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17 octubre, 2017 by Dra.Morales

Tratamiento del dolor pélvico en hombres

Como vimos en una entrada anterior, el dolor pélvico en el varón es de origen multifactorial (no se debe casi nunca a una sola causa). Por lo que su abordaje también deberá serlo. No es posible dar la fórmula exacta para el tratamiento del dolor pélvico en hombres, porque detrás de cada caso de dolor miofascial hay una historia diferente.

La primera consulta es muy importante para obtener toda la información posible, e intentar identificar todos los factores implicados en la aparición del dolor. Debe ser una consulta cercana, que permita al paciente contar toda su trayectoria, contacto con otros especialistas, tratamientos realizados y resultados obtenidos. Sólo de esta forma es posible tener una visión completa y acertada de la situación. Y se podrán ofrecer las medidas que el paciente necesita.

tratamiento del dolor pélvico en hombres

Abordaje multifactorial

Casi siempre existe un trasfondo emocional (estrés, ansiedad, problemas de pareja, abusos), identificado o no por el propio paciente. Cuando esto sucede, es necesaria la valoración por un psiquiatra, la realización de terapias psicológicas o técnicas de relajación.

En ocasiones el dolor se inicia de forma brusca en relación con un accidente o un traumatismo. En esos casos habrá que valorar detenidamente las posibles secuelas físicas. A veces el desencadenante es un proceso infeccioso o inflamatorio del tracto urinario o de la próstata.

Cuando se identifican alteraciones posturales u ortopédicas se mediante reeducación postural, ejercicios (estiramientos, ejercicios de tonificación), ortesis, etc. y si los hábitos de vida (deporte, actividad laboral) son la causa del dolor, será necesario corregirlas.

‘Masaje’

En casi todos los casos es necesario realizar un tratamiento manual dirigido a aliviar los puntos gatillo de los que os hablé en la entrada anterior. Habitualmente debe hacerse de forma externa y por vía intrarrectal (tacto rectal), para poder acceder a los puntos gatillo localizados en el suelo pélvico. Este tratamiento se suele acompañar de un programa de ejercicios flexibilizantes (estiramientos) dirigidos a mantener el beneficio conseguido con el masaje durante el mayor tiempo posible. El paciente deberá realizarlos en su domicilio según las indicaciones dadas.

A mí me gusta dar todas las herramientas para que el paciente pueda hacer parte del tratamiento sin necesidad de acudir a mi consulta. Además de los estiramientos que acabo de mencionar, es posible que el propio paciente pueda hacer él mismo el tratamiento manual. Un auto-masaje que es posible realizar con unos dispositivos especialmente diseñados para alcanzar los puntos gatillo.

Aunque no es imprescindible, el tratamiento manual se puede acompañar de distintas modalidades de electroterapia: ultrasonidos, TENS analgésicos, láser, etc. En ocasiones se obtienen buenos resultados con la neuromodulación (estimulación del tibial posterior), o con técnicas como la punción seca.

En estos casos de dolor crónico complejo casi siempre es necesaria la toma de fármacos (más de uno). La prescripción será individualizada en cada paciente. En raras ocasiones es suficiente con analgésicos comunes. Suelen hacer falta ansiolíticos, opioides u otros grupos de fármacos. Dirigidos a evitar la sensibilización periférica y central, responsables de que el dolor se perpetúe en el tiempo.

Punto débil

En la mayor parte de los casos es posible la curación del paciente. O al menos un control razonable de los síntomas. El problema cuando el suelo pélvico se convierte en un punto débil . Y cuando vuelve a aparecer uno de los factores desencadenantes, reaparece el dolor.  Igual que hay personas que tienen a «acumular la tensión» en los trapecios, otras lo hacen en el suelo pélvico.

La buena noticia es que una vez hecho el diagnóstico, el manejo de las posibles recaías es mucho más sencilla que el cuadro inicial.

¿Conocías las claves del tratamiento del dolor pélvico en hombres?

Quizá también pueda interesarte esta entrada: ¿Prostatitis o dolor pélvico en el varón?

Si no consigues controlar tus síntomas o necesitas una valoración médica experta, puedes consultarnos aquí.
Entendemos tu dolor, y podemos ofrecerte un excelente tratamiento médico rehabilitador de suelo pélvico en Madrid.

Fotografía: Steven Spassov en Unsplash

Filed Under: Dolor pélvico, Prostatitis, Suelo pélvico en el varón

10 octubre, 2017 by Dra.Morales

Neuropatía compresiva del pudendo

La neuropatía compresiva del pudendo, también conocida como síndrome de atrapamiento del nervio pudendo, es una causa de dolor pélvico. Su diagnóstico no es fácil, pues es frecuente que sea confundido con otras entidades clínicas. Se caracteriza por dolor en el área perineal y anal, que puede aparecer acompañado por otros síntomas.

