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27 junio, 2017 by Dra.Morales

Aliviar el estreñimiento: 10 claves

En una entrada anterior os expliqué cuándo consideramos que una persona sufre estreñimiento (o constipación) y qué causas pueden provocarlo (si quieres  leerla, haz click aquí). Hoy os quiero contar cómo aliviar el estreñimiento: cuáles son las claves para tener un ritmo intestinal regular y que la defecación no requiera un esfuerzo importante.

Aliviar el estreñimiento

Salvo en casos de estreñimiento pertinaz (el que no se soluciona a pesar de tomar las medidas adecuadas) o crónico, la mayor parte de los casos se resuelve de manera satisfactoria con cambios en el estilo de vida y en la dieta.  Puedes leer aquí estas sencillas recomendaciones que te ayudarán a aliviar el estreñimento, y que éste no afecte a tu calidad de vida.

1.- Bebe  una cantidad suficiente de líquido. Esto ayudará a que las heces se formen con el agua necesaria y evitará que sean demasiado duras. No se puede determinar la cantidad exacta de líquido adecuado para cada persona, porque depende de numerosos factores (actividad física, temperatura y humedad del ambiente, padecer alguna enfermedad…). En la mayor parte de la población sana está en torno a los 2 litros.

2.- Intenta ser regular en los horarios de defecación. El intestino adquiere un ritmo que si respetamos, ayuda mucho. Si no lo tienes, intenta buscarlo: después de las comidas se pone en marcha un reflejo que provoca ganas de evacuar. Procura sentarte en el váter después del desayuno o la comida para aprovechar este reflejo.

Además, es importante que cuando te entren ganas de hacer deposición, intentes hacerla  lo antes posible. El recto no tiene función de almacenamiento, por lo que se debe intentar que las heces permanezcan en la ampolla rectal el menor tiempo posible.

Dieta rica en fibra

3.- Aumenta la ingesta de fibra vegetal en tu dieta, consumiendo al menos 5 piezas de fruta o verdura al día. Busca entre tus favoritas las que tengan más contenido en fibra. Puedes añadir una cantidad extra comiendo cereales integrales, salvado, semillas de lino, etc. ¿Sabes cómo preparar granola casera?

4.- Evitar alimentos astringentes. Mientras estés estreñido, debes evitar frutas como el plátano o la manzana, lácteos, chocolates, exceso de grasas.

5.- Conociendo el comportamiento de nuestro cuerpo, podemos descubrir y mantener aquellos hábitos que favorecen nuestra motilidad intestinal. Como por ejemplo, beber en ayunas agua o zumos naturales, o tomar fruta también antes del desayuno.

6.- Si eres una persona sedentaria, debes intentar realizar de forma regular una actividad física que toleres y disfrutes.  Intenta caminar a diario entre 45-60 minutos seguidos o hacer algún deporte que te apetezca practicar.

¿Sabes cuál es la mejor postura en el váter?

7.- Postura adecuada de defecación. Sentarse en el váter en la forma para la que está pensado, dificulta la evacuación. La manera correcta es en cuclillas (o utilizando un taburete como te cuento aquí). Como lo haríamos en medio del campo. O como siguen haciendo en algunos países del mundo. Esta postura favorece la apertura del canal anal. Lo  más parecido que podemos hacer en nuestra casa, es colocar un taburete bajo nuestros pies, que nos ayudará a conseguir el ángulo idóneo en el canal anal para evacuar fácilmente.

8.- Estimulación rectal. En ocasiones las medidas que he mencionado no son lo suficientemente efectivas, y puede ser de utilidad estimular de forma suave el recto (la propia persona utilizando un dedo –con un guante). Buscando, de nuevo, el reflejo de la defecación, que activará el persitaltismo intestinal (el movimiento de los intestinos). Esta es una medida muy habitual en pacientes con estreñimiento neurógeno..

