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5 enero, 2017 by Dra.Morales

10 cuidados después del parto natural (2)

Hace pocos días explicamos 5 de los 10 cuidados después del parto natural que no debes olvidar. Relacionados con el cuidado de la episiotomía y el proceso de vuelta a la normalidad de nuestro cuerpo.

 

Hoy vamos a dar algunas recomendaciones relacionadas con la lactancia materna  (en caso de que hayas decidido esta opción). También veremos la mejor forma de empezar a cuidar nuestro suelo pélvico. Y cómo intentar que nuestro cuerpo luzca parecido al que teníamos antes del embarazo.

Cuidados después del parto natural cuando alimentas a tu bebé

Tras el parto, el cuerpo de la madre se prepara para ofrecer al bebé todos los nutrientes que necesita. Un regalo maravilloso de aquellas madres que optan por la lactancia materna. Pero los primeros días la subida de la leche puede llegar a ser muy incómoda. Y durante el periodo que se mantiene la lactancia, es posible que sufras la molesta ingurgitación mamaria, o algún episodio de mastitis.

6.- La subida de la leche tiene lugar entre el segundo y el tercer día postparto. Y se debe al importante aumento de vascularización mamaria y al inicio de la  producción de leche. Lo más eficaz para aliviar las molestias que esto puede ocasionar es iniciar la lactancia de forma precoz; permitir las tomas frecuentes (“a demanda”); y conseguir un buen agarre del pezón (el bebé debe cubrir con su boca toda la areola).

  • Ten en cuenta que aunque la aplicación de calor puede aportar alivio transitorio, es probable que el edema empeore al producirse una dilatación de los vasos sanguíneos. El frío suele mejorar los síntomas, aunque debes evitar aplicarlo justo antes de las tomas porque dificultará la salida de la leche.

7.- En los días o semanas siguientes es posible que sufras ingurgitación mamaria (que notes “los pechos como piedras”); hasta que se alcanza una adecuada regulación entre la cantidad de leche producida por la madre y la que el bebé necesita. Esto dificulta el agarre del pezón por el bebé. Por lo que es recomendable realizar antes de cada toma un drenaje local, para que la areola quede más blanda. Si tienes dudas sobre si el bebé “se agarra” bien al pecho, no dudes en pedir ayuda a tu matrona.

  • Debes tener en cuenta que si vacías la leche con el objetivo de conseguir alivio de la ingurgitación, el cuerpo seguirá produciendo más cantidad (se adapta a la leche que se segrega), por lo que el cuadro podría perpetuarse.

La temida mastitis

8.- En ocasiones se producen episodios de mastitis (obstrucción o infección de la glándula mamaria). Lo dicho previamente suele ayudar a prevenirlos, pero a veces las mastitis aparecen sin un claro desencadenante. Si esto sucede, debes consultar a tu médico, para que realice un diagnóstico adecuado y te indique el tratamiento idóneo.

Cuidado con los esfuerzos

Lo habitual después del embarazo y el parto es que los tejidos del abdomen y del suelo pélvico se hayan distendido debido al aumento de volumen y peso. El periné puede estar más dañado aún si durante el parto tuvo lugar un desgarro muscular o se practicó una episiotomía. La suma de una pared abdominal poco competente (débil) y un suelo pélvico dañado, da como resultado un aumento de la probabilidad de que cada esfuerzo realizado en nuestro día a día deteriore aún más los tejidos del suelo pélvico.

9.- Es posible evitar que esfuerzos cotidianos con plegar el carrito del bebé o hacer las tareas domésticas, o gestos como la tos o el estornudo perjudiquen nuestro suelo pélvico. Mediante una corrección postural, tonificando el core y mediante la reeducación en los esfuerzos. En este post ya te dimos algunas claves.

Recuperar “el tipo” después del embarazo

Una de las principales preocupaciones de algunas mujeres es recuperar el aspecto físico que tenían antes del embarazo. No sólo se trata perder peso. Esto a veces es fácil: tras la eliminación de los líquidos retenidos, al retomar de forma progresiva la actividad física y en ocasiones con la lactancia natural.

