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19 diciembre, 2017 by Dra.Morales

Preparar el embarazo

Quería daros hoy 5 tips para preparar el embarazo. Y de repente por mi cabeza cruzan más de 20. Que si el fólico y las demás vitaminas, qué comer, y sobre todo qué NO comer, ¿deporte sí o no? (aquí tienes la respuesta), dejar de fumar y beber,  ¿pilates para embaradas?, ropa premamá, ¿diabetes?… Podríamos hablar horas y horas sobre cómo preparar el embarazo. Pero hoy sólo voy a contaros lo esencial. Y como imagináis, mis recomendaciones van a girar en torno a la protección del suelo pélvico durante estos 9 meses. Y a prevenir lesiones futuras.

Dulce espera

Para casi todas, cuando no hay ninguna complicación médica importante, los meses de embarazo están llenos de magia. Es un periodo que marcará un antes y un después en nuestras vidas. Una dulce espera que no debería dejar de serlo por dudas y agobios sobre cómo hacer las cosas.

Cuando todo marcha bien, la futura mamá debe seguir un estilo de vida saludable (dieta  sana y actividad física moderada) y escuchar las necesidades su cuerpo.  Sin complicarse mucho más. Mis recomendaciones son muy sencillas y sólo requieren un poquito de disciplina (normalmente, unos minutos al día).

Preparar el embarazo

¿Cómo preparar mi cuerpo durante el embarazo?

1_ Cuida tu postura. Todos tenemos en mente la típica postura de la embarazada. Sacando tripa (no me negaréis que al 4º mes en el primer embarazo estamos deseando que se nos note nuestra barriguita) y con la curva lumbar bien marcada. Esta postura se debe evitar. Lo recomendable sería “tirar del pubis hacia arriba” a la vez que intentamos borrar la curva lumbar (lo que se conoce como retroversión pélvica).

Para conseguir la postura óptima, además de la corrección por un experto, suele ser necesario realizar ejercicios específicos dirigidos a relajar la musculatura tensa y potenciar la que está debilitada.

2_ Respiración. Siempre lo digo, la respiración es uno de los pilares en la reeducación del suelo pélvico. Y en el embarazo lo es mucho más. Corregir el patrón respiratorio desde los primeros meses nos ayudará, entre otras cosas, a mantener la postura adecuada y a fortalecer la musculatura abdominal. Y éste último es un aspecto clave en la preparación al parto.

El control de la respiración durante los esfuerzos también es determinante para evitar lesiones abdominales o del periné, más si cabe que fuera del periodo de gestación.

«Trabaja» tu musculatura

3_ Tonificación. El parto es como una carrera. Para algunas mujeres simplemente será una popular de 10 kilómetros. Pero para otras, si la cosa va con calma, se puede convertir en una maratón. ¿Imaginas ir a alguna de estas carreras sin haber entrenado nada? Sería una locura.

Pues  el parto es para la musculatura abdominal profunda algo parecido a una de estas pruebas. Si la entrenas con constancia durante 9 meses (me refiero a 4-5 ejercicios que puedes hacer sentada en una alfombra de tu habitación), el parto te resultará mucho más llevadero.

Puedes pasarte por el blog de Antojada por Vocación (en 5 Ejercicios de preparación al parto) y ver las recomendaciones le di a ella para su embarazo.

4_ Evita los kegel. Excepto si tienes una patología diagnosticada antes del embarazo y ya te han enseñado cómo hacerlos, es mejor que no empieces a hacer estos ejercicios durante la gestación. De cara al parto, nos interesa mucho más un suelo pélvico flexible (que permita el paso de tu bebé) que un suelo pélvico muy tonificado (que podría dificultarlo). Aquí te lo conté con más detalle.

5_ Relax. Todo. Sobre todo tu mente (eso lo puede todo), pero también tu suelo pélvico. Una embarazada que relaja y estira su suelo pélvico con regularidad, lo podrá tener más relajado durante el expulsivo. Contribuyendo a que éste sea más corto.