9.- Laxantes, enemas… Cuando modificar los hábitos y la dieta no resulta eficaz, en ocasiones debemos recurrir a fármacos. Existe gran variedad de principios activos, con distintos mecanismos de acción. Tu médico sabrá recomendarte el más indicado en tu caso.

10.- Fecaloma impactado: en raras ocasiones se acumula gran cantidad de heces en la parte final del intestino grueso. Que con el paso de las horas y los días va perdiendo líquido. Haciéndose cada vez más duras y difíciles de eliminar. En estos casos en los que el paciente ha estado varios días sin defecar, puede ser necesario desimpactar ese fecaloma (mediante un tacto rectal).

Si necesitas aliviar el estreñimiento,  no olvides estas recomendaciones.

Filed Under: Disfunción defecatoria, Hábitos de vida

23 mayo, 2017 by Dra.Morales

Estreñimiento y suelo pélvico

El estreñimiento es un síntoma que, aunque no suele ser grave, puede ser muy molesto.  Tanto, que hasta puede llegar a interferir en el estado de ánimo de la persona que lo sufre. Incluso en la publicidad hacen referencia a la agradable sensación que nos deja tener un hábito intestinal regular. Y al mal humor que provoca la situación opuesta.

Hablamos de estreñimiento cuando se hace deposición menos de tres veces a la semana. O cuando hacerlo supone un gran esfuerzo. En la entrada de hoy veremos sus principales causas, y qué consecuencias puede tener el estreñimiento sobre el suelo pélvico. Daré también algunas claves para mejorar el ritmo intestinal y evitar dichos problemas.

¿Por qué sufro estreñimiento?

Existe gran variabilidad en cuanto al ritmo intestinal, el de cada persona es diferente. En ocasiones no identificamos causas claras del estreñimiento, y éste puede estar relacionado simplemente con una predisposición individual. Pero en casi todos los casos existen factores desencadenantes o agravantes sobre los que sí podemos intervenir.

Numerosos fármacos, por distintos mecanismos, pueden provocar una disminución del número de deposiciones o dificultad para evacuar. Las dietas pobres en fibra, con escasez de frutas y verduras también favorecen el estreñimiento. Igual que el sedentarismo.

En algunos casos el problema radica en ignorar el deseo inicial de hacer deposición, por no ser el momento o lugar adecuados, y la posponemos. De forma que cuando el momento o lugar son los idóneos, han desaparecido las ganas.

Otras  veces, aunque el  ritmo intestinal sea bueno, la evacuación resulta más difícil debido a una posición inadecuada en el váter.  O a la falta de relajación de la musculatura del suelo pélvico en ese momento.

En raras ocasiones el estreñimiento se asocia con enfermedades orgánicas o neurológicas. Éstas pueden provocar un obstáculo real para el paso de las heces, o un funcionamiento alterado del intestino. En esos casos, es necesaria la valoración por el especialista correspondiente, y no son aplicables estas recomendaciones.

Consecuencias del estreñimiento

Cuando una persona comienza con problemas de estreñimiento, es habitual entrar en un círculo vicioso del que a veces cuesta salir. A medida que pasan los días sin hacer deposición, las heces se van deshidratando (van perdiendo líquido) y se hacen más duras.

Cuando llega el momento de evacuar, es difícil expulsar estas heces, por lo que la persona habitualmente necesita pujar para que estas salgan. Si estos pujos son excesivos o se hacen de forma incorrecta, pueden comenzar los problemas en el suelo pélvico, por debilitamiento de los tejidos que soportan presiones excesivas.

Este exceso de presión y debilitamiento de los tejidos de sostén,  puede favorecer la aparición de incontinencia urinaria o prolapsos de órganos pélvicos. Y si la afectación predominante es en la parte posterior, podrán aparecer hemorroides y fisuras anales.

En el caso de las lesiones en el esfínter anal (hemorroides, fisuras), el círculo vicioso del estreñimiento puede agravarse aún más porque durante la defecación estas lesiones pueden sangrar o empeorar el dolor. Por lo que la persona podría, de forma más o menos consciente, demorar el momento de defecar para evitar ese dolor. En este contexto de dolor es además muy difícil conseguir la relajación del suelo pélvico necesaria para que permitir el paso de las heces.

