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25 abril, 2017 by Dra.Morales

Prevenir lesiones de suelo pélvico en bicicleta

En el post anterior hablamos sobre los posibles efectos negativos que el ciclismo puede tener sobre el periné  En la entrada de hoy, veremos cómo prevenir lesiones de suelo pélvico en bicicleta. Y cómo un core tonificado puede ayudarnos a ello.

Lo más importante es saber que nuestro cuerpo no está diseñado para hacer los desplazamientos en bicicleta. Por tanto, un apoyo prolongado o reiterativo sobre la región perineal será perjudicial para la mayoría de las personas. ¿Cuánto es eso? Depende de cada caso. Por ejemplo, una persona con sobrepeso tolerará peor el apoyo mantenido que una persona delgada. Y no es lo mismo montar sin cargas que llevar una pesada mochila a la espalda. Como recomendación general podemos decir que cada persona, en función de sus características, deberá identificar cuál es la pauta adecuada para montar en bici. Notar dolor en el periné o sentir un hormigueo mantenido, suele ser la primera señal de exceso.

¿Cómo prevenir lesiones de suelo pélvico en bicicleta?

Puedes contribuir a mantener tu salud pélvica si eres aficionad@ a la bici. Hemos comentado en entradas previas la importancia del core (la musculatura profunda) y su relación con un suelo pélvico sano. El core participa en la estabilización corporal e interviene en la transmisión de la fuerza hacia los miembros inferiores (las piernas).  Por lo que un core fuerte mejorará nuestro rendimiento en la bici.

Además, cuando existe un correcto equilibrio entre los grupos musculares que componen el core (transverso abdominal, multífidos lumbares, diafragma y suelo pélvico), disminuye la probabilidad de sufrir lesiones. No bastan unas piernas potentes para para practicar ciclismo de forma eficaz y segura.

Son, por tanto, muchos los motivos por los que debes dedicar buena parte de tu rutina de entrenamiento a trabajar la musculatura profunda si quieres prevenir lesiones de suelo pélvico en bicicleta  ¿Pero, cómo?

Tonificar el core para montar en bici

El primer paso es aprender a respirar (por extraño que pueda parecer). Respirar bien en el día a día, y sobre todo, respirar bien encima de la bici. Mediante un patrón abdómino-diafragmático: inspirar expandiendo el abdomen, y espirar activando el transverso abdominal (al exhalar el aire la tripa debe hundirse, no abombarse).  Este patrón ayudará a conseguir que el tono de tu diafragma sea adecuado, y te permitirá mantener una buena coordinación del ritmo respiratorio durante el ejercicio.

El segundo paso es fortalecer la musculatura profunda abdominal y lumbar. Para ello, debes introducir en tu rutina ejercicios como planchas frontales y laterales, el ejercicio del puente, ejercicios  de potenciación de glúteos… Además deberás añadir ejercicios de estabilización y propiocepción.

Y no debes olvidar el trabajo del suelo pélvico. En muchas ocasiones será necesario añadir ejercicios de kegel a tu entrenamiento, como una parte más del fortalecimiento de la musculatura profunda.  Sin embargo, no es infrecuente que debido al trabajo de potenciación de la musculatura de los miembros inferiores, el suelo pélvico tenga un exceso de tono. En estos casos será necesario comenzar por la relajación de la musculatura antes que su fortalecimiento específico.

Estos ejercicios y pautas no servirían de nada si sólo se practican de forma aislada, como preparación al ejercicio. Lo importante es que aprendas a activar todos los componentes del  core de forma coordinada, mientras pedaleas. Por ejemplo, durante el esfuerzo realizado al subir un pendiente, debe predominar la activación del suelo pélvico y el transverso abdominal (activándolo durante la espiración), a la vez que el diafragma se relaja (también en la fase de espiración).

Hasta aquí hemos hablado de cómo podemos prevenir de forma activa lesiones en el suelo pélvico al montar en bicicleta. Pero existen también factores externos que podemos modificar.

El sillín

Es muy importante vigilar la ergonomía cuando montamos en bicicleta. Descuidar este aspecto aumentará de forma sustancial la posibilidad de sufrir lesiones en el suelo pélvico, y a nivel general.

Elegir un buen sillín es fundamental. Aunque existe una gran variedad de modelos en el mercado, el sillín ideal será aquel que distribuya el peso corporal de forma adecuada,  y disminuya la presión en los tejidos blandos del periné. Así se evitará el daño de vasos, nervios y músculos; y de la próstata en el caso de los hombres. En próximas entradas detallaremos las peculiaridades que debe tener el sillín para hombres y para mujeres. Pues debido a las diferencias anatómicas en la pelvis de ambos, será necesario una longitud, anchura y zonas de apoyo diferentes.

Además, deberemos buscar la altura adecuada del manillar que mantenga al cuerpo en la posición adecuada; montar de pie con cierta regularidad permite liberar presiones. Hacer paradas frecuentes y evitar cargar peso excesivo, son también algunas claves útiles.

Y lo más importante es, como siempre, escuchar a nuestro cuerpo. Sólo así podremos prevenir las lesiones de suelo pélvico en bicicleta. Si sientes un hormigueo persistente en la región perineal es probable que necesites hacer algunas modificaciones en tu bici o descansar durante una temporada.

Filed Under: Deporte y suelo pélvico

18 abril, 2017 by Dra.Morales

Lesiones de suelo pélvico al montar en bicicleta

Mañana 19 de Abril se celebra el Día Mundial de la Bicicleta. Por este motivo, el post de hoy trata sobre cómo puede afectar a la salud pélvica montar en bici. ¿Es el ciclismo una buena opción en el postparto? ¿Pueden producirse lesiones de suelo pélvico al montar en bicicleta? ¿Es recomendable andar en bici para personas con  patología en la región perineal?

Hasta ahora habíamos hablado sobre el perjuicio que los deportes de impacto ocasionan sobre el suelo pélvico (puedes leerlo aquí): actividades como saltar, correr o levantar peso provocan una presión excesiva o repetitiva sobre la pelvis. Esto debilita los tejidos de sostén, favoreciendo la aparición de problemas como incontinencia o prolapsos.  Pero ¿cómo afecta al suelo pélvico montar en bici?

Lesiones de suelo pélvico al montar en bicicleta

El ciclismo no es un deporte de impacto. Por este motivo es uno de los deportes considerados seguros para el suelo pélvico. Por ejemplo, es una buena opción durante el postparto tardío; para pacientes que desean realizar una actividad física más intensa o entretenida que simplemente caminar. Eso sí, no antes de que las posibles secuelas del parto (desgarros, episiotomía) hayan evolucionado de manera favorable. Y siempre que se practique según la tolerancia de cada mujer. Lo recomendable es iniciarse con cortos paseos, e ir aumentando gradualmente la duración e intensidad de los mismos. El ciclismo practicado de esta forma sí puede ayudar a mantener la salud pélvica.

Pero no debemos olvidar que el apoyo prolongado del periné sobre el sillín puede provocar problemas por compresión de estructuras osteomusculares, vasculares o nerviosas. En el primer caso el principal síntoma será dolor en las tuberosidades isquiáticas («los huesos del culete»), en relación con procesos de bursitis o entesitis (inflamación en la zona de inserción de los músculos isquiotibiales).

La compresión de los vasos sanguíneos y nervios puede provocar síntomas como “adormecimiento” u “hormigueos” en la zona perineal o perianal. Estos síntomas son relativamente frecuentes, en la mayor parte de las veces reversibles, y carecen de significación clínica.

Pero a medio o largo plazo, realizar sesiones de ciclismo muy prolongadas o con excesiva frecuencia, podría provocar daños más serios. A veces contribuye al empeoramiento de problemas circulatorios en pacientes con insuficiencia venosa de los miembros inferiores (varices en las piernas). También puede dar lugar a disfunciones sexuales como el dolor pélvico o la  disfunción eréctil. En otras ocasiones provoca la lesión del principal nervio de la zona (el nervio pudendo).

Neuropatía del pudendo

La neuropatía del pudendo no es un problema infrecuente entre ciclistas. Se debe a la lesión, generalmente gradual de dicho nervio: por compresión directa y/o por isquemia vascular (falta de circulación sanguínea). El principal síntoma de esta neuropatía es el dolor en la zona genital. Es un dolor que empeora característicamente en la posición de sentado, y que no interfiere con el descanso nocturno.

Cuando no se realiza un manejo correcto de este cuadro, puede progresar. Y además de dolor, cursar con problemas como incontinencia urinaria o fecal, o disfunción sexual.

En el próximo post veremos si es posible prevenir estas lesiones, y qué aspectos se deben tener en cuenta para evitar lesiones de suelo pélvico al montar en bicicleta.

Filed Under: Deporte y suelo pélvico

11 abril, 2017 by Dra.Morales

Ejercicios de kegel para hombres, ¿cómo hacerlos bien?

11 de agosto de 2021

Hoy edito esta entrada sobre ejercicios de kegel para hombres que escribí hace 4 años porque, teniendo en cuenta los últimos estudios realizados, y en base a mi propia experiencia clínica, debo hacer modificaciones en su contenido.

¿Ejercicios de Kegel para hombres?

Para explicar bien este post, debemos empezar por “el principio”.

Y en Rehabilitación de Suelo Pélvico, el principio son las mujeres. Empezó el Dr. Arnold Kegel, ginecólogo, en la década de los 40, recomendando los ejercicios que llevan su nombre (puedes leer más aquí). Y desde entonces, los estudios científicos, la experiencia clínica y el entusiasmo del personal dedicado a la salud pélvica de la mujer, han conseguido grandes avances en este ámbito. Se han creado distintos protocolos de tratamiento exitosos que han ayudado a millones de mujeres a recuperar su continencia.

Además, se empezó a ver que esta recuperación también conseguía mejoras en la esfera sexual: más conocimiento de esta zona íntima, y más placer para ella y para su pareja.

Y el hombre también quería

Uno de los primeros motivos por los que se decía que los ejercicios de Kegel eran recomendables también para el varón era mejorar su vida sexual: la calidad de las erecciones, el placer experimentado, etc.

Y algunos varones también empezaron a ejercitar el suelo pélvico.

¿Pero qué es ejercitar el suelo pélvico?

Con la amplia experiencia que tenemos en las disfunciones de la mujer, sabemos que pedir a una paciente que cierre el suelo pélvico o que apriete el esfínter sin haber comprobado mediante palpación si lo realiza correctamente, no es lo adecuado.

Un alto porcentaje de ellas lo realiza de forma inadecuada (empuja, no contrae lo suficiente, o contrae en exceso, etc.). Por lo que hacer estos ejercicios sin supervisión puede ser ineficaz, o incluso contraproducente.

Cuando empezó la moda de que recomendar una rutina de ejercicios de kegel para hombres, el comando que se les indicaba era “cierra el esfínter anal”. Y realizado así, es poco probable que hubiera mejoría en la función sexual o en la continencia, en los casos en los que ese fuera el objetivo.

La anatomía es diferente

Sin pretender entrar ahora en detalles, es evidente que hay diferencias anatómicas entre ambos sexos. Y lo que funciona en la mujer, no necesariamente es eficaz en el varón.

Si lo que pretendemos es mejorar la función de los músculos implicados en la erección y el placer sexual, será necesario enseñar al paciente a identificar esta musculatura y que aprenda cómo entrenarla de forma adecuada.

Por otro lado, los varones sometidos a cirugía de próstata también se pueden beneficiar de una rutina de ejercicios específicos de suelo pélvico

Disfunción eréctil e incontinencia urinaria tras la prostatectomía

Dos de las principales secuelas que deja la prostatectomía radical (que es el tratamiento de elección en la mayoría de los pacientes que sufren cáncer de próstata) son la disfunción eréctil y la incontinencia urinaria (puedes leer más aquí).

Clásicamente la valoración de la incontinencia en estos pacientes se realizaba mediante palpación de la musculatura superficial y realizando un tacto rectal. La forma de comprobar si la contracción se hacía de forma adecuada era solicitando al paciente que “apretara alrededor del dedo” del explorador, cerrando el esfínter anal.

Palpación perineal y tacto rectal

Pero se ha comprobado que la activación de esta musculatura no necesariamente mejora la continencia, pues ni el esfínter anal ni el músculo elevador del ano (que son los que principalmente se contraen al cerrar el ano) son los principales responsables de la continencia.

Se ha comprobado que, en la actualidad, la técnica más adecuada para valorar la función de la musculatura implicada en la continencia es la ecografía. Con la ayuda de los ultrasonidos podemos determinar si el esfínter uretral externo (y otros músculos) se están activando de forma correcta. Y una vez comprobado, enseñar al paciente que entrene dicha musculatura.

Por tanto, yo desaconsejo una rutina de ejercicios de kegel para hombres de la manera que se ha entendido hasta ahora.

Lo ideal para cualquier varón que quiera entrenar la musculatura del suelo pélvico es que sea valorado e instruido por un experto en suelo pélvico. Y sólo teniendo claro qué musculatura debe activar y cómo hacerlo, podrá comenzar con dicho entrenamiento.

¿Sueles hacer ejercicios de Kegel? ¿Has notado algún beneficio?

Filed Under: Disfunciones sexuales, Ejercicios de suelo pélvico, Incontinencia urinaria, Más allá de los Kegel, Prostatectomía, Suelo pélvico en el varón Tagged With: disfunción eréctil, ejercicios de kegel, incontinencia urinaria, Kegel, rehabilitación de suelo pélvico, rutina de ejercicios de kegel, suelo pélvico del varón

4 abril, 2017 by Dra.Morales

¿Ejercicios de kegel para fortalecer el suelo pélvico?

Cuando hablamos del suelo pélvico a casi todos nos vienen a la cabeza los ejercicios de kegel. Éstos fueron ideados por el ginecólogo alemán Arnold kegel a principios del siglo pasado. Existe la creencia generalizada de que la única manera de fortalecer el suelo pélvico es haciendo estas famosas contracciones. Y quiero que el post de hoy sirva para desmontar esa idea, aunque ya lo adelantamos hace unos meses.

Es cierto que estos ejercicios son útiles para aumentar la fuerza del elevador del ano y otros músculos del periné. Pero como hemos comentado en posts anteriores, no están indicados en todas las personas. Ni hacer series de repeticiones a lo largo del día es la única forma de mejorar la fuerza del periné.

Vista del suelo pélvico de la mujer desde arriba, con el músculo elevador del ano en la parte central.

¿Cómo se hacen los ejercicios de kegel?

Los ejercicos de kegel consisten en la contracción de la musculatura del suelo pélvico. A priori puede parecer algo sencillo de realizar, comparable a la facilidad con la que contraemos el bíceps si alguien nos lo pide (“saca bola”). Pero la activación de la musculatura perineal no es tan sencilla, ya lo vimos aquí.

En primer lugar, porque en algunos casos la persona no es capaz de identificar bien estos músculos, y al no identificarlos, es posible que en vez de contraerlos, realice un empuje. Esto no sólo no nos ayuda a fortalecer el suelo pélvico, sino que además contribuirá a dañarlo.

Otras veces lo que sucede es que en lugar de contraer el suelo pélvico, por proximidad, se contraen otros grupos musculares, como los glúteos o los aductores. Esto hará que el ejercicio resulte ineficaz si lo que pretendemos es fortalecer el suelo pélvico.

Se deben coordinar con la respiración

Además de realizar una contracción adecuada, ésta debe estar perfectamente coordinada con la respiración. Explicado de forma sencilla, la idea es que debemos hacer coincidir la espiración (expulsar el aire) con la activación del suelo pélvico. Si nos quedamos sin respirar mientras los hacemos, se producirá una mala distribución de las presiones abdominales, que a la larga dañará el suelo pélvico.

¿Cuántos kegel hago al día?

Asumiendo que la persona ha aprendido a hacer los ejercicios de kegel de forma correcta (contraer sin empujar, en espiración y sin contracciones musculares parásitas), ¿cuál es la pauta de ejercicios? ¿En qué posición deben hacerse?

En mis años de experiencia, aún no he conocido a ninguna paciente disciplinada a largo plazo con la realización de estos ejercicios. Ni siquiera las que utilizan aplicaciones para el móvil que avisan del momento preciso en el que éstos se deben hacer  (en algunos casos, cada hora).

Son fáciles de realizar en casi cualquier sitio, pero la realidad es que hacerlos bien requiere cierto grado de concentración, calma y disciplina, al igual que la práctica de cualquier otro ejercicio.

Si quieres no  hacer kegel, está bien

En realidad, no es necesario hacer ejercicios de kegel mañana, tarde y noche para conseguir un suelo pélvico fuerte. Más importante que eso es conseguir un tono adecuado y mantenido durante todo el día. Y realizar una activación puntual  justo antes y durante cada esfuerzo.

El tono basal adecuado se consigue realizando un trabajo regular del core (la musculatura profunda, que incluye el suelo pélvico). Por ejemplo, con una rutina de ejercicios de unos 20 minutos al día durante 3 ó 4 días a la semana.

La activación puntual consiste en anticiparse a los esfuerzos haciendo un cierre del suelo pélvico (lo que en realidad sería un ejercicio de kegel) justo antes y durante el esfuerzo. Es decir, “cerrar” el suelo pélvico antes de toser, estornudar o reír a carcajadas. Antes de coger las bolsas de la compra o agacharnos a coger algo del suelo. Antes de gritar o cantar con todas nuestras fuerzas.

Puede parecer difícil pero no lo es. Se consigue mediante una reeducación inicial en la que se aprenda a automatizar esta reacción.

Fortalecer el suelo pélvico de forma inconsciente

Cuando aprendemos a conducir, tenemos que pensar continuamente cada gesto al volante. Pero en poco tiempo lo hacemos todo de forma casi automática. Y esto es lo que se busca en la rehabilitación de suelo pélvico: activar el suelo pélvico en cada gesto del día a día que lo requiera, de forma automática. De esta forma, no sólo evitamos dañarlo, sino que lo estamos fortaleciendo día a día.

Éstas son unas recomendaciones para la población general  y para mantener a largo plazo. Es cierto que en determinadas personas, según su patología, sí puede estar indicado realizar los ejercicios de kegel de forma pautada (varias series a lo largo del día) en algún momento de su evolución.

Filed Under: Ejercicios de suelo pélvico, Suelo pélvico

28 marzo, 2017 by Dra.Morales

Incontinencia fecal: causas y tratamiento

En entradas anteriores hemos hablado de la gran merma en la calidad de vida que las pérdidas de orina suponen. En el caso de la incontinencia fecal, la repercusión es mucho mayor. Esta enfermedad (en realidad, síntoma) provoca aislamiento social, deterioro de las relaciones familiares y de pareja, y disminución severa de la autoestima.

Al igual que la incontinencia urinaria, la incontinencia fecal no es un proceso normal asociado al envejecimiento, aunque su prevalencia sí es mayor en personas de edad avanzada. Y debido a su estrecha relación con el historial obstétrico, su incidencia es también mayor en el sexo femenino.

Es complejo establecer el porcentaje de la población que sufre incontinencia fecal. Según algunos estudios afectaría en torno al 8% de la población general. Pero hay que tener en cuenta que los datos disponibles suelen ser una infraestimación de la realidad: debido a que en muchas ocasiones se trata de un síntoma que no es manifestado por el paciente. Y otras veces somos los médicos quienes no dirigimos la historia clínica a buscarlo.

Causas de la incontinencia fecal

Para entender mejor qué procesos pueden provocar incontinencia fecal, es útil diferenciar dos grupos, según tengan o no asociada una alteración en el suelo pélvico

Algunos ejemplos en los que existe un daño en el suelo pélvico son: las malformaciones congénitas (las que están presentes en el nacimiento); los traumatismos perianales (durante el parto, una cirugía o en accidentes); y cuando existe daño de los tejidos asociado al envejecimiento o a lesiones nerviosas.

En otras ocasiones, a pesar de presentar un suelo pélvico intacto, se producen pérdidas fecales. Esto puede suceder en casos de diarrea. Y también, aunque resulte paradójico, en casos de estreñimiento, pues el contenido fecal rebosa en torno a las heces acumuladas. Así mismo, la incontinencia es habitual en pacientes con enfermedades neurológicas como las lesiones medulares o el daño cerebral, las demencias, la esclerosis múltiple y las neuropatías.

Tratamiento de la incontinencia fecal

¿Tiene cura? Podríamos decir que existen tantas alternativas de tratamiento como causas de incontinencia fecal. Obviamente, cada caso deberá ser estudiado de forma individual para plantear el mejor abordaje terapéutico. Cuando sea debida a una causa corregible, el primer paso será tratar dicha causa.

Si a pesar de esto persiste la incontinencia, uno de los pilares fundamentales del tratamiento son las medidas higiénico-dietéticas, que explicamos a continuación. A éstas habrá que añadir, según cada caso, otras modalidades terapéuticas. Como por ejemplo:

    • Tratamiento farmacológico (antidiarreicos),
    • Rehabilitación de suelo pélvico, dirigida a fortalecer, relajar o reeducar la musculatura perineal y esfinteriana. Y programas de reeducación intestinal,
    • Existen dispositivos para evitar los escapes (obturadores anales), para la recolección de heces, o sistemas de irrigación para conseguir un vaciado intestinal completo, que pueden resultar de utilidad en determinados pacientes,
    • Y en algunas ocasiones será necesaria una intervención quirúrgica.

Conocer nuestro cuerpo

Mediante la aplicación de medidas higiénico-dietéticas que nos permitan asegurar un vaciado intestinal regular y correcto, es posible manejar un elevado porcentaje de casos de incontinencia o, al menos, disminuir su repercusión en el día a día. Para llevar a cabo estas medidas, es fundamental que cada paciente vaya familiarizándose con sus necesidades y los horarios de su intestino.

Es importante hacer las modificaciones necesarias en la dieta, para conseguir la consistencia adecuada de las heces. No deben ser “ni muy blandas, ni muy duras”. Para conseguir esto, en ocasiones será recomendable aumentar la ingesta de fibra (cuando las heces son líquidas) pero en otros casos será mejor evitarla.

Y si con una consistencia adecuada de las heces conseguimos un vaciado regular del intestino, disminuirán de forma clara los episodios de incontinencia. No es posible definir una frecuencia idónea, porque varía en cada persona. Pero sí suele ser posible encontrar una pauta regular (en algunas personas dos veces al día, en otras cada dos días) que permita mantener la ampolla rectal vacía hasta la próxima evacuación.

El vaciado además debe ser completo. Cuando la evacuación es incompleta, los restos que permanecen en el recto pueden ser los causantes de pequeños escapes, sobre todo cuando hay lesión del suelo pélvico.

Si padeces incontinencia fecal, no dudes en consultar a tu especialista.

 

Filed Under: Disfunción defecatoria

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