico, Embarazo, parto y postparto, Pared abdominal, Suelo pélvico

18 octubre, 2016 by Dra.Morales

Dolor pélvico crónico

El dolor pélvico crónico es uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos en la consulta de Rehabilitación. Casi todas los pacientes remitidos por este motivo, llevan meses o años “de peregrinaje”. Acudiendo a distintos médicos sin que ninguno haya podido dar una solución a su problema. En muchos casos, ni siquiera se ha encontrado la causa de su dolor.

Dolor pélvico crónico

Hablamos de dolor pélvico crónico cuando el/la paciente padece, durante más de 6 meses, un dolor recurrente localizado en el área pélvica (engloba entidades muy diversas). Aunque al inicio no suele ser un problema de salud grave, casi siempre se asocia en su evolución a estados de ansiedad/depresión que alteran la vida personal, de pareja, familiar, laboral, social… Afectando en gran medida a la calidad de vida de las personas que lo sufren.

A pesar de que en algunos segmentos de la población es tan frecuente como el dolor lumbar, el dolor pélvico crónico es un gran desconocido. Falta aún mucho por saber sobre las causas de su aparición y los factores que hacen que cronifique. La mayoría de los pacientes son valorados exclusivamente por ginecólogos (o urólogos). Y en los casos en los que se descartan causas orgánicas del dolor (es decir, que todas las pruebas realizadas son normales), se considera que el paciente no precisa más atención, puesto que “todo está bien”. Sin embargo, el hecho de que las pruebas de imagen sean normales, que no existan alteraciones en las analíticas, o que la exploración física sea aparentemente anodina, no significa que el paciente no esté sufriendo dolor.

Es cierto que el primer paso siempre debe ser acudir al especialista que corresponda (ginecólogo, urólogo, digestólogo). Para realizar un estudio completo dirigido a encontrar el origen del dolor (procesos infecciosos o inflamatorios, compresiones nerviosas, tumoraciones, etc.).

Pero ¿qué hacer cuando no encontramos el motivo del dolor, y sigue doliendo?

En estos casos el paciente debe ponerse en manos de un equipo multidisciplinar especializado. Éste permitirá abordar el problema desde distintas perspectivas. Aún queda mucho por aprender sobre dolor pélvico. Pero quienes tenemos experiencia en este ámbito, sabemos que casi siempre entran en juego distintos factores que perpetúan este sufrimiento. Por eso, es imprescindible el punto de vista e intervención de cada miembro de este equipo: especialista en dolor, psiquiatra, rehabilitador, psicólogo, fisioterapeuta…

Si padeces dolor pélvico crónico, no debes resignarte pensando que tu problema no tiene solución. Hay muchos médicos que sabrán valorar tu caso y ayudarte en este duro camino. En futuros posts hablaremos de qué podemos aportar los médicos rehabilitadores en este tipo de dolor.

Filed Under: Disfunciones sexuales, Dolor pélvico, Suelo pélvico

7 octubre, 2016 by Dra.Morales

Vejiga caída, ¿qué es?

Puede ser que en la revisión ginecológica tu médico te haya dicho que tienes un prolapso. Es un término poco conocido (coloquialmente las pacientes dicen: tengo la vejiga caída), pero es un problema muy frecuente. Aproximadamente una de cada 3 mujeres lo padece, y esta proporción va aumentado con la edad.

El término “prolapso” hace referencia al descenso de una parte o la totalidad de algún órgano pélvico (no sólo la vejiga) a través de la vagina. En futuros posts veremos los tipos y grados que existen. Hoy vamos a explicar las causas por las que éstos aparecen. Así entenderemos qué podemos hacer para evitar su aparición o progresión.

Función de sostén

Una de las funciones del suelo pélvico es la de servir de sostén a los órganos que están alojados en la pelvis. De forma muy simplificada, podemos imaginar que estos órganos descansan sobre una hamaca formada por los músculos y ligamentos que constituyen el suelo pélvico. Aunque si éste fuera el único mecanismo de sostén, tendríamos las vísceras pélvicas aplastadas sobre esta hamaca. Pero no es tan sencillo.

Se mantienen “suspendidas” gracias a estructuras de tejido conectivo que conectan dichos órganos con las paredes abdominales, a modo de pilares. Éstos se dirigen hacia la parte anterior, hacia los laterales y hacia la parte posterior. Y contribuyen de este modo a mantener una adecuada estática pelviana.

Cuando todas estas estructuras se mantienen intactas, y la distribución de las presiones dirigidas hacia el abdomen es la adecuada, la estática pelviana se mantendrá íntegra. El problema aparece cuando falla uno de estos dos mecanismos o, como sucede en prácticamente todos los casos, ambos.

¿Qué factores contribuyen a la aparición de los prolapsos?

La alteración de las estructuras anatómicas que hemos mencionado se produce típicamente a lo largo del embarazo (por distensión de los tejidos). Y sobre todo durante el parto (casi siempre en relación con desgarros o episiotomías, y partos instrumentados). En ocasiones esto también puede suceder en determinadas cirugías pélvicas o abdominales. En cualquiera de estas situaciones, al fallar el soporte o la suspensión, se altera la posición adecuada del órgano afectado, que quedará caído (vejiga caída). El hecho de que este tipo de prolapsos se produzcan exclusivamente en mujeres, se debe a la existencia del hiato genital (el orificio vaginal o canal del parto). Éste es el punto débil por donde “asomarán” las estructuras que dejen de estar bien fijadas.

