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13 junio, 2017 by Dra.Morales

Masaje perineal durante el embarazo

Desde hace unos años se recomienda el masaje perineal durante el embarazo. Con el objetivo de evitar traumas perineales y sus secuelas asociadas. En esta entrada os voy a contar si es una práctica necesaria o recomendable, y si de verdad evita el daño en el suelo pélvico.

Ya expliqué que mi objetivo principal cuando trato a embarazadas es que el día del parto tengan un suelo pélvico flexible. Al nacer, el bebé debe atravesar el canal del parto y la musculatura del periné. Si durante la gestación la embarazada aprende a relajar el suelo pélvico, y al final de la misma realiza un estiramiento progresivo de la musculatura (esto es el masaje perineal), lo razonable sería pensar que la salida del bebé será más fácil, y menos probable el daño de los tejidos.

Qué es el masaje perineal

El suelo pélvico está formado por ligamentos y músculos con sus fascias (además de otras estructuras) dispuestos de forma que puedan realizar sus funciones. Entre otras, sostener el contenido de la pelvis, incluso durante el embarazo. Algunas fibras se disponen en forma de herradura, desde el pubis hasta el sacro. Y otras, transversales a las anteriores. Se entrecruzan, formando una especie de hamaca, muy resistente. Durante el parto, el bebé deberá atravesar esta hamaca. Y si las fibras musculares están muy tensas será más difícil su relajación durante el periodo expulsivo.

El objetivo del masaje perineal es flexibilizar o “dar de sí” esas fibras musculares. Se cree que de esta forma se pueden minimizar los desgarros, evitar episiotomías y disminuir la probabilidad de un parto instrumentado (uso de fórceps, ventosas…). Lo que a largo plazo implicaría menos problemas en el suelo pélvico, como incontinencia, prolapsos o disfunciones sexuales.

Beneficios del masaje perineal

Los que acabo de mencionar son los efectos esperables (aparentemente lógicos) tras la flexibilización de la musculatura. Pero los estudios publicados hasta la fecha, sólo han puesto de manifiesto los siguientes beneficios:

  • Cuando se trata del primer parto vaginal, el masaje perineal sí puede disminuir la magnitud del desgarro o la necesidad de episiotomía,
  • Las mujeres que realizaron masaje tienen menos dolor perineal durante el postparto que las que no lo hicieron.

No se ha demostrado que disminuya la incidencia de incontinencia, prolapsos o disfunciones sexuales. Tampoco la necesidad de instrumentación durante el parto. Esto no significa que estos beneficios no existan. Únicamente que hasta la fecha, no se ha podido demostrar en los estudios realizados.

¿Masaje perineal sí o no?

Teniendo en cuenta la evidencia científica disponible por el momento, mi recomendación respecto al masaje perineal es la siguiente:

Dado que es una práctica sencilla y con pocos riesgos, aquellas mujeres primíparas (primer embarazo) o que no hayan tenido partos vaginales previos, sí deberían realizar el masaje perineal, si tienen disponibilidad para hacerlo.

Pero lo que más puede ayudar una tener una “hora corta” y con el menor daño posible del suelo pélvico, será saber coordinar unos pujos adecuados con la relajación del suelo pélvico, cuando nuestro cuerpo no los pida (Escucha a tu cuerpo).

La próxima semana os explicaré cómo y cuándo debéis realizar el masaje perineal aquellas mujeres que deseéis hacerlo.

Filed Under: Embarazo, parto y postparto, Suelo pélvico

16 mayo, 2017 by Dra.Morales

Ejercicios en el embarazo

 

¿Una embarazada puede hacer abdominales? ¿Debe hacer deporte? ¿Se deben hacer determinados ejercicios en el embarazo?

Igual que no podemos generalizar la indicación de los ejercicios de Kegel en las embarazadas, también debe individualizarse el consejo sobre la actividad deportiva. No  daremos las mismas recomendaciones a una mujer que practicaba deporte regularmente, que a aquella que antes del embarazo llevaba una vida sedentaria.

¿Debo hacer ejercicios en el embarazo?