Neuropatía compresiva del pudendo

Síndrome del túnel carpiano

Para entender la neuropatía del pudendo voy a hacer un paralelismo con el síndrome del túnel del carpo, conocido por casi todos. Éste consiste en el atrapamiento de otro nervio (el mediano) a su paso por el canal del carpo (en la muñeca). Las personas que han sufrido este problema conocen bien los síntomas: entre otros, aparece dolor (“pinchazos”, “homigueo”, “quemazón”) en una parte de la palma de la mano (del primer al cuarto dedo), así como debilidad en los músculos dependientes de este nervio (disfunción).

Neuropatía COMPRESIVA

Estos síntomas sensitivos (dolor) y motores (debilidad) se deben a que el nervio afectado está comprimido en algún punto de su recorrido. Podemos imaginarnos el nervio como un cable. Cuando el cable está comprimido, doblado o deteriorado, puede dejar de conducir la corriente. O conducirla de forma aberrante.

Con el tejido nervioso sucede algo parecido. A través del nervio se transmite, en una dirección, información sensitiva (nos aporta datos sobre la posición, temperatura, etc.). Y en la dirección opuesta, información motora (la que envía la orden desde el cerebro a la mano, por ejemplo, para que sostenga el móvil). Si este flujo se interrumpe por cualquier causa, comenzarán a aparecer síntomas: motores (por ejemplo debilidad) o sensitivos (percepción distinta a la real o dolor).

Neuropatía compresiva del pudendo

El nervio pudendo realiza un recorrido tortuoso desde su salida hasta que sus ramos alcanzan las diversas estructuras. Estructuras como la piel, la musculatura del suelo pélvico o la vejiga urinaria. No es difícil que a lo largo de este sinuoso recorrido sufra algún tipo de compresión o lesión.

Cuando esto sucede, aparecen en su área de inervación (la zona perineal y anal) los problemas anteriormente descritos. El más típico es el dolor, generalmente de características neuropáticas; es decir, dolor en forma de “pinchazos”, “corrientes”, etc. Este dolor típicamente empeora en la posición de sentado – sobre todo si es en una superficie dura (como el taburete que vemos en la fotografía). Pues el nervio se comprime más. Y se alivia al sentarse en el WC, donde el nervio no se encuentra «aplastado». El dolor puede acompañarse de otros síntomas como la incontinencia urinaria, problemas defecatorios o disfunción sexual. Síntomas, todos ellos, muy limitantes y con importante repercusión en la vida diaria de la persona que lo sufre.

En próximas entradas os explicaré detenidamente por qué se produce la neuropatía compresiva del pudendo, cuáles son sus síntomas y qué opciones de tratamiento existen.

¿Crees que sufres neuropatía compresiva del pudendo?

Fotografía: Rusland Bardash en Unsplash

Filed Under: Disfunción defecatoria, Disfunciones sexuales, Dolor pélvico, Incontinencia urinaria

26 septiembre, 2017 by Dra.Morales

Causas del dolor pélvico en hombres

Es esencial conocer las causas del dolor pélvico en hombres para tener éxito en su manejo. Puedes leer más aquí acerca del dolor pélvico en el varón. En algunos casos es debido a causas orgánicas, identificables, que responden de manera satisfactoria a un determinado tratamiento (fármaco, infiltración, cirugía). Pero en otras ocasiones no es posible encontrar la causa que explique dicho dolor, o los tratamientos realizados no consiguen aliviar los síntomas del paciente.

causas del dolor pélvico en hombres

Dolor miofascial del suelo pélvico

La mayor parte de estos pacientes que no mejoran, padecen lo que se conoce como dolor miofascial del suelo pélvico. Este concepto hace referencia a que el origen del dolor está en el músculo (mio) o en el tejido conectivo, o fascia, que lo recubre. Mientras que en las vísceras pélvicas no existe ninguna alteración relevante (o al menos ninguna que justifique el cuadro doloroso): ni en la próstata, la vejiga, la uretra, el intestino, los testículos…

El dolor miofascial consiste en la presencia de un área dolorosa relacionada con un punto gatillo (“contractura” o trigger point). Éste punto es una zona extremadamente sensible, habitualmente localizado dentro de una banda tensa. Que provoca dolor en una zona concreta, característica para cada músculo. En los casos de dolor pélvico, este punto gatillo puede localizarse en cualquiera de los músculos que constituyen el suelo pélvico (por ejemplo, el músculo elevador del ano), en zonas vecinas (como el músculo piramidal) o incluso en áreas lejanas (musculatura abdominal).

Dolor pélvico crónico

Cuando el cuadro doloroso se extiende más allá de los 6 meses podemos hablar de dolor pélvico crónico. En la actualidad esto sucede en la mayor parte de los casos de dolor miofascial, debido a que el paciente tarda en consultar a su médico. O, por diversos motivos, es remitido tarde al especialista en este dolor (el médico rehabilitador). Casi todos los pacientes que vienen a mi consulta traen un largo historial bajo el brazo, tras su paso por distintos especialistas.

Y cuando el cuadro cronifica, el dolor miofascial puede dar lugar a un cuadro aún más complejo. En el que al dolor se asocian otros síntomas. Es lo que se conoