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21 marzo, 2017 by Dra.Morales

Vejiga hiperactiva, ¿qué es?

Cuando hablamos de incontinencia urinaria, casi todos pensamos en las pérdidas que se producen durante la tos o la risa. Esos son los escapes atribuibles a la incontinencia de esfuerzo; la que se produce cuando la uretra no es capaz de cerrarse de forma adecuada e impedir la salida de la orina ante los aumentos de presión. Pero en algunas ocasiones, como en la vejiga hiperactiva, la incontinencia se debe a un mal funcionamiento de la vejiga (o de los niveles superiores de control). Y las pérdidas no se producen característicamente durante los esfuerzos.

Para entender el síndrome de vejiga hiperactiva es necesario saber cómo funciona la vejiga urinaria. Puedes leerlo aquí.

¿Qué es la vejiga hiperactiva?

El síntoma distintivo de la vejiga hiperactiva es la urgencia miccional. Ésta es debida a un mal funcionamiento del músculo de la vejiga (el detrusor). Que por distintos motivos, se contrae cuando no debería hacerlo. Esta contracción es la que «avisa» al cerebro de la necesidad de orinar (y es entonces cuando el sujeto siente ganas de hacer pis).

El músculo detrusor no debería “avisarnos” de que es necesario eliminar la orina hasta alcanzar un volumen suficiente como para que esto sea preciso. En los casos de vejiga hiperactiva, puede suceder que con 100 ml de orina se produzcan contracciones involuntarias de la vejiga. Por lo que el cerebro recibirá la señal de que es necesario eliminar dicha orina. Y la persona tendrá la (falsa) sensación de que la vejiga está muy llena y debe vaciarla con premura.

¿Qué síntomas produce?

Como acabamos de explicar, la vejiga hiperactiva se manifiesta con urgencia miccional: la aparición repentina de una necesidad imperiosa de orinar, que no se puede demorar. Es decir, la persona necesitará encontrar un aseo de forma inminente.

En ocasiones, esta urgencia se acompaña de otros 3 síntomas, constituyendo el llamado «síndrome de vejiga hiperactiva»:

  • Incontinencia, cuando no es posible contener la micción hasta encontrar el momento o lugar adecuados. En este caso hablaríamos de incontinencia de urgencia (para distinguirla de la de esfuerzo).
  • Aumento de la frecuencia miccional, si la persona necesita hacer pis muchas veces, sin que esto se deba a una ingesta excesiva de líquido.
  • Nocturia (o nicturia). Cuando el deseo de orinar interfiere con el descanso nocturno en dos o más ocasiones, siendo la ingesta de líquidos adecuada. Despertarse una vez entra dentro de lo normal.

¿Qué puedo hacer?

La vejiga hiperactiva tiene una elevada prevalencia. Y afecta en gran medida a la calidad de vida de la persona que la padece. Cuando aparecen los síntomas que acabamos de describir (urgencia, incontinencia, micciones frecuentes o despertares nocturnos por las ganas de orinar), el primer paso es acudir al especialista correspondiente (urólogo). Que realizará un estudio completo, dirigido a encontrar la causa que está provocando la vejiga hiperactiva.

Una vez orientado el caso, hay diversas alternativas de tratamiento: farmacológico vía oral, medidas de reeducación vesical, medidas higiénico dietéticas (como reducir la ingesta de café), tratamiento rehabilitador, técnicas invasivas… Que se individualizarán según las necesidades de cada paciente.

En próximas entradas abordaremos los distintos aspectos de la vejiga hiperactiva (sus causas y las distintas opciones de tratamiento).

Filed Under: Incontinencia urinaria

14 marzo, 2017 by Dra.Morales

¿Ejercicios de Kegel durante el embarazo?

Los famosos ejercicios de kegel  (ideados por el ginecólogo Arnold Kegel en la década de 1940) tienen como objetivo el fortalecimiento de la musculatura del suelo pélvico. Pero ¿todas las mujeres deben hacer ejercicios de Kegel durante el embarazo? ¿Qué beneficios aportan? ¿Realizarlos puede provocar algún efecto adverso?