Pero a pesar de volver al peso habitual, a veces la mujer no consigue recuperar el “vientre plano” que tenía antes. Esto suele estar en relación con la distensión de los tejidos y con la debilidad de la musculatura del core, como explicábamos en este post.

10.- Conseguirás un vientre plano haciendo ejercicios dirigidos a fortalecer la musculatura profunda. Es recomendable que en cuanto te encuentres bien, empieces a dar paseos al ritmo que toleres. Y comenzar con ejercicios específicos cuando tu médico lo autorice (habitualmente pasada “la cuarentena”).

El ejercicio debe ser indicado de forma personalizada. E irá dirigido a restaurar el equilibrio muscular abdominal, lumbar, pélvico y glúteo. Suelen estar indicada los hipopresivos y los ejercicios estáticos para fortalecer el core. Realizados siempre con protección del suelo pélvico.

  • Debes evitar deportes de impacto. Y sobre todo, debes evitar hacer abdominales clásicos. Que no sólo no te ayudarán a conseguir un vientre plano, sino que pueden empeorar el aspecto de tu abdomen.  O agravar una diástasis de rectos en caso de que la sufras.

Estos son en mi opinión los cuidados después del parto natural más útiles. Algunos los explicaremos con más detalle en futuros posts. Pero si tienes ahora alguna pregunta sin resolver, puedes compartirla con nosotras.

Filed Under: Ejercicios de suelo pélvico, Embarazo, parto y postparto, Suelo pélvico

3 enero, 2017 by Dra.Morales

10 cuidados después del parto natural (1)

Si hace poco que has dado a luz, es normal que vuestro bebé sea ahora tu principal preocupación. Pero quiero contarte 10 cuidados después del parto natural que te gustará conocer. Conseguirás que tu recuperación sea mejor, y antes de lo que imaginabas.

Tras de 9 meses de dulce espera, de ilusión, de ganas de tener en brazos a tu bebé, tal vez te encuentres de forma inesperada con molestias en el periné. O con una tripa que tarda en recuperar el estado previo. Y dolor en el pecho, dificultad para realizar esfuerzos, dolor lumbar o en otras partes de tu cuerpo.

La episiotomía: protagonista de los 10 cuidados después del parto natural

La lesión del suelo pélvico por la episiotomía o por un desgarro espontáneo, suele ser el principal motivo de queja durante los primeros días postparto. El principal objetivo del cuidado de estas heridas es evitar su infección y otras complicaciones como la dehiscencia de la sutura.

1.- La higiene de la episiotomía (lavado y minucioso secado) es fundamental para evitar posibles infecciones. Existen en el mercado distintos geles cicatrizantes muy recomendables para usar en durante el lavado.

2.- Para evitar la dehiscencia de la sutura (es decir, que la herida se abra) es necesario hacer el reposo indicado por el ginecólogo o matrona, evitar posturas que provoquen tensión en la zona suturada, y vigilar la forma de realizar los esfuerzos o hacer deposición (como explicamos más adelante).

Además,  como cualquier otra lesión profunda, la episiotomía o el desgarro suelen provocar molestias o dolor, en ocasiones muy limitante.

3.- La aplicación de frío o calor, según la fase evolutiva, tiene efecto analgésico (alivio del dolor), antiinflamatorio y relajante. En ocasiones puede ser necesario además tomar fármacos que ayuden a controlar este dolor.

Regreso a la normalidad

Durante el puerperio (periodo que se extiende hasta la 6ª semana tras el parto, o “cuarentena”) tienen lugar distintos  procesos dirigidos a que el cuerpo vuelva a una situación similar a la de antes del embarazo. En el aparato reproductor se produce la involución uterina, y el cérvix y la vagina retornan a un estado similar (no igual) al que tenían previamente. Los loquios (sangrado vaginal) y los entuertos se relacionan con esta “vuelta a la normalidad”.

4.- La duración del sangrado es variable. Y el aspecto y cantidad de sangre varía con el paso de los días. Debes usar compresas tocológicas de algodón, que permitan una buena aireación de la zona.