Yo ya como mucha fibra, aún así….

Todo el mundo sabe que una dieta rica en fibra nos ayuda a tener un hábito intestinal regular. Frutas como las que vemos en la primera imagen, y sobre todo tomadas en ayunas, suelen funcionar casi siempre.  Hay multitud de alimentos que pueden ayudarnos a regular  nuestro ritmo intestinal de forma  natural (alimentos ricos como la granola). Pero tan importante como consumir éstos, es evitar los alimentos astringentes (los que dificultan la deposición).  Y para que las heces tengan la consistencia adecuada, es importante beber una cantidad suficiente de agua al día (en torno a dos litros para personas sanas).

En ocasiones debemos recurrir a la toma de fármacos, generalmente durante un periodo limitado de tiempo, hasta conseguir una regularidad que sea posible mantener. También se deben revisar los fármacos tomados para otros procesos, porque  el estreñimiento puede ser un efecto secundario. En esos casos, deberá valorarse sustituir dicho medicamento o prescribir fármacos que favorezcan la evacuación.

También ayuda a la regularidad cómo y cuándo se realiza la deposición. El intestino es capaz de funcionar como un reloj si lo educamos para ello. Si encuentras un momento fijo del día en que poder sentarte sin prisas en el váter, tu intestino se acostumbrará y probablemente mantendrá dicha rutina. Es recomendable hacerlo después de alguna de las comidas. La posición durante la defecación, sobre todo cuando ésta es difícil, es muy importante para permitir el paso óptimo de las heces. Es recomendable colocar un taburete pequeño debajo los pies, de forma que las rodillas queden por encima de las caderas.

En próximas entradas veremos con detalle cómo seguir todas estas recomendaciones.

Filed Under: Disfunción defecatoria, Suelo pélvico

2 mayo, 2017 by Dra.Morales

Hemorroides: qué son

Las hemorroides (o almorranas) habitualmente no constituyen un problema grave de salud, pero es una patología que ocasiona importante malestar a quienes las sufren. En esta nueva entrada explicaremos qué son las hemorroides, por qué aparecen y qué síntomas producen.

Hemorroides, qué son

¿Qué son las hemorroides?

Las venas que recogen la sangre del recto se denominan venas hemorroidales. Estos sistemas  venosos se comunican entre sí formando plexos alrededor del canal anal, y son los encargados del drenaje venoso local (recogen la sangre “utilizada” para devolverla al corazón). Clásicamente se ha creído que las hemorroides son varicosidades (dilataciones) de estas venas. Pero no es así.

En el canal anal existen una especie de “almohadillas” (cojincillos anales) formadas por vénulas y arteriolas (vasos sanguíneos pequeños) recubiertos por tejido subcutáneo y muscular. Estas almohadillas, junto con el esfínter, contribuyen a mantener el cierre del canal anal. Cuando estos cojines sobresalen más de lo normal, y producen síntomas, podemos hablar de verdaderas hemorroides.

¿Por qué aparecen las hemorroides?

En la mayoría de los casos las hemorroides aparecen cuando coexisten distintos factores predisponentes. Es decir, habitualmente no encontramos una única causa que las provoque de forma brusca, sino que se superponen varios motivos. Todos ellos tienen en común un exceso de presión sobre el canal anal. Ya sea por la realización de sobreesfuerzos, como consecuencia del estreñimiento, durante el embarazo o por un parto difícil. Este exceso de presión hace que sobresalgan las estructuras vasculares descritas.

Uno de los principales mecanismos que contribuye a la aparición de las hemorroides, por lo cotidiano que resulta,  es  no hacer deposición de forma correcta. Hacer cada día de nuestra vida un esfuerzo inadecuado o desmesurado provocará daños en el suelo pélvico. Contribuyendo a la aparición de las hemorroides.