Kegel durante el embarazo

Durante el embarazo se producen distintos cambios en el cuerpo de la mujer. Algunos de ellos, dirigidos a albergar al bebé y al útero en crecimiento: como por ejemplo, el ensanchamiento de los diámetros torácico, abdominal y pélvico. Pero existen también modificaciones que se producen como consecuencia del propio embarazo. Una de ellas afecta al suelo pélvico: la zona perineal deberá soportar durante varios meses más peso del habitual. Lo que dará lugar a una distensión y debilitamiento de los músculos, que pueden hacer que su contracción sea menos eficaz. Y provocar problemas como la incontinencia urinaria durante o después del embarazo.

Beneficios de los ejercicios de Kegel

Como hemos comentado, estos ejercicios buscan el fortalecimiento del suelo pélvico. En la mayoría de los casos, esto permite mejorar el tono de la musculatura del periné. De esta forma, el cierre de los esfínteres uretral y anal (que son parte de la musculatura del suelo pélvico) será más eficaz. Y disminuirá la probabilidad de sufrir incontinencia. También se reducirá la posibilidad de aparición de prolapsos; pues se favorece el correcto posicionamiento de las vísceras pélvicas.

Por tanto, podríamos pensar que es beneficioso para todas las mujeres hacer ejercicios de Kegel durante el embarazo.

¿Debo hacer ejercicios de Kegel durante el embarazo?

Aunque pueda resultar sorprendente, cuando una embarazada me plantea esta pregunta, tengo la tentación de responder que no. Sobre todo si se trata de una mujer que nunca antes los ha hecho. En cada embarazada se debe individualizar la indicación de practicar o no estos ejercicios. Y se debe hacer siempre teniendo en cuenta las posibles consecuencias de hacerlos de forma incorrecta o practicarlos en exceso.  También considerando los antecedentes personales de la paciente (por ejemplo, una paciente con incontinencia ya establecida tras un parto previo).

En primer lugar, es importante conocer el estado basal de la musculatura del suelo pélvico (estos ejercicios están contraindicados si existe aumento de tono); y estar seguros de que los ejercicios se realizan correctamente. Para ello es necesaria la valoración y supervisión inicial por parte de personal experto, mediante una exploración intravaginal (introduciendo los dedos en la vagina). Durante el embarazo,  por el riesgo de infección,  se deben extremar las precauciones higiénicas al realizar esta palpación. Por lo que es un gesto que se debe evitar siempre que no sea imprescindible. Por este motivo, el embarazo no es el momento ideal para aprender a hacer los ejercicios de Kegel.

Demasiada resistencia…

Además, como hemos comentado, el suelo pélvico soporta durante el embarazo un peso al que no está habituado. Si se realizan los ejercicios de Kegel en posición sentada o de pie, durante la contracción el músculo debe vencer una resistencia elevada (todo el peso del abdomen y la pelvis). Empezar a hacer ejercicios de Kegel durante el embarazo es como empezar a ir al gimnasio e intentar entrenar con pesas de 60 kgs. Aparecerá fatiga muscular y se realizará una contracción muscular poco eficaz.

Músculos flexibles para el parto

El tercer motivo, y más importante, está relacionado con el parto.  Lo que más nos interesa en ese momento es que el suelo pélvico sea flexible. Que la musculatura sea capaz de distenderse lo suficiente como para permitir el paso del bebé. Sin lesiones, o las mínimas.

En el caso de centrarse durante el embarazo exclusivamente en fortalecer el suelo pélvico, es probable que exista una dificultad para relajar la zona, y que los músculos tengan menos elasticidad. Esto puede provocar desgarros, la indicación de una episiotomía o la necesidad de instrumentación (uso de fórceps o ventosas). Lo que podría tener peores consecuencias para el suelo pélvico.

Por tanto, todas las embarazadas deberían hacer un programa de preparación al parto, que incluya reeducación del suelo pélvico. Pero la mayoría, no necesitarán hacer los ejercicios de Kegel. O al menos no como clásicamente se entienden.

Filed Under: Ejercicios de suelo pélvico, Embarazo, parto y postparto, Incontinencia urinaria, Prolapso de órganos pélvicos

7 marzo, 2017 by Dra.Morales

Rehabilitación tras la operación de incontinencia urinaria

En el post anterior dimos unas recomendaciones generales y muy útiles para tener en cuenta después de una cirugía de suelo pélvico. Como por ejemplo la necesidad de hacer reposo y la importancia de controlar el dolor y evitar el estreñimiento. Hoy vamos a detallar los aspectos más relevantes de la rehabilitación tras la operación de incontinencia urinaria.

Antes de la cirugía

Todavía existen muchas pacientes  a las que no se les indica la necesidad de realizar tratamiento rehabilitador antes de la intervención.  Debería hacerse en todos los casos.  No sólo porque en un elevado porcentaje de casos las pacientes mejoran o se curan. Sino porque, incluso en casos en que la cirugía es inevitable, esta reeducación permite a la paciente identificar la musculatura de su suelo pélvico antes de la intervención. Lo que ayudará a que la rehabilitación tras la operación de incontinencia sea más fácil y eficaz desde las primeras sesiones.

Rehabilitación tras la operación de incontinencia urinaria

Pero incluso “partiendo de cero”, el postoperatorio sigue siendo un momento perfecto para comenzar la reeducación.

El plazo adecuado para iniciar la rehabilitación tras la operación de incontinencia urinaria depende de la técnica quirúrgica empleada y de la evolución de cada paciente. En la mayoría de los casos, el cirujano suele autorizar su inicio en  torno a la sexta semana. Aunque desde el primer día, como dijimos en el post previo, puedes contribuir activamente a tu recuperación.

Los objetivos de la rehabilitación tras la operación de incontinencia urinaria son:

  • mejorar el estado de las cicatrices;
  • recuperar el tono normal de la musculatura del suelo pélvico, del diafragma torácico, y de la musculatura profunda abdominal y lumbar;
  • reeducar la respiración y la postura;
  • aprender a hacer los esfuerzos de forma adecuada;
  • fortalecer los grupos musculares débiles y relajar la musculatura con exceso de tono.

¿En qué consiste la rehabilitación?

Existen distintas modalidades terapéuticas. En cada caso particular, el médico decidirá el tratamiento idóneo. En algunos casos será necesario el tratamiento manual, para tratar las cicatrices o relajar los músculos tensos. La termoterapia (aplicar frío/calor) puede ser útil para relajar los tejidos o aliviar la inflamación. Con la electroterapia es posible aplicar corrientes analgésicas (que ayudan a calmar el dolor), o de fortalecimiento muscular. Pero sin duda, lo más importante es aprender un adecuado programa de ejercicios y realizar técnicas de reeducación (respiratoria, postural y de adaptación de los esfuerzos).

En la primera sesión es muy importante enseñar a la paciente cómo realizar los esfuerzos correctamente. Entendiendo por esfuerzos todos los gestos que impliquen un aumento de la presión en la cavidad abdominal. Como toser, hacer pujos durante la defecación o coger las bolsas de la compra. Esto contribuirá a proteger en el presente la zona recién intervenida. Y en el futuro, a evitar el daño repetido del suelo pélvico.

Ejercicios de suelo pélvico

En la primera fase los ejercicios estarán orientados a relajar la musculatura perineal, que tras la cirugía puede estar tensa. Cuando esto se ha conseguido, se pueden añadir ejercicios de fortalecimiento. Inicialmente deberán ser supervisados para asegurarnos de su correcta realización. Pueden ser los clásicos ejercicios de kegel, realizados de forma aislada. O puede hacerse una potenciación indirecta realizando otros ejercicios.

Desde el primer momento, la paciente debe aprender a localizar y activar la musculatura abdominal profunda (transverso abdominal). Y posteriormente se progresará hacia ejercicios de fortalecimiento del core. Además, se deben hacer ejercicios de potenciación de la musculatura glútea (glúteos mayor y medio, sobre todo) y de la musculatura profunda lumbar (multífidos).

Todo esto se acompañará de ejercicios de propiocepción. De forma simplificada, éstos consisten en trabajar el equilibrio en posiciones inestables. Pues esto ayuda a activar de forma inconsciente toda la musculatura profunda.

Realizar estos ejercicios y pautas contribuirán a conseguir un mejor resultado postquirúrgico, a evitar que aparezca incontinencia de nuevo y a prevenir otros problemas de suelo pélvico.