5.- Los entuertos se deben a las contracciones uterinas que permiten la coagulación de los vasos sanguíneos y la disminución del tamaño del útero (éste recupera su tamaño al final del primer mes). Para aliviar estas contracciones dolorosas podrás tomar analgésicos compatibles con la lactancia materna.

Espero que estas sencillas claves te hayan ayudado a resolver algunas de tus dudas. Si aún quieres saber más, no te pierdas el próximo post. Te contaré 5 más de los 10 cuidados después del parto natural que debes conocer.

Filed Under: Dolor pélvico, Embarazo, parto y postparto, Suelo pélvico

14 diciembre, 2016 by Dra.Morales

Fortalecer el suelo pélvico día a día

Cada vez son más las personas conscientes de la importancia de cuidar su cuerpo. Y entre esos cuidados, hay un interés creciente por mantener un suelo pélvico saludable. Para ello, existe la posibilidad de visitar a un especialista que nos aplique distintos tratamientos y nos enseñe determinados ejercicios. Pero más importante que eso, es aprender cómo fortalecer el suelo pélvico día a día, y evitar dañarlo en cada gesto cotidiano.

Tres claves para fortalecer el suelo pélvico día a día

Para que podamos corregir cada gesto cotidiano potencialmente lesivo para el suelo pélvico, debemos atender a la respiración, ser capaces de activar el músculo transverso abdominal y contraer el suelo pélvico.

Aprender a respirar. ¿Algo tan sencillo?

Algunos investigadores afirman que el periné es un músculo de la respiración. Sin entrar a valorar si esto es cierto o no, sí podemos afirmar que la forma en la que respiramos repercute directamente en el tono de nuestro suelo pélvico.  El principal músculo respiratorio es el diafragma (situado por debajo de nuestras costillas).  Y el periné tiene un funcionamiento  “paralelo”  a este diafragma torácico. Si el primero desciende, el otro también; si hay mucha tensión en uno, en el otro también la habrá. Mediante la respiración abdómino-diafragmática podemos ayudar a que esta unidad funcional trabaje de forma adecuada y coordinada.

Para realizar la respiración abdómino-diafragmática, túmbate boca arriba, y coloca tus manos sobre tu tripa. Inspira (coge aire) de forma que notes que tu tripa se eleva. Al espirar (echar el aire) intenta imaginar que éste empieza a salir desde la parte más baja de tu abdomen, a la vez que tu tripa se hunde.

Activar el transverso abdominal

El suelo pélvico también trabaja de forma coordinada con el músculo transverso del abdomen. Este músculo que rodea nuestro abdomen, actúa como una faja abdominal. Y si aprendemos a activarlo, a la vez estaremos activando y fortaleciendo nuestro suelo pélvico. Al principio cuesta identificarlo, pero una vez que se consigue, es fácil automatizar su activación con cada esfuerzo. Y así fortalecer el suelo pélvico día a día.

Si imitas el gesto de soplar por una pajita, o soplar una vela, estarás contrayendo el músculo transverso. Puedes notar su activación poniendo tus manos en la parte baja del abdomen.

Contraer el suelo pélvico

Cuando realicemos esfuerzos, o gestos como toser o estornudar, debemos activar también la musculatura del suelo pélvico, para “contrarrestar” el aumento de presión que se transmite hacia el periné. Aunque al principio es algo que hay que pensar y hacer de forma consciente, el objetivo es que lo acabemos haciendo de forma automática.

Intenta cerrar tu suelo pélvico a la vez que toses o haces cualquier otro esfuerzo. Aunque como he explicado en posts previos, no todo el mundo sabe cerrar el suelo pélvico de forma adecuada. Y hacerlo mal podría ser perjudicial. Sólo un profesional podrá confirmarte que lo haces de forma correcta.

En nuestro día a día hay muchos momentos en los que realizamos esfuerzos que dependiendo de cómo hagamos, pueden suponer un daño o la protección de nuestro suelo pélvico. Puedes cuidar tu suelo pélvico durante las 24 horas del día. Eso evitará que sufras algunos problemas asociados al suelo pélvico débil, como el prolapso uterino.

Filed Under: Ejercicios de suelo pélvico, Suelo pélvico

7 diciembre, 2016 by Dra.Morales

Cómo hacer ejercicios de kegel para mujeres

Casi todas hemos hecho en algún momento de nuestras vidas contracciones del suelo pélvico con el objetivo de mejorar el estado de nuestra musculatura. Pero ¿te han enseñado alguna vez cómo hacer ejercicios de kegel para mujeres, de forma correcta?

Antes de daros las claves sobre cómo hacerlos, debo decir que éstos no son ejercicios prioritarios en mi práctica habitual. De hecho, son pocas las pacientes a quienes mando hacer estos ejercicios tal y como los entiende la mayoría. Pero dada su difusión y el interés que despiertan, hoy he querido escribir un post sobre este tema.

Lo más importante sobre cómo hacer ejercicios de kegel para mujeres

Antes de hacer ejercicios de kegel es necesario tener la certeza de hacerlos bien. Son ejercicios muy fáciles de practicar por nuestra cuenta, pero sólo serán beneficiosos si se hacen de forma adecuada. La única manera de confirmar que los hacemos bien es mediante la exploración por parte de un profesional del suelo pélvico. Mediante la que nos enseñará su correcta ejecución.

Una vez que sepamos realizarlos bien, es muy importante buscar el momento adecuado para hacerlos. He oído a mujeres que aprovechan los semáforos o la cola del mercado para hacer estos ejercicios. Pero debemos hacerlos siempre en situación de tranquilidad, y en la posición que nos haya indicado nuestro especialista (la mayor parte de las pacientes deberá evitar al principio hacerlos de pie).

Errores más frecuentes en los ejercicios de kegel para mujeres

A algunas pacientes se les recomienda cortar el chorro de orina (“pipi-stop”) cada vez que hacen pis. Para identificar y fortalecer la musculatura del suelo pélvico. Es cierto que para hacer estos ejercicios hay que contraer los mismos músculos que para dejar de orinar. Pero si convertimos este gesto en un hábito, se acabará alterando el funcionamiento de la vejiga. Y aumentará el riesgo de padecer infecciones urinarias.

Y como comentábamos, no se deben hacer los ejercicios de kegel en cualquier situación. La primera escena (esperar en un semáforo) no es la idónea puesto que es probable que la tensión que tenemos en ese momento no nos permita relajar los músculos como deberíamos. La segunda situación (de pie en una fila) puede ser perjudicial en fases iniciales de la rehabilitación, en las que habitualmente está indicado hacer los ejercicios sentados o tumbados.

La mayor parte de las personas que hacen estos ejercicios basándose únicamente en indicaciones o dibujos, no los realiza de forma correcta. A veces son recomendaciones procedentes de una consulta médica, de un folleto publicitario, o son el consejo de alguna amiga. Pero sin supervisión médica (mediante la exploración física) es difícil hacerlos bien. Los tres errores más frecuentes que me encuentro en la consulta son: la falta de coordinación con la respiración, la contracción simultánea de músculos que no deberían activarse, o la inversión de la contracción (empujar hacia el periné).

En futuros posts veremos cómo corregir estos errores habituales, y daremos recomendaciones para que consigas el máximo beneficio con estos ejercicios. Aunque recuerda que nunca podrán sustituir a la valoración por un especialista.

 

Fotografía: Nabeel Syed on Unsplash

Filed Under: Ejercicios de suelo pélvico, Incontinencia urinaria, Prolapso de órganos pélvicos, Suelo pélvico

15 noviembre, 2016 by Dra.Morales

Qué es el suelo pélvico y cuáles son sus funciones

En los últimos años se ha puesto muy de moda hablar de suelo pélvico. De cómo cuidarlo, cómo prevenir sus lesiones o cómo recuperarlo después de los embarazos. Pero ¿sabemos qué es el suelo pélvico y cuáles son sus funciones?

El suelo pélvico está formado por músculos, vasos, nervios y tejido conjuntivo. Todas estas estructuras tienen un papel fundamental en las funciones que desempeña. En el post de hoy vamos a explicar cada una de ellas. Y más adelante detallaremos cuáles son las estructuras anatómicas que lo forman para terminar de entender qué es el suelo pélvico.

Qué es el suelo pélvico

Un “suelo” sobre el que se apoyan nuestros órganos. La más evidente es la función de sostén de las vísceras pélvicas. Las vísceras son los órganos internos, alojados en las cavidades torácica, abdominal y pélvica. Como el corazón, los pulmones, el estómago, los intestinos, etc. En el caso de la pelvis (la pelvis menor para ser más precisos), las vísceras que contiene son la vejiga y el recto, y el útero y la vagina en la mujer. Aunque estas vísceras están “suspendidas” por diversos ligamentos y fascias, necesitan un apoyo, que es el suelo pélvico.

Cuando falla esta función de sostén, aparecen problemas como los prolapsos de órganos pélvicos (“vejiga caída”).

Garantiza la continencia urinaria y fecal

La segunda función, muy importante, es la de mantener la continencia. La vejiga es un órgano de almacenamiento: la orina producida por los riñones va acumulándose hasta que la vejiga se vacía en el momento correspondiente. El mecanismo por el que esta orina no sale al exterior hasta que el individuo lo decide es complejo. Pero de forma simplificada podríamos decir que entre micción y micción los músculos del periné garantizan el cierre de la uretra y que no haya escapes de orina.

A diferencia de la vejiga, el recto no es un órgano de almacenamiento. Éste no está diseñado para contener las heces durante largos periodos. En circunstancias normales, en el momento que las heces llegan al recto, el intestino “nos avisa” para vaciarlo lo antes posible. Pero como en muchas ocasiones el vaciado tiene que ser diferido, es necesario un mecanismo que evite escapes. De nuevo la acción de la musculatura del suelo pélvico permite que el ano permanezca cerrado hasta que llegue el momento adecuado para vaciarlo.

Cuando fallan estos mecanismos aparecen problemas como la incontinencia fecal o urinaria, o las disinergias.

Sin él, no habría orgasmos

Otra de las funciones del suelo pélvico, quizá menos conocida, es la sexual. En su capa más superficial se encuentran los músculos bulboesponjoso e isquiocavernoso, que con su contracción participan en la erección, la eyaculación y el orgasmo. Tanto en la mujer como en el hombre.

Cuando se altera su función, aparecen problemas sexuales como la disfunción eréctil, la anorgasmia o las relaciones dolorosas.

Gestiona las presiones

El suelo pélvico forma parte de una caja imaginaria, cuyas paredes laterales y anterior serían el abdomen, la pared posterior sería la región lumbar, y su tapa, el diafragma torácico. El suelo pélvico sería su base. Todas estas estructuras trabajan conjuntamente para distribuir de forma adecuada las presiones que soportan las cavidades abdominal y pélvica cuando hacemos determinados esfuerzos (un estornudo, cargar un peso, el vómito…).
Si las distintas “paredes” de nuestra caja no funcionan de forma coordinada, al realizar estos esfuerzos se pueden ver comprometidas las funciones de sostén, continencia y sexual que acabamos de explicar.

El primer obstáculo que encuentran nuestros hijos

El suelo pélvico tiene un papel fundamental durante el embarazo y el parto. Durante los 9 meses de gestación, añadimos el peso del útero grávido a la función de sostén que comentábamos al inicio del post. Por lo que todas las estructuras que lo componen deben soportar una mayor presión, sobre todo al final del embarazo.

Y durante el parto, los músculos que los meses anteriores han servido de sujeción gracias al mantenimiento del tono adecuado, deberán relajarse para permitir que la salida del bebé sea lo menos dificultosa posible.

Esta delicada función expone al suelo pélvico a sufrir daños durante el embarazo y en el momento del parto. Puede producirse la distensión de ligamentos y fascias, desgarros musculares o afectación de otras estructuras anatómicas.

Ahora que ya sabemos qué es el suelo pélvico y cuáles son sus funciones, podremos entender las repercusiones que pueden tener las distintas patologías que asientan en él, que iremos describiendo en futuros posts.

Filed Under: Suelo pélvico

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