 

Como véis, son unas pautas muy fáciles de aplicar. Bajo la supervisión de un experto, puedes aprender a corregir tu postura y tu patrón respiratorio. Así como unos sencillos ejercicios a los que deberás dedicar no más de 15-20 minutos al día. En futuras entradas explicaremos estos ejercicios con más detalle.

Fotografías: Janki Ferlic y Haley Phelps en Unsplash

Filed Under: Embarazo, parto y postparto

19 septiembre, 2017 by Dra.Morales

Después del parto

Hoy quiero contar mi experiencia en la revisión de mis pacientes después del parto. Me refiero a mis pacientes conocidas. Con las que previamente había trabajado durante el embarazo y preparado el momento de dar a luz. Que unas semanas después del parto, vuelven conmigo a retomar el tratamiento.

Durante el embarazo

Los cambios más evidentes durante el embarazo son obviamente los derivados del aumento del volumen de la tripa por el crecimiento del bebé (y todo lo que le acompaña) dentro del útero. Esto provoca la distensión de la pared abdominal y también la distensión de toda la zona perineal (el suelo pélvico).

Esta distensión de la musculatura y resto de tejidos puede provocar incontinencia urinaria de esfuerzo (también la incontinencia fecal), prolapso de órganos pélvicos y diástasis de rectos abdominales. Por esto, en la rehabilitación durante el embarazo mis objetivos son realizar una corrección postural, potenciar al máximo la musculatura profunda (excepto el suelo pélvico) e identificar y aprender a relajar la zona perineal. Y de esta forma conseguir que los cambios propios del embarazo tengan las mínimas consecuencias negativas; que la madre puede colaborar activamente para conseguir un parto lo menos lesivo posible; y que la recuperación postparto sea fácil y permita a la nueva mamá disfrutar de lo que lleva meses esperando.

después del parto

Satisfacción

El motivo de dedicar la entrada de hoy a este tema es la satisfacción que he sentido al revisar a varias de mis pacientes que han dado a luz recientemente. Y ver que el trabajo que habíamos hecho durante los meses anteriores ha merecido la pena, y mucho. No pretendo entrar en detalle en ninguna de sus historias. Y soy consciente de que tampoco puedo sacar conclusiones de un pequeño grupo de cinco pacientes. Pero sí quiero compartir con vosotros los buenos resultados que la rehabilitación durante la gestación puede ayudar a conseguir.

Ninguna de mis pacientes me contó problemas serios de incontinencia urinaria (hubo un caso de incontinencia leve inicial que evolucionó bien a corto plazo). En cuanto a los prolapsos, dos pacientes tuvieron un prolapso grado I (leve); ambas han reanudado la rehabilitación para revertirlo. Y hay un caso de diástasis de rectos, en el que también estamos trabajando.

Después del parto

Hacer rehabilitación de suelo pélvico durante la gestación no asegura que éste quede indemne tras el parto. Existen muchos factores en el momento del parto sobre los que no podemos actuar (duración del periodo de dilatación y del expulsivo, peso del bebé, maniobras intempestivas, necesidad de instrumentación…). Pero no cabe duda de que potenciar el transverso abdominal durante el embarazo, conseguir una estática postural adecuada y aprender a relajar el suelo pélvico supone una gran ayuda para que todo evolucione de la forma más satisfactoria posible. Y además contribuye a que la recuperación postparto (abdominal y perineal) sea más fácil y rápida.

Sin duda, la mejor forma de evitar las secuelas que pueden aparecer después del parto vaginal, es hacer una preparación progresiva del cuerpo durante los meses de embarazo (se puede empezar incluso antes).

Fotografía: Annie Theby en Unsplash

Filed Under: Embarazo, parto y postparto

12 septiembre, 2017 by Dra.Morales

Prolapso uterino durante el embarazo

El prolapso uterino durante el embarazo es una patología muy poco frecuente. Pero puesto que durante los meses de gestación son muchos los miedos que asaltan a las embarazadas (algunas dudas las soluciono aquí), quiero que esta entrada tranquilice a muchas de ellas.