Filed Under: Ejercicios de suelo pélvico, Incontinencia urinaria, Suelo pélvico, Tras una cirugía

28 febrero, 2017 by Dra.Morales

Consejos tras la operación de incontinencia urinaria

operación de incontinencia urinaria

Como ya hemos comentado en posts previos, sufrir pérdidas de orina es un problema muy frecuente (no normal) en la mujer. Cuando se trata de incontinencia de esfuerzo (la que se produce con la tos, risa, estornudos…), la primera opción de tratamiento es la rehabilitación de suelo pélvico. Orientada, entre otros objetivos, a recuperar el tono normal de la musculatura del periné. Pues en casi todas las mujeres con incontinencia, éste se encuentra alterado. En los casos en que la rehabilitación es insuficiente, puede ser necesaria la operación de incontinencia urinaria.

Operación de incontinencia urinaria

En estas cirugías se busca restaurar la posición anatómica (adecuada) de la uretra y el cuello de la vejiga. Pues en la mayor parte de los casos están “caídos”. Existen distintas técnicas para la operación de incontinencia urinaria: mallas (conocidas con las siglas TVT y TOT); la colposuspensión; slings uretrales (como el de la imagen); técnicas de relleno uretral…

Aunque el postoperatorio en cada una de estas intervenciones tiene sus particularidades, hoy os quiero dar hoy unas recomendaciones generales:

Evitar esfuerzos

Es probable que entre las primeras indicaciones que has recibido tras el alta hospitalaria estén las de mantener un reposo relativo y evitar realizar esfuerzos. Esto se debe a que los tejidos necesitan un tiempo determinado para recuperarse tras la agresión que supone una cirugía. Cuando realizamos esfuerzos (sobre todo si no lo hacemos de la forma correcta) se transmiten ciertas presiones al suelo pélvico. Éstas podrían provocar molestias o daños en la zona intervenida. Por eso, en general, al menos durante las 6 primeras semanas, debes evitar los sobreesfuerzos.

El dolor y el estreñimiento, dos enemigos

Es habitual sufrir dolor después de casi cualquier intervención quirúrgica. Por lo que es probable que tu cirujano te haya recomendado analgésicos (teniendo en cuenta tus antecedentes personales y tus necesidades). Pero si el dolor persiste, debes acudir a tu médico a que te recomiende el tratamiento idóneo. Aguantar el dolor no aportará ningún beneficio en la evolución. Más bien al contrario, puede prolongar el tiempo de recuperación.

En algunos casos, el propio dolor, o el miedo a sufrirlo, hace las pacientes eviten (retrasen) el momento de la defecación. Este mecanismo, en la mayoría de los casos inconsciente, provoca un círculo vicioso que hace que cada vez sea más difícil hacer deposición. Por este motivo, es importante tomar medidas para vencer el estreñimiento desde el postoperatorio inmediato. Debes aumentar el contenido en fibra de tu dieta y beber mucho líquido. Busca un horario regular para hacer deposición, y haz la actividad física que toleres. Si lo anterior no te funciona, puedes recurrir a los laxantes.

Dos recomendaciones muy saludables

Está comprobado que el sobrepeso es un factor que por sí mismo contribuye a empeorar la incontinencia urinaria (puedes leer más aquí).  Por los mismos mecanismos, no ayudará a que el resultado tras la operación de incontinencia urinaria sea óptimo.

En cuanto al tabaco, además de los múltiples efectos deletéreos que sabemos que produce sobre los diferentes órganos, está demostrado que dificulta el proceso de cicatrización de los tejidos.

Rehabilitación de suelo pélvico

Por último, para conseguir un resultado excelente tras tu operación de incontinencia urinaria, es muy importante seguir un adecuado programa de rehabilitación con supervisión médica. Dependiendo del tipo de intervención realizada y de las indicaciones de tu cirujano, lo habitual es que puedas comenzarlo en torno a la sexta semana postoperatoria.

En el próximo post, explicaremos las claves del tratamiento rehabilitador tras una cirugía de incontinencia.

Filed Under: Incontinencia urinaria, Suelo pélvico, Tras una cirugía

11 enero, 2017 by Dra.Morales

Causas de la incontinencia urinaria en las mujeres

La incontinencia urinaria femenina es un importante problema de salud pública. Su prevalencia es difícil de calcular. Pero se estima que al menos 1 de cada 5 mujeres menores de 35 años la padece. Y a partir de los 65 lo sufre hasta el 50% de la población femenina. ¿Por qué es tan prevalente? ¿Cuáles son las causas de la incontinencia urinaria?