Los hábitos perjudiciales más frecuentes durante la defecación son:

– Realizar el pujo (empujar) en apnea, sin respirar. Bloquear la respiración al hacer un esfuerzo hace que una presión mucho mayor de la necesaria se dirija hacia el suelo pélvico. Y los tejidos, que no están preparados para soportar esa tensión excesiva, se pueden ir debilitando de forma progresiva.

– Cuando la postura en el inodoro no es la correcta, la angulación del canal anal no es la adecuada para expulsar las heces. Por lo que será necesario realizar un esfuerzo mayor para que el pujo sea eficaz.

– Una relajación inadecuada del esfínter anal y del suelo pélvico impiden un correcto vaciado del intestino. En ocasiones esto es debido a un exceso de tono en la musculatura del suelo pélvico (por estrés, dolor…). O a que nuestras prisas nos impiden conseguir esta relajación.

Si a lo anterior se añade un problema de estreñimiento, aumentará la probabilidad de aparición de hemorroides. Pues la consistencia de las heces aumenta y se requieren mayores esfuerzos para expulsarlas.

Hemorroides en el embarazo

El aumento de peso y el cambio en la estática postural que se producen en el embarazo hacen que la presión sobre el canal anal esté aumentada de manera sostenida, durante casi 9 meses. Además, no es infrecuente que durante este periodo aparezca estreñimiento (o se agrave si ya existía previamente): pues el ritmo intestinal se enlentece, y los cambios en la dieta pueden alterar la regularidad (los suplementos de hierro, por ejemplo, suelen empeorar el estreñimiento).

Y si además durante el parto se realizan pujos no coordinados con la respiración o éste es muy prolongado o complicado, el riesgo de aparición de hemorroides aumenta.

Algunas profesiones también pueden favorecer su aparición: puestos en los que se debe permanecer muchas horas de pie (cirujanos, peluqueros) o los que requieren grandes esfuerzos (reponedores, trabajadores de la construcción). Los puestos sedentarios también predisponen a su aparición.

Cualquier otra lesión que afecte a los tejidos locales, como un antecedente de cirugía rectal o un traumatismo, puede contribuir a que aparezcan. También las actividades de ocio o deportivas que impliquen grandes esfuerzos o impactos repetidos.

Y en cualquiera de los casos descritos, puede añadirse además un factor hereditario que predisponga a su aparición.

¿Qué síntomas producen?

Las manifestaciones clínicas son distintas si las hemorroides son internas o externas. También varían si se trata de hemorroides crónicas o si son complicaciones agudas de la patología hemorroidal. En general, los principales síntomas son:

El sangrado rectal es la manifestación más habitual. Generalmente una cantidad escasa de sangre roja, fresca, que aparece al limpiarse tras la defecación, o en las heces. El segundo síntoma más frecuente es el prolapso hemorroidal, que progresará mientras no se corrijan las causas que las provocaron. También pueden producir molestias (habitualmente no un dolor intenso) y picor. En ocasiones, además, se acompañan de secreción mucosa.

¿Sufres o has sufrido hemorroides?

¿Sabías que en ocasiones se asocian a fisuras anales?

Filed Under: Disfunción defecatoria, Hábitos de vida

28 marzo, 2017 by Dra.Morales

Incontinencia fecal: causas y tratamiento

En entradas anteriores hemos hablado de la gran merma en la calidad de vida que las pérdidas de orina suponen. En el caso de la incontinencia fecal, la repercusión es mucho mayor. Esta enfermedad (en realidad, síntoma) provoca aislamiento social, deterioro de las relaciones familiares y de pareja, y disminución severa de la autoestima.

Al igual que la incontinencia urinaria, la incontinencia fecal no es un proceso normal asociado al envejecimiento, aunque su prevalencia sí es mayor en personas de edad avanzada. Y debido a su estrecha relación con el historial obstétrico, su incidencia es también mayor en el sexo femenino.

