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12 diciembre, 2017 by Dra.Morales

Cómo levantarse de la cama

Oír el despertador y levantarme de la cama es para mí uno de los momentos más duros del día. Lástima que para superar ese hábito no tengo más recomendación que la de ir a dormir un poquito antes. Pero sí quiero explicaros en la entrada de hoy cómo levantarse de la cama de la mejor forma posible. Para no dañar la columna, la pared abdominal ni el suelo pélvico.

levantarse de la cama

Lo habitual, cuando nadie ha corregido este gesto, es hacerlo de forma incorrecta. Elevando el tronco hacia arriba (como si hiciéramos un abdominal) y después sacar los pies fuera de la cama. De esta manera, una presión excesiva se dirige hacia dos zonas que potencialmente se pueden dañar: la parte anterior del abdomen y el suelo pélvico.

Prevenir la diástasis de rectos

Como os expliqué en una entrada previa, la diástasis de rectos consiste en la existencia de una discontinuidad en la parte central del abdomen, al estar separados los dos vientres musculares del recto abdominal (el músculo de la tabletita).

Al levantarse de la cama de forma inadecuada, el exceso de presión se dirige hacia el abdomen, contribuyendo a separar más a los dos componentes del recto abdominal. Al ser una acción que realizamos a diario, la separación podría ir aumentando de forma progresiva.

Evitar prolapsos

Por un mecanismo parecido, al incorporarse de la cama de forma incorrecta el exceso de presión se dirige también hacia el periné. Una zona que no está preparada para soportar presiones tan elevadas.

Realizar este gesto cada día puede provocar la aparición o hacer que progrese un posible prolapso de órganos pélvicos. Al existir una presión «hacia abajo» que empuja los órganos de la pelvis contra el periné.

Cómo levantarse de la cama…

…del suelo o de una camilla.

La forma correcta es girarse hacia un lado. Desde esta posición debes flexionar las caderas y rodillas. Y apoyándote en las palmas de las manos, levantar el tronco a la vez que sacas las piernas de la cama. De esta forma el esfuerzo no se hace a expensas de la musculatura abdominal, sino que usamos la musculatura de la parte superior del cuerpo.

Estas indicaciones son iguales en cualquier situación en la que pasemos desde la posición de tumbados a sentados, o de pie. Ya sea al levantarnos de la arena en la playa, al incorporarnos del sillón. O al levantarnos de la camilla después de un relajante masaje.

Es algo que probablemente sabe casi todo el mundo, pero pocos lo ponen en práctica. Cuando mis pacientes se levantan de la camilla (tras realizar la exploración) o del suelo (después de los ejercicios) lo habitual es que en las primeras sesiones deba corregir este gesto. “¡Es verdad, es verdad!”. No vale saberlo y no aplicarlo… Es una corrección muy sencilla de llevar a cabo. Y que sin duda merece la pena a largo plazo.

Fotografía: Kinga Cichewcz en Unsplash

Filed Under: Miscelánea, Pared abdominal, Prolapso de órganos pélvicos

12 septiembre, 2017 by Dra.Morales

Prolapso uterino durante el embarazo

El prolapso uterino durante el embarazo es una patología muy poco frecuente. Pero puesto que durante los meses de gestación son muchos los miedos que asaltan a las embarazadas (algunas dudas las soluciono aquí), quiero que esta entrada tranquilice a muchas de ellas.

Como os expliqué en el post sobre vejiga caída, el término “prolapso” hace referencia al descenso de una parte o la totalidad de algún órgano pélvico a través de la vagina. Cuando hay un prolapso uterino, el cérvix (cuello del útero) desciende hacia el orificio vaginal o incluso puede asomar a través del mismo. Para que aparezca el prolapso de un órgano pélvico debe producirse un fallo en el tejido sobre el que descansan los órganos de la pelvis (suelo pélvico) o en el tejido conectivo (ligamentos) que mantiene a dichos órganos en su posición.

Prolapso uterino durante el embarazo

La aparición de un prolapso en el embarazo es más habitual en mujeres con antecedentes de problemas de suelo pélvico. Casi siempre en relación con un parto previo complicado, o en mujeres que han tenido múltiples embarazos. Otras veces aparece en pacientes con alteraciones congénitas del tejido conectivo, que tienen hiperlaxitud (exceso de elasticidad en sus tejidos). La obesidad y los cambios hormonales propios de la gestación (progesterona, relaxina) también favorecen el prolapso. Así como el estreñimiento.

En todas las situaciones que acabo de mencionar, el tejido de sostén de las vísceras pélvicas está debilitado. Lo que favorece que el cuello del útero descienda, y en ocasiones protruya, al ser “empujado” por el útero grávido (el útero con el bebé en su interior).

Sensación de bulto y molestias

El prolapso uterino durante el embarazo puede provocar molestias en el periné, habitualmente descritas como sensación de bulto o peso en la vagina. Esta puede ser la forma inicial de presentación, y no es raro que el prolapso debute después de realizar algún esfuerzo o tras una defecación dificultosa. También es habitual la aparición de lesiones cutáneas en la mucosa prolapsada. Puede ocasionar además infecciones de orina, episodios de retención urinaria o estreñimiento.

Como he dicho al inicio del post, el prolapso uterino durante el embarazo es un problema muy infrecuente en países industrializados. Pero dado que podría asociarse con partos prematuros, abortos y complicaciones infecciosas en la madre debe realizarse una estrecha vigilancia en caso de presentarse.

Si estás embarazada y has notado cualquiera de los síntomas que he comentado,  debes consultar a tu ginecológo. Probablemente descartará esta patología y te dará las indicaciones oportunas.

Tratamiento individualizado

El tratamiento del prolapso uterino durante el embarazo debe ser individualizado. Dependiendo de la edad gestacional, el grado de prolapso y otros factores materno-fetales. Las medidas conservadoras más importantes son una higiene minuciosa de la zona y la correcta hidratación de la mucosa prolapsada; reposo en cama cuando esté indicado; y el uso de dispositivos que ayuden a mantener el útero en su posición (pesarios) en determinados casos. En raras ocasiones es necesaria la cirugía.

Tras el parto

En ocasiones el prolapso uterino persiste tras el parto. Esto se valora en la exploración ginecológica postparto. En caso de que persista, será necesario realizar un programa de rehabilitación. Con el objetivo de corregirlo en la medida de lo posible, y evitar que progrese y aparezcan complicaciones.

Fotografía: Kewei Hu en Unsplash

Filed Under: Embarazo, parto y postparto, Prolapso de órganos pélvicos

14 marzo, 2017 by Dra.Morales

¿Ejercicios de Kegel durante el embarazo?

Los famosos ejercicios de kegel  (ideados por el ginecólogo Arnold Kegel en la década de 1940) tienen como objetivo el fortalecimiento de la musculatura del suelo pélvico. Pero ¿todas las mujeres deben hacer ejercicios de Kegel durante el embarazo? ¿Qué beneficios aportan? ¿Realizarlos puede provocar algún efecto adverso?

Kegel durante el embarazo

Durante el embarazo se producen distintos cambios en el cuerpo de la mujer. Algunos de ellos, dirigidos a albergar al bebé y al útero en crecimiento: como por ejemplo, el ensanchamiento de los diámetros torácico, abdominal y pélvico. Pero existen también modificaciones que se producen como consecuencia del propio embarazo. Una de ellas afecta al suelo pélvico: la zona perineal deberá soportar durante varios meses más peso del habitual. Lo que dará lugar a una distensión y debilitamiento de los músculos, que pueden hacer que su contracción sea menos eficaz. Y provocar problemas como la incontinencia urinaria durante o después del embarazo.

Beneficios de los ejercicios de Kegel

Como hemos comentado, estos ejercicios buscan el fortalecimiento del suelo pélvico. En la mayoría de los casos, esto permite mejorar el tono de la musculatura del periné. De esta forma, el cierre de los esfínteres uretral y anal (que son parte de la musculatura del suelo pélvico) será más eficaz. Y disminuirá la probabilidad de sufrir incontinencia. También se reducirá la posibilidad de aparición de prolapsos; pues se favorece el correcto posicionamiento de las vísceras pélvicas.

Por tanto, podríamos pensar que es beneficioso para todas las mujeres hacer ejercicios de Kegel durante el embarazo.

¿Debo hacer ejercicios de Kegel durante el embarazo?

Aunque pueda resultar sorprendente, cuando una embarazada me plantea esta pregunta, tengo la tentación de responder que no. Sobre todo si se trata de una mujer que nunca antes los ha hecho. En cada embarazada se debe individualizar la indicación de practicar o no estos ejercicios. Y se debe hacer siempre teniendo en cuenta las posibles consecuencias de hacerlos de forma incorrecta o practicarlos en exceso.  También considerando los antecedentes personales de la paciente (por ejemplo, una paciente con incontinencia ya establecida tras un parto previo).