Sí. Excepto en los casos en los que exista contraindicación médica. El resto de embarazadas debe realizar de forma regular una actividad física aeróbica (como caminar o nadar) por los múltiples beneficios que aporta: ayuda a controlar el peso y los parámetros cardiovasculares, mejora la forma física, contribue a mantener el bienestar fetal, y aporta beneficios en la esfera psicológica. Esta actividad debe ser acorde a la capacidad física y estado de salud de la embarazada.

Además de este deporte, es recomendable realizar un programa de ejercicios específicos. Si es posible, indicados y supervisados por un especialista. Los objetivos de este programa de ejercicios son ayudar al cuerpo a adaptarse a los progresivos cambios que tienen lugar durante el embarazo, mejorar la postura, aliviar los posibles cuadros dolorosos y preparar al cuerpo para el parto. ¿Cómo podemos hacerlo?

Programa de ejercicios en el embarazo

Durante los 9 meses de embarazo se producen innumerables cambios en el cuerpo de la mujer, necesarios para el adecuado desarrollo del bebé. Entre estos cambios están el aumento de flexibilidad en músculos y articulaciones, el acortamiento muscular en determinadas zonas y el consecuente debilitamiento. Estas modificaciones se relacionan con alteraciones posturales (“orgullo de la embarazada”) y dolores o lesiones  osteomusculares (lumbagos, ciáticas, esguinces). Para minimizar estas consecuencias, es recomendable realizar unos estiramientos y ejercicios de potenciación específicos.

Uno de los músculos que más se distiende durante el embarazo es el transverso abdominal. El que rodea el abdomen a modo de “faja”, y que por tanto va elongándose a medida que el útero crece. Cuando un músculo se distiende, generalmente se debilita. Y es precisamente este músculo el encargado de empujar al bebé a través el canal del parto. Por lo que lo necesitamos fuerte. Para ello, es aconsejable realizar a diario distintos ejercicios dirigidos a potenciar el transverso abdominal. Estos abdominales sí se DEBEN hacer. Los abdominales clásicos están contraindicados.

Todo esto se debe acompañar de ejercicios respiratorios, técnicas de relajación y reeducación postural. En cuanto a los ejercicios de Kegel, puedes leer aquí mis recomendaciones.

Actividades cotidianas

Por último, un aspecto muy importante son las actividades de la vida diaria. Aquellas que realizamos de forma rutinaria. Hay muchos gestos (sobre todo esfuerzos) que pueden ser perjudiciales si no se realizan de la forma correcta. Y más aún durante el embarazo. Como por ejemplo cargar pesos, estornudar, hacer deposición… Un programa de reeducación durante estos meses no debe consistir en aprender unos ejercicios como fin último. Lo verdaderamente importante es trasladar ese aprendizaje al día a día. Conseguir una reeducación funcional. Es decir, que aprender cómo hacer determinados ejercicios se traduzca en automatizar la forma adecuada de hacer todos los gestos cotidianos.

Filed Under: Embarazo, parto y postparto

14 marzo, 2017 by Dra.Morales

¿Ejercicios de Kegel durante el embarazo?

Los famosos ejercicios de kegel  (ideados por el ginecólogo Arnold Kegel en la década de 1940) tienen como objetivo el fortalecimiento de la musculatura del suelo pélvico. Pero ¿todas las mujeres deben hacer ejercicios de Kegel durante el embarazo? ¿Qué beneficios aportan? ¿Realizarlos puede provocar algún efecto adverso?

Kegel durante el embarazo

Durante el embarazo se producen distintos cambios en el cuerpo de la mujer. Algunos de ellos, dirigidos a albergar al bebé y al útero en crecimiento: como por ejemplo, el ensanchamiento de los diámetros torácico, abdominal y pélvico. Pero existen también modificaciones que se producen como consecuencia del propio embarazo. Una de ellas afecta al suelo pélvico: la zona perineal deberá soportar durante varios meses más peso del habitual. Lo que dará lugar a una distensión y debilitamiento de los músculos, que pueden hacer que su contracción sea menos eficaz. Y provocar problemas como la incontinencia urinaria durante o después del embarazo.