Es complejo establecer el porcentaje de la población que sufre incontinencia fecal. Según algunos estudios afectaría en torno al 8% de la población general. Pero hay que tener en cuenta que los datos disponibles suelen ser una infraestimación de la realidad: debido a que en muchas ocasiones se trata de un síntoma que no es manifestado por el paciente. Y otras veces somos los médicos quienes no dirigimos la historia clínica a buscarlo.

Causas de la incontinencia fecal

Para entender mejor qué procesos pueden provocar incontinencia fecal, es útil diferenciar dos grupos, según tengan o no asociada una alteración en el suelo pélvico

Algunos ejemplos en los que existe un daño en el suelo pélvico son: las malformaciones congénitas (las que están presentes en el nacimiento); los traumatismos perianales (durante el parto, una cirugía o en accidentes); y cuando existe daño de los tejidos asociado al envejecimiento o a lesiones nerviosas.

En otras ocasiones, a pesar de presentar un suelo pélvico intacto, se producen pérdidas fecales. Esto puede suceder en casos de diarrea. Y también, aunque resulte paradójico, en casos de estreñimiento, pues el contenido fecal rebosa en torno a las heces acumuladas. Así mismo, la incontinencia es habitual en pacientes con enfermedades neurológicas como las lesiones medulares o el daño cerebral, las demencias, la esclerosis múltiple y las neuropatías.

Tratamiento de la incontinencia fecal

¿Tiene cura? Podríamos decir que existen tantas alternativas de tratamiento como causas de incontinencia fecal. Obviamente, cada caso deberá ser estudiado de forma individual para plantear el mejor abordaje terapéutico. Cuando sea debida a una causa corregible, el primer paso será tratar dicha causa.

Si a pesar de esto persiste la incontinencia, uno de los pilares fundamentales del tratamiento son las medidas higiénico-dietéticas, que explicamos a continuación. A éstas habrá que añadir, según cada caso, otras modalidades terapéuticas. Como por ejemplo:

    • Tratamiento farmacológico (antidiarreicos),
    • Rehabilitación de suelo pélvico, dirigida a fortalecer, relajar o reeducar la musculatura perineal y esfinteriana. Y programas de reeducación intestinal,
    • Existen dispositivos para evitar los escapes (obturadores anales), para la recolección de heces, o sistemas de irrigación para conseguir un vaciado intestinal completo, que pueden resultar de utilidad en determinados pacientes,
    • Y en algunas ocasiones será necesaria una intervención quirúrgica.

Conocer nuestro cuerpo

Mediante la aplicación de medidas higiénico-dietéticas que nos permitan asegurar un vaciado intestinal regular y correcto, es posible manejar un elevado porcentaje de casos de incontinencia o, al menos, disminuir su repercusión en el día a día. Para llevar a cabo estas medidas, es fundamental que cada paciente vaya familiarizándose con sus necesidades y los horarios de su intestino.

Es importante hacer las modificaciones necesarias en la dieta, para conseguir la consistencia adecuada de las heces. No deben ser “ni muy blandas, ni muy duras”. Para conseguir esto, en ocasiones será recomendable aumentar la ingesta de fibra (cuando las heces son líquidas) pero en otros casos será mejor evitarla.

Y si con una consistencia adecuada de las heces conseguimos un vaciado regular del intestino, disminuirán de forma clara los episodios de incontinencia. No es posible definir una frecuencia idónea, porque varía en cada persona. Pero sí suele ser posible encontrar una pauta regular (en algunas personas dos veces al día, en otras cada dos días) que permita mantener la ampolla rectal vacía hasta la próxima evacuación.

El vaciado además debe ser completo. Cuando la evacuación es incompleta, los restos que permanecen en el recto pueden ser los causantes de pequeños escapes, sobre todo cuando hay lesión del suelo pélvico.

Si padeces incontinencia fecal, no dudes en consultar a tu especialista.

 

Filed Under: Disfunción defecatoria

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