Como os expliqué en el post sobre vejiga caída, el término “prolapso” hace referencia al descenso de una parte o la totalidad de algún órgano pélvico a través de la vagina. Cuando hay un prolapso uterino, el cérvix (cuello del útero) desciende hacia el orificio vaginal o incluso puede asomar a través del mismo. Para que aparezca el prolapso de un órgano pélvico debe producirse un fallo en el tejido sobre el que descansan los órganos de la pelvis (suelo pélvico) o en el tejido conectivo (ligamentos) que mantiene a dichos órganos en su posición.

Prolapso uterino durante el embarazo

La aparición de un prolapso en el embarazo es más habitual en mujeres con antecedentes de problemas de suelo pélvico. Casi siempre en relación con un parto previo complicado, o en mujeres que han tenido múltiples embarazos. Otras veces aparece en pacientes con alteraciones congénitas del tejido conectivo, que tienen hiperlaxitud (exceso de elasticidad en sus tejidos). La obesidad y los cambios hormonales propios de la gestación (progesterona, relaxina) también favorecen el prolapso. Así como el estreñimiento.

En todas las situaciones que acabo de mencionar, el tejido de sostén de las vísceras pélvicas está debilitado. Lo que favorece que el cuello del útero descienda, y en ocasiones protruya, al ser “empujado” por el útero grávido (el útero con el bebé en su interior).

Sensación de bulto y molestias

El prolapso uterino durante el embarazo puede provocar molestias en el periné, habitualmente descritas como sensación de bulto o peso en la vagina. Esta puede ser la forma inicial de presentación, y no es raro que el prolapso debute después de realizar algún esfuerzo o tras una defecación dificultosa. También es habitual la aparición de lesiones cutáneas en la mucosa prolapsada. Puede ocasionar además infecciones de orina, episodios de retención urinaria o estreñimiento.

Como he dicho al inicio del post, el prolapso uterino durante el embarazo es un problema muy infrecuente en países industrializados. Pero dado que podría asociarse con partos prematuros, abortos y complicaciones infecciosas en la madre debe realizarse una estrecha vigilancia en caso de presentarse.

Si estás embarazada y has notado cualquiera de los síntomas que he comentado,  debes consultar a tu ginecológo. Probablemente descartará esta patología y te dará las indicaciones oportunas.

Tratamiento individualizado

El tratamiento del prolapso uterino durante el embarazo debe ser individualizado. Dependiendo de la edad gestacional, el grado de prolapso y otros factores materno-fetales. Las medidas conservadoras más importantes son una higiene minuciosa de la zona y la correcta hidratación de la mucosa prolapsada; reposo en cama cuando esté indicado; y el uso de dispositivos que ayuden a mantener el útero en su posición (pesarios) en determinados casos. En raras ocasiones es necesaria la cirugía.

Tras el parto

En ocasiones el prolapso uterino persiste tras el parto. Esto se valora en la exploración ginecológica postparto. En caso de que persista, será necesario realizar un programa de rehabilitación. Con el objetivo de corregirlo en la medida de lo posible, y evitar que progrese y aparezcan complicaciones.

Fotografía: Kewei Hu en Unsplash

Filed Under: Embarazo, parto y postparto, Prolapso de órganos pélvicos

4 julio, 2017 by Dra.Morales

Diástasis de rectos abdominales

Seguramente tras dar a luz hayas notado que tu abdomen tiene un aspecto diferente al que tenía antes de quedarte embarazada. Los dos cambios que con más frecuencia se suelen notar son: que no desaparece la tripa (que antes NO tenías) a pesar de haber recuperado tu peso habitual; o que la línea media de tu abdomen tiene una zona “hundida” que antes TAMPOCO existía. En el primer caso, la dificultad para perder barriga tras el embarazo suele deberse a la debilidad del músculo transverso abdominal (puedes leer más aquí). El segundo problema se denomina diástasis de rectos abdominales. Es el que voy a explicar en el post de hoy. Ambos procesos pueden (suelen) coexistir, pues las causas que los provocan, en ocasiones se superponen.