Las causas de la incontinencia urinaria son distintas según el cuadro clínico

Como veremos a continuación, hay distintos tipos de incontinencia según su etiología (es decir, la causa que la provoca). Aunque vamos a explicar por separado estas distintas causas para su mejor comprensión, lo cierto es que en la mayoría de los casos suelen coexistir varias, en mayor o menor medida.

Incontinencia urinaria de esfuerzo

Es aquella que se produce en relación con la tos, la risa o esfuerzos como correr y saltar. Se debe a que el esfínter de la uretra es incapaz de contrarrestar el aumento de presión transmitida desde el abdomen en dichas situaciones. De forma sencilla, son tres los posibles mecanismos responsables de este desequilibrio de fuerzas.

En ocasiones se debe a un problema de la propia uretra (“déficit esfinteriano intrínseco”) en el que el cierre uretral es insuficiente. Puede ser debido a una alteración del propio esfínter, a la denervación del mismo, o a secuelas tras una cirugía (fibrosis, adherencias…). Cuando el daño sufrido en estos casos es irreversible, el papel de la Rehabilitación es limitado.

Otras veces se debe a la debilidad de los elementos de sostén de la uretra (principalmente el suelo pélvico). Estos elementos son los encargados de mantener a la uretra en su posición y permitir un cierre adecuado que evite escapes. Cuando este sostén falla, se produce una “hipermovilidad uretral” durante los esfuerzos. Dando lugar a pérdidas de orina. Esta debilidad puede estar en relación con lesiones musculares, nerviosas o del tejido conjuntivo.

Las situaciones que con más frecuencia dañan los elementos de sostén son el embarazo y el parto, las profesiones de carga y la práctica regular de deportes de impacto. Puede ser por un daño súbito, como en un desgarro o episiotomía durante el parto. O por la distensión progresiva por rutinas como sostener cargas pesadas.

Cincha abdominal poco competente

En ocasiones encontramos pacientes con un suelo pélvico aparentemente íntegro que sufren pérdidas de orina. En la mayoría de estos casos la causa de las mismas se relaciona con una debilidad de la cincha abdominal y/o alteraciones posturales. Que provocan una incorrecta realización de los esfuerzos.

Un ejemplo fácil de entender es prestar atención a la forma de toser. Es frecuente la protrusión del abdomen en el momento de la tos (cuando debería producirse un aplanamiento del mismo). Y aunque esto es algo que estamos habituados a ver, es el reflejo de una insuficiencia de la musculatura abdominal. En estos casos, las presiones que se dirigen hacia el periné son de una intensidad y dirección más difíciles de contrarrestar por el suelo pélvico, aunque esté sano.

Estas dos últimas situaciones son las principales causas de la incontinencia urinaria en la mujer. Son casos en los que el papel de la Rehabilitación es fundamental. Puesto que tonificando el suelo pélvico y fortaleciendo la “faja abdominal”, y realizando la corrección postural necesaria, mejora un porcentaje muy elevado de los casos.

Incontinencia urinaria de urgencia

Es la pérdida involuntaria de orina acompañada o precedida de “urgencia”. Entendiendo urgencia como un deseo miccional súbito e imperioso, difícil de demorar. Esta urgencia suele ser consecuencia de una contracción involuntaria del músculo de la vejiga (detrusor) durante la fase de llenado vesical. Es decir, mientras la vejiga se está llenando (pero aún con un bajo volumen de orina), se producen unas contracciones que el paciente no puede controlar, y provocan ganas súbitas de orinar o escapes. En estos casos es necesario hacer un estudio completo del paciente, desde el punto de vista urológico y neurológico. Con el objetivo de determinar la causa de dichas contracciones anómalas.

En la incontinencia urinaria de urgencia, hay pacientes que se benefician de un programa de reeducación vesical, de tratamiento farmacológico o de distintas modalidades de Rehabilitación. Profundizaremos en este tipo de incontinencia más adelante.

Hay además otros tipos de incontinencia que responden a causas más complejas. Son menos comunes y no los explicaremos en este post.

Vemos, por tanto, que si una mujer tiene pérdidas de orina es imprescindible una valoración médica para determinar las posibles causas de la incontinencia urinaria. Y para orientar hacia el tipo de tratamiento idóneo. No debemos conformarnos sólo con la opción de hacer los ejercicios de Kegel o aceptar una cirugía como primera opción. Existe una solución individual para cada una de las situaciones que hemos explicado.

Filed Under: Ejercicios de suelo pélvico, Incontinencia urinaria

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