Beneficios de los ejercicios de Kegel

Como hemos comentado, estos ejercicios buscan el fortalecimiento del suelo pélvico. En la mayoría de los casos, esto permite mejorar el tono de la musculatura del periné. De esta forma, el cierre de los esfínteres uretral y anal (que son parte de la musculatura del suelo pélvico) será más eficaz. Y disminuirá la probabilidad de sufrir incontinencia. También se reducirá la posibilidad de aparición de prolapsos; pues se favorece el correcto posicionamiento de las vísceras pélvicas.

Por tanto, podríamos pensar que es beneficioso para todas las mujeres hacer ejercicios de Kegel durante el embarazo.

¿Debo hacer ejercicios de Kegel durante el embarazo?

Aunque pueda resultar sorprendente, cuando una embarazada me plantea esta pregunta, tengo la tentación de responder que no. Sobre todo si se trata de una mujer que nunca antes los ha hecho. En cada embarazada se debe individualizar la indicación de practicar o no estos ejercicios. Y se debe hacer siempre teniendo en cuenta las posibles consecuencias de hacerlos de forma incorrecta o practicarlos en exceso.  También considerando los antecedentes personales de la paciente (por ejemplo, una paciente con incontinencia ya establecida tras un parto previo).

En primer lugar, es importante conocer el estado basal de la musculatura del suelo pélvico (estos ejercicios están contraindicados si existe aumento de tono); y estar seguros de que los ejercicios se realizan correctamente. Para ello es necesaria la valoración y supervisión inicial por parte de personal experto, mediante una exploración intravaginal (introduciendo los dedos en la vagina). Durante el embarazo,  por el riesgo de infección,  se deben extremar las precauciones higiénicas al realizar esta palpación. Por lo que es un gesto que se debe evitar siempre que no sea imprescindible. Por este motivo, el embarazo no es el momento ideal para aprender a hacer los ejercicios de Kegel.

Demasiada resistencia…

Además, como hemos comentado, el suelo pélvico soporta durante el embarazo un peso al que no está habituado. Si se realizan los ejercicios de Kegel en posición sentada o de pie, durante la contracción el músculo debe vencer una resistencia elevada (todo el peso del abdomen y la pelvis). Empezar a hacer ejercicios de Kegel durante el embarazo es como empezar a ir al gimnasio e intentar entrenar con pesas de 60 kgs. Aparecerá fatiga muscular y se realizará una contracción muscular poco eficaz.

Músculos flexibles para el parto

El tercer motivo, y más importante, está relacionado con el parto.  Lo que más nos interesa en ese momento es que el suelo pélvico sea flexible. Que la musculatura sea capaz de distenderse lo suficiente como para permitir el paso del bebé. Sin lesiones, o las mínimas.

En el caso de centrarse durante el embarazo exclusivamente en fortalecer el suelo pélvico, es probable que exista una dificultad para relajar la zona, y que los músculos tengan menos elasticidad. Esto puede provocar desgarros, la indicación de una episiotomía o la necesidad de instrumentación (uso de fórceps o ventosas). Lo que podría tener peores consecuencias para el suelo pélvico.

Por tanto, todas las embarazadas deberían hacer un programa de preparación al parto, que incluya reeducación del suelo pélvico. Pero la mayoría, no necesitarán hacer los ejercicios de Kegel. O al menos no como clásicamente se entienden.

Filed Under: Ejercicios de suelo pélvico, Embarazo, parto y postparto, Incontinencia urinaria, Prolapso de órganos pélvicos

5 enero, 2017 by Dra.Morales

10 cuidados después del parto natural (2)

Hace pocos días explicamos 5 de los 10 cuidados después del parto natural que no debes olvidar. Relacionados con el cuidado de la episiotomía y el proceso de vuelta a la normalidad de nuestro cuerpo.

 

Hoy vamos a dar algunas recomendaciones relacionadas con la lactancia materna  (en caso de que hayas decidido esta opción). También veremos la mejor forma de empezar a cuidar nuestro suelo pélvico. Y cómo intentar que nuestro cuerpo luzca parecido al que teníamos antes del embarazo.