¿Qué es la diástasis de rectos abdominales?

Diástasis significa separación. La diástasis de rectos abdominales (diastasis recti) hace referencia al ensanchamiento del espacio entre los dos vientres que forman el músculo recto del abdomen. En el individuo sano, estos dos vientres musculares están unidos, formando un único músculo. Pero en ocasiones, por distintos motivos, esta unión se debilita. Hablamos entonces de diástasis de rectos abdominales.

Recto del abdomen (o recto abdominal)

El músculo recto abdominal (que vemos marcado en rojo en la imagen de la derecha) es el músculo más superficial del abdomen. Es largo y plano, se extiende verticalmente desde la parte baja del esternón y las costillas quinta, sexta y séptima, hasta el pubis. Este músculo se encuentra dividido por la mitad por una estructura tendinosa conocida como «línea alba».  Y es atravesado en dirección horizontal por otras tres estructuras tendinosas. Éste es el motivo por el que cuando los rectos abdominales están suficientemente tonificados, y hay poco tejido graso por encima, recuerdan a una tableta de chocolate.

El recto abdominal se encarga de realizar la flexión de la columna vertebral, es decir, acerca el tórax a la pelvis. También interviene  en el gesto de inclinación hacia uno u otro lado (cuando se contrae sólo una de sus mitades). Ademas contribuye a mantener las vísceras abdominales y pélvicas en su posición.

Cuando la «línea alba» que debe unir ambos vientres musculares se debilita o adelgaza aparece la diástasis abdominal. El diagnóstico  de esta debilidad puede ser visual, si la separación se pone en evidencia en determinados gestos; manual, si durante la exploración palpamos una separación excesiva o la mano del explorador se hunde demasiado; o mediante pruebas de imagen (ecografía, tomografía computarizada).

¿Por qué se produce la diástasis de rectos?

Todas aquellas situaciones que provoquen un aumento mantenido o reiterado de la presión abdominal pueden provocar la separación de los rectos. La que con más frecuencia se asocia a la diástasis es, sin duda, el embarazo (en  torno a dos tercios de las gestantes la padecen). La distensión abdominal que provoca el crecimiento del útero, hace que estos músculos deban soportar una tensión excesiva. Por lo que el tejido que une los dos vientres musculares se elonga en exceso (llegando incluso a romperse en algunos casos). La probabilidad de que aparezca diástasis durante el embarazo aumenta entre las mujeres que han tenido más de un embarazo y en mayores de 35 años. También se producen más casos de diástasis en los embarazos con bebés de peso elevado, y los gemelares o de trillizos.

De forma análoga al embarazo, una persona con obesidad de predominio abdominal tendrá más riesgo de desarrollar este problema.

Deportes de riesgo

También encontramos esta separación en deportistas que practican actividades físicas lesivas para el suelo pélvico y la pared abdominal sin tener un control adecuado de la musculatura profunda (core). Como por ejemplo realizar abdominales clásicos, levantamiento de pesas, o practicar de forma reiterada saltos o carrera.

Otra situación que favorece la diástasis de rectos abdominales es la mala gestión de las presiones al realizar los esfuerzos.  Pensemos en un gesto sencillo como la tos. Si al toser nuestro abdomen se abomba, significa que está recibiendo un exceso de presión. Cuando sucede de forma reiterada,  esto contribuye a la distensión y separación progresiva de los rectos abdominales. Si a esto le sumamos la realización incorrecta de otros esfuerzos del día a día, aumentan las probabilidades de progesión.

 ¿Crees que tú puedes tener diástasis? ¿Te identificas en algún grupo de riesgo? En próximas entradas os daré las claves para la prevencion de la diástasis. También explicaré cómo saber si la tienes, y cómo debes tratarla en ese caso.

Fotografías: www.golfloopy.com / www.flicker.com

Filed Under: Deporte y suelo pélvico, Embarazo, parto y postparto, Hábitos de vida, Pared abdominal

20 junio, 2017 by Dra.Morales

Cómo hacer el masaje perineal

En el post anterior os expliqué los beneficios del masaje perineal durante el embarazo y en qué casos está indicado. En la entrada de hoy, os voy a contar cuándo y cómo hacer el masaje perineal.

Se recomienda comenzar en la semana 34. Y a partir de ese momento, realizarlo a diario hasta el día del parto. Además de flexibilizar los tejidos, el masaje perineal permite sentir algo parecido a la presión que realizará la cabeza del bebé durante el parto. Lo que hará que la embarazada se familiarice con esta sensación, que puede ser molesta cuando se percibe por primera vez.

Cómo hacer el masaje perineal

Debe comenzar en la zona superficial y de forma suave. E ir avanzando progresivamente hacia zonas más profundas (llegando a introducir al final dos falanges, unos 4 cm aproximadamente). Se debe ir aumentando la presión según la tolerancia de la embarazada, sin que llegue a provocar dolor.

Debemos visualizar la vulva como una «U», en la que la parte de abajo está situada cerca del ano. Los gestos más importantes durante el masaje son:

  • Empezar por la horquilla vulvar (la parte baja de nuestra U imaginaria). Se puede hacer con el dedo pulgar, primero moviéndolo hacia los lados (unas 20 veces). Después presionar hacia la región anal, y mantener unos 30-60 segundos. Por último, tira con los dedos hacia afuera, imitando la presión que hará el bebé cuando comience a coronar (cuando la cabeza empieza a asomar).
  • Después se deben recorrer las patas de nuestra U, haciendo los mismos movimientos, de arriba abajo. A continuación, hacer presión hacia el lateral. Por último, se debe traccionar hacia afuera. Manteniendo esta tensión entre 30-60 segundos según la tolerancia. Y repetir en el lado opuesto.

El masaje resultará más fácil si se realiza con un aceite o lubricante, para minimizar la fricción entre los tejidos. Se puede usar cualquier producto compatible con el embarazo, como el aceite de almendras.

Se debe hacer siempre con las manos limpias, pues es muy importante evitar infecciones en cualquier momento del embarazo. Y para no causar heridas en la zona se debe vigilar el estado de las uñas, siempre mejor si están cortas. Además, se evitará masajear la zona de la uretra (la parte más anterior), pues esto podría provocar infecciones de orina.

Tú, tu pareja, o quien tú elijas

El masaje lo puede hacer la propia embarazada, buscando posturas en las que alcance la zona, como por ejemplo sentada en el bidé o en posición de cuclillas. Aunque es cierto que en una fase tan avanzada de la gestación, la mayoría de las mujeres tienen dificultades para hacerlo  bien ellas mismas. Si tienes la posibilidad de que lo haga tu pareja o alguien con quien puedas estar relajada, resultará más sencillo y cómodo.

Túmbate boca arriba (puedes poner un cojín bajo la región lumbar y otro debajo de las rodillas) o sobre el lado izquierdo, y concéntrate en relajar la zona. Esto a veces resulta difícil porque el masaje puede ser molesto. Pero es importante conseguir esta relajación, porque de lo contrario el resultado podría ser el opuesto, aumentando la tensión local.

Ahora ya sabes cómo hacer el masaje perineal. Si lo realizas con regularidad y aprendes a relajar la musculatura del suelo pélvico, ayudarás a que tu bebé atraviese con más facilidad el canal del parto.

Y terminamos el post de hoy con música. Si eres madre o vas a serlo pronto, seguro que te emociona: Respiras y Yo, de Kesia.

Fotografía: Tim David Hüning Photography (flickr.com)

Filed Under: Embarazo, parto y postparto, Suelo pélvico

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