El segundo factor que contribuye a la aparición o progresión de un prolapso es la mala gestión de las presiones. Cuando realizamos determinadas actividades cotidianas se produce un aumento de presión sobre el periné: gestos como la tos o el estornudo, hábitos regulares como la defecación, las tareas de la casa o la actividad deportiva de impacto.

Si cada día al hacer deposición realizamos un esfuerzo inadecuado, estaremos “empujando” nuestro prolapso a esa zona de debilidad. Esto provocará su avance progresivo (puedes leer aquí una forma de evitarlo). En personas estreñidas, este esfuerzo será mucho mayor, y el efecto sobre los órganos pélvicos será más evidente. Mujeres con tos crónica o aquéllas que trabajan levantando cargas son otros ejemplos de personas con riesgo de tener la vejiga caída. También las aficionadas a los deportes de impacto.

Ahora ya sabemos por qué aparecen los prolapsos. En próximos posts, explicaremos las medidas que podemos adoptar para prevenirlos. Y qué podemos hacer para evitar su progresión si éste ya se ha instaurado.

Fotografías: TheaRomitiphotos y Tina Franklin on Flickr

Filed Under: Dolor pélvico, Prolapso de órganos pélvicos, Suelo pélvico

8 agosto, 2016 by Dra.Morales

Escucha a tu cuerpo

Este post está dedicado a una paciente muy especial, a la que he acompañado en el precioso camino de su embarazo, hasta el día del parto:

Hace casi 8 meses entraste a la consulta, con cara de preocupación, preguntándome “Laura, ¿cómo puedo cuidar mi suelo pélvico en el embarazo?”.

Durante todas estas semanas te he ido enseñando que mi prioridad ahora no es hacer ejercicios de kegel, porque prefiero un suelo pélvico flexible a unos músculos tensos que dificulten el parto. Has aprendido a corregir tu postura, y a relajar los músculos que estaban tensos. Hemos entrenado tu músculo transverso abdominal para la maratón que es el parto. Ya sabes cómo debes respirar en cada esfuerzo que hagas en tu día a día. Y hemos practicado posturas de parto y pujos para ayudar al bebé a nacer.

Escucha a tu cuerpo

Hemos aprendido mucho. Pero un parto casi nunca se planifica. Así que lo único que necesito es que ese día escuches a tu cuerpo y te olvides de todo lo demás. Escucha a tu cuerpo. Él te dirá cómo debes colocarte y moverte cuando comiencen los pródromos, para que tu bebé vaya atravesando la pelvis. Cuándo hacer los pujos, y cómo respirar.

Y aquí estamos ahora, en la que puede ser nuestra última sesión. Con absoluta confianza en ti misma. Ya estás soltando mi mano para coger la de tu marido, que sabrá acompañarte como nadie podría hacerlo (con su cálida voz te animará si te fallan las fuerzas). Y estarás en las mejores manos, las de los ginecólogos que con tanto mimo han cuidado tu embarazo.

Y después, tres emocionadas sonrisas, que no olvidarán jamás lo bien que lo hiciste cuando nació su hermanito.

Escucha a tu cuerpo y nuestro trabajo habrá merecido la pena.

El Gran Milagro de la Vida

Filed Under: Ejercicios de suelo pélvico, Embarazo, parto y postparto

1 agosto, 2016 by Dra.Morales

Deporte de impacto y suelo pélvico

Cada vez está más de moda practicar deporte de impacto como el crossfit, o disciplinas que implican carrera, salto, manejo de cargas excesivas… Cualquier actividad física aporta múltiples beneficios: a nivel cardiovascular, osteomuscular, psicológico, y estético. Pero algunas de ellas entrañan el riesgo de provocar ciertas lesiones. Las más visibles y limitantes pueden ser el daño de articulaciones o músculos. Pero, a veces de forma silente, estos ejercicios pueden ir deteriorando el suelo pélvico. Y causar, antes o después, problemas como incontinencia urinaria o el descenso de órganos pélvicos (prolapso).

Deporte de impacto y suelo pélvico

En ocasiones, los síntomas de la esfera uroginecológica son tan severos que obligan a la mujer deportista a limitar su actividad física. En algunos casos, las deportistas utilizan dispositivos intravaginales (tampones, pesarios…) para evitar pérdidas de orina durante la práctica deportiva. Aunque éstos suelen ser eficaces, no son una solución al problema. Más bien al contrario, puesto que pueden enmascarar patología seria. Funcionan comprimiendo la uretra y mejorando su posición. Por lo que evitan los escapes aunque el mecanismo de la continencia esté fallando.

¿Qué puedo hacer por mi suelo pélvico?

Es importante preparar nuestro cuerpo en todos los sentidos para la práctica del deporte que hemos elegido: calentamos, estiramos, utilizamos la indumentaria adecuada, seguimos las indicaciones de un entrenador… En el caso del suelo pélvico los aspectos más relevantes que debemos tener en cuenta son los siguientes: es fundamental saber coordinar de forma adecuada la respiración con los esfuerzos, tener un tono adecuado en el suelo pélvico (es aconsejable que esto lo confirme una especialista) y un core (musculatura estabilizadora central) lo suficientemente potente (puedes leer aquí sobre el core) para poder realizar una gestión adecuada de las presiones que llegan a región abdominal, y en último término al suelo pélvico.

Filed Under: Deporte y suelo pélvico, Incontinencia urinaria, Prolapso de órganos pélvicos

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