Cuidados después del parto natural cuando alimentas a tu bebé

Tras el parto, el cuerpo de la madre se prepara para ofrecer al bebé todos los nutrientes que necesita. Un regalo maravilloso de aquellas madres que optan por la lactancia materna. Pero los primeros días la subida de la leche puede llegar a ser muy incómoda. Y durante el periodo que se mantiene la lactancia, es posible que sufras la molesta ingurgitación mamaria, o algún episodio de mastitis.

6.- La subida de la leche tiene lugar entre el segundo y el tercer día postparto. Y se debe al importante aumento de vascularización mamaria y al inicio de la  producción de leche. Lo más eficaz para aliviar las molestias que esto puede ocasionar es iniciar la lactancia de forma precoz; permitir las tomas frecuentes (“a demanda”); y conseguir un buen agarre del pezón (el bebé debe cubrir con su boca toda la areola).

  • Ten en cuenta que aunque la aplicación de calor puede aportar alivio transitorio, es probable que el edema empeore al producirse una dilatación de los vasos sanguíneos. El frío suele mejorar los síntomas, aunque debes evitar aplicarlo justo antes de las tomas porque dificultará la salida de la leche.

7.- En los días o semanas siguientes es posible que sufras ingurgitación mamaria (que notes “los pechos como piedras”); hasta que se alcanza una adecuada regulación entre la cantidad de leche producida por la madre y la que el bebé necesita. Esto dificulta el agarre del pezón por el bebé. Por lo que es recomendable realizar antes de cada toma un drenaje local, para que la areola quede más blanda. Si tienes dudas sobre si el bebé “se agarra” bien al pecho, no dudes en pedir ayuda a tu matrona.

  • Debes tener en cuenta que si vacías la leche con el objetivo de conseguir alivio de la ingurgitación, el cuerpo seguirá produciendo más cantidad (se adapta a la leche que se segrega), por lo que el cuadro podría perpetuarse.

La temida mastitis

8.- En ocasiones se producen episodios de mastitis (obstrucción o infección de la glándula mamaria). Lo dicho previamente suele ayudar a prevenirlos, pero a veces las mastitis aparecen sin un claro desencadenante. Si esto sucede, debes consultar a tu médico, para que realice un diagnóstico adecuado y te indique el tratamiento idóneo.

Cuidado con los esfuerzos

Lo habitual después del embarazo y el parto es que los tejidos del abdomen y del suelo pélvico se hayan distendido debido al aumento de volumen y peso. El periné puede estar más dañado aún si durante el parto tuvo lugar un desgarro muscular o se practicó una episiotomía. La suma de una pared abdominal poco competente (débil) y un suelo pélvico dañado, da como resultado un aumento de la probabilidad de que cada esfuerzo realizado en nuestro día a día deteriore aún más los tejidos del suelo pélvico.

9.- Es posible evitar que esfuerzos cotidianos con plegar el carrito del bebé o hacer las tareas domésticas, o gestos como la tos o el estornudo perjudiquen nuestro suelo pélvico. Mediante una corrección postural, tonificando el core y mediante la reeducación en los esfuerzos. En este post ya te dimos algunas claves.

Recuperar “el tipo” después del embarazo

Una de las principales preocupaciones de algunas mujeres es recuperar el aspecto físico que tenían antes del embarazo. No sólo se trata perder peso. Esto a veces es fácil: tras la eliminación de los líquidos retenidos, al retomar de forma progresiva la actividad física y en ocasiones con la lactancia natural.

Pero a pesar de volver al peso habitual, a veces la mujer no consigue recuperar el “vientre plano” que tenía antes. Esto suele estar en relación con la distensión de los tejidos y con la debilidad de la musculatura del core, como explicábamos en este post.

10.- Conseguirás un vientre plano haciendo ejercicios dirigidos a fortalecer la musculatura profunda. Es recomendable que en cuanto te encuentres bien, empieces a dar paseos al ritmo que toleres. Y comenzar con ejercicios específicos cuando tu médico lo autorice (habitualmente pasada “la cuarentena”).

El ejercicio debe ser indicado de forma personalizada. E irá dirigido a restaurar el equilibrio muscular abdominal, lumbar, pélvico y glúteo. Suelen estar indicada los hipopresivos y los ejercicios estáticos para fortalecer el core. Realizados siempre con protección del suelo pélvico.

  • Debes evitar deportes de impacto. Y sobre todo, debes evitar hacer abdominales clásicos. Que no sólo no te ayudarán a conseguir un vientre plano, sino que pueden empeorar el aspecto de tu abdomen.  O agravar una diástasis de rectos en caso de que la sufras.

Estos son en mi opinión los cuidados después del parto natural más útiles. Algunos los explicaremos con más detalle en futuros posts. Pero si tienes ahora alguna pregunta sin resolver, puedes compartirla con nosotras.

Filed Under: Ejercicios de suelo pélvico, Embarazo, parto y postparto, Suelo pélvico

3 enero, 2017 by Dra.Morales

10 cuidados después del parto natural (1)

Si hace poco que has dado a luz, es normal que vuestro bebé sea ahora tu principal preocupación. Pero quiero contarte 10 cuidados después del parto natural que te gustará conocer. Conseguirás que tu recuperación sea mejor, y antes de lo que imaginabas.

Tras de 9 meses de dulce espera, de ilusión, de ganas de tener en brazos a tu bebé, tal vez te encuentres de forma inesperada con molestias en el periné. O con una tripa que tarda en recuperar el estado previo. Y dolor en el pecho, dificultad para realizar esfuerzos, dolor lumbar o en otras partes de tu cuerpo.

La episiotomía: protagonista de los 10 cuidados después del parto natural

La lesión del suelo pélvico por la episiotomía o por un desgarro espontáneo, suele ser el principal motivo de queja durante los primeros días postparto. El principal objetivo del cuidado de estas heridas es evitar su infección y otras complicaciones como la dehiscencia de la sutura.

1.- La higiene de la episiotomía (lavado y minucioso secado) es fundamental para evitar posibles infecciones. Existen en el mercado distintos geles cicatrizantes muy recomendables para usar en durante el lavado.

2.- Para evitar la dehiscencia de la sutura (es decir, que la herida se abra) es necesario hacer el reposo indicado por el ginecólogo o matrona, evitar posturas que provoquen tensión en la zona suturada, y vigilar la forma de realizar los esfuerzos o hacer deposición (como explicamos más adelante).

Además,  como cualquier otra lesión profunda, la episiotomía o el desgarro suelen provocar molestias o dolor, en ocasiones muy limitante.

3.- La aplicación de frío o calor, según la fase evolutiva, tiene efecto analgésico (alivio del dolor), antiinflamatorio y relajante. En ocasiones puede ser necesario además tomar fármacos que ayuden a controlar este dolor.

Regreso a la normalidad

Durante el puerperio (periodo que se extiende hasta la 6ª semana tras el parto, o “cuarentena”) tienen lugar distintos  procesos dirigidos a que el cuerpo vuelva a una situación similar a la de antes del embarazo. En el aparato reproductor se produce la involución uterina, y el cérvix y la vagina retornan a un estado similar (no igual) al que tenían previamente. Los loquios (sangrado vaginal) y los entuertos se relacionan con esta “vuelta a la normalidad”.

4.- La duración del sangrado es variable. Y el aspecto y cantidad de sangre varía con el paso de los días. Debes usar compresas tocológicas de algodón, que permitan una buena aireación de la zona.

5.- Los entuertos se deben a las contracciones uterinas que permiten la coagulación de los vasos sanguíneos y la disminución del tamaño del útero (éste recupera su tamaño al final del primer mes). Para aliviar estas contracciones dolorosas podrás tomar analgésicos compatibles con la lactancia materna.

Espero que estas sencillas claves te hayan ayudado a resolver algunas de tus dudas. Si aún quieres saber más, no te pierdas el próximo post. Te contaré 5 más de los 10 cuidados después del parto natural que debes conocer.

Filed Under: Dolor pélvico, Embarazo, parto y postparto, Suelo pélvico

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