En primer lugar, es importante conocer el estado basal de la musculatura del suelo pélvico (estos ejercicios están contraindicados si existe aumento de tono); y estar seguros de que los ejercicios se realizan correctamente. Para ello es necesaria la valoración y supervisión inicial por parte de personal experto, mediante una exploración intravaginal (introduciendo los dedos en la vagina). Durante el embarazo,  por el riesgo de infección,  se deben extremar las precauciones higiénicas al realizar esta palpación. Por lo que es un gesto que se debe evitar siempre que no sea imprescindible. Por este motivo, el embarazo no es el momento ideal para aprender a hacer los ejercicios de Kegel.

Demasiada resistencia…

Además, como hemos comentado, el suelo pélvico soporta durante el embarazo un peso al que no está habituado. Si se realizan los ejercicios de Kegel en posición sentada o de pie, durante la contracción el músculo debe vencer una resistencia elevada (todo el peso del abdomen y la pelvis). Empezar a hacer ejercicios de Kegel durante el embarazo es como empezar a ir al gimnasio e intentar entrenar con pesas de 60 kgs. Aparecerá fatiga muscular y se realizará una contracción muscular poco eficaz.

Músculos flexibles para el parto

El tercer motivo, y más importante, está relacionado con el parto.  Lo que más nos interesa en ese momento es que el suelo pélvico sea flexible. Que la musculatura sea capaz de distenderse lo suficiente como para permitir el paso del bebé. Sin lesiones, o las mínimas.

En el caso de centrarse durante el embarazo exclusivamente en fortalecer el suelo pélvico, es probable que exista una dificultad para relajar la zona, y que los músculos tengan menos elasticidad. Esto puede provocar desgarros, la indicación de una episiotomía o la necesidad de instrumentación (uso de fórceps o ventosas). Lo que podría tener peores consecuencias para el suelo pélvico.

Por tanto, todas las embarazadas deberían hacer un programa de preparación al parto, que incluya reeducación del suelo pélvico. Pero la mayoría, no necesitarán hacer los ejercicios de Kegel. O al menos no como clásicamente se entienden.

Filed Under: Ejercicios de suelo pélvico, Embarazo, parto y postparto, Incontinencia urinaria, Prolapso de órganos pélvicos

7 diciembre, 2016 by Dra.Morales

Cómo hacer ejercicios de kegel para mujeres

Casi todas hemos hecho en algún momento de nuestras vidas contracciones del suelo pélvico con el objetivo de mejorar el estado de nuestra musculatura. Pero ¿te han enseñado alguna vez cómo hacer ejercicios de kegel para mujeres, de forma correcta?

Antes de daros las claves sobre cómo hacerlos, debo decir que éstos no son ejercicios prioritarios en mi práctica habitual. De hecho, son pocas las pacientes a quienes mando hacer estos ejercicios tal y como los entiende la mayoría. Pero dada su difusión y el interés que despiertan, hoy he querido escribir un post sobre este tema.

Lo más importante sobre cómo hacer ejercicios de kegel para mujeres

Antes de hacer ejercicios de kegel es necesario tener la certeza de hacerlos bien. Son ejercicios muy fáciles de practicar por nuestra cuenta, pero sólo serán beneficiosos si se hacen de forma adecuada. La única manera de confirmar que los hacemos bien es mediante la exploración por parte de un profesional del suelo pélvico. Mediante la que nos enseñará su correcta ejecución.

Una vez que sepamos realizarlos bien, es muy importante buscar el momento adecuado para hacerlos. He oído a mujeres que aprovechan los semáforos o la cola del mercado para hacer estos ejercicios. Pero debemos hacerlos siempre en situación de tranquilidad, y en la posición que nos haya indicado nuestro especialista (la mayor parte de las pacientes deberá evitar al principio hacerlos de pie).

Errores más frecuentes en los ejercicios de kegel para mujeres

A algunas pacientes se les recomienda cortar el chorro de orina (“pipi-stop”) cada vez que hacen pis. Para identificar y fortalecer la musculatura del suelo pélvico. Es cierto que para hacer estos ejercicios hay que contraer los mismos músculos que para dejar de orinar. Pero si convertimos este gesto en un hábito, se acabará alterando el funcionamiento de la vejiga. Y aumentará el riesgo de padecer infecciones urinarias.

Y como comentábamos, no se deben hacer los ejercicios de kegel en cualquier situación. La primera escena (esperar en un semáforo) no es la idónea puesto que es probable que la tensión que tenemos en ese momento no nos permita relajar los músculos como deberíamos. La segunda situación (de pie en una fila) puede ser perjudicial en fases iniciales de la rehabilitación, en las que habitualmente está indicado hacer los ejercicios sentados o tumbados.

La mayor parte de las personas que hacen estos ejercicios basándose únicamente en indicaciones o dibujos, no los realiza de forma correcta. A veces son recomendaciones procedentes de una consulta médica, de un folleto publicitario, o son el consejo de alguna amiga. Pero sin supervisión médica (mediante la exploración física) es difícil hacerlos bien. Los tres errores más frecuentes que me encuentro en la consulta son: la falta de coordinación con la respiración, la contracción simultánea de músculos que no deberían activarse, o la inversión de la contracción (empujar hacia el periné).

En futuros posts veremos cómo corregir estos errores habituales, y daremos recomendaciones para que consigas el máximo beneficio con estos ejercicios. Aunque recuerda que nunca podrán sustituir a la valoración por un especialista.

 

Fotografía: Nabeel Syed on Unsplash

Filed Under: Ejercicios de suelo pélvico, Incontinencia urinaria, Prolapso de órganos pélvicos, Suelo pélvico

7 octubre, 2016 by Dra.Morales

Vejiga caída, ¿qué es?

Puede ser que en la revisión ginecológica tu médico te haya dicho que tienes un prolapso. Es un término poco conocido (coloquialmente las pacientes dicen: tengo la vejiga caída), pero es un problema muy frecuente. Aproximadamente una de cada 3 mujeres lo padece, y esta proporción va aumentado con la edad.

El término “prolapso” hace referencia al descenso de una parte o la totalidad de algún órgano pélvico (no sólo la vejiga) a través de la vagina. En futuros posts veremos los tipos y grados que existen. Hoy vamos a explicar las causas por las que éstos aparecen. Así entenderemos qué podemos hacer para evitar su aparición o progresión.

Función de sostén

Una de las funciones del suelo pélvico es la de servir de sostén a los órganos que están alojados en la pelvis. De forma muy simplificada, podemos imaginar que estos órganos descansan sobre una hamaca formada por los músculos y ligamentos que constituyen el suelo pélvico. Aunque si éste fuera el único mecanismo de sostén, tendríamos las vísceras pélvicas aplastadas sobre esta hamaca. Pero no es tan sencillo.

Se mantienen “suspendidas” gracias a estructuras de tejido conectivo que conectan dichos órganos con las paredes abdominales, a modo de pilares. Éstos se dirigen hacia la parte anterior, hacia los laterales y hacia la parte posterior. Y contribuyen de este modo a mantener una adecuada estática pelviana.

Cuando todas estas estructuras se mantienen intactas, y la distribución de las presiones dirigidas hacia el abdomen es la adecuada, la estática pelviana se mantendrá íntegra. El problema aparece cuando falla uno de estos dos mecanismos o, como sucede en prácticamente todos los casos, ambos.

¿Qué factores contribuyen a la aparición de los prolapsos?

La alteración de las estructuras anatómicas que hemos mencionado se produce típicamente a lo largo del embarazo (por distensión de los tejidos). Y sobre todo durante el parto (casi siempre en relación con desgarros o episiotomías, y partos instrumentados). En ocasiones esto también puede suceder en determinadas cirugías pélvicas o abdominales. En cualquiera de estas situaciones, al fallar el soporte o la suspensión, se altera la posición adecuada del órgano afectado, que quedará caído (vejiga caída). El hecho de que este tipo de prolapsos se produzcan exclusivamente en mujeres, se debe a la existencia del hiato genital (el orificio vaginal o canal del parto). Éste es el punto débil por donde “asomarán” las estructuras que dejen de estar bien fijadas.

El segundo factor que contribuye a la aparición o progresión de un prolapso es la mala gestión de las presiones. Cuando realizamos determinadas actividades cotidianas se produce un aumento de presión sobre el periné: gestos como la tos o el estornudo, hábitos regulares como la defecación, las tareas de la casa o la actividad deportiva de impacto.

Si cada día al hacer deposición realizamos un esfuerzo inadecuado, estaremos “empujando” nuestro prolapso a esa zona de debilidad. Esto provocará su avance progresivo (puedes leer aquí una forma de evitarlo). En personas estreñidas, este esfuerzo será mucho mayor, y el efecto sobre los órganos pélvicos será más evidente. Mujeres con tos crónica o aquéllas que trabajan levantando cargas son otros ejemplos de personas con riesgo de tener la vejiga caída. También las aficionadas a los deportes de impacto.

Ahora ya sabemos por qué aparecen los prolapsos. En próximos posts, explicaremos las medidas que podemos adoptar para prevenirlos. Y qué podemos hacer para evitar su progresión si éste ya se ha instaurado.

Fotografías: TheaRomitiphotos y Tina Franklin on Flickr

Filed Under: Dolor pélvico, Prolapso de órganos pélvicos, Suelo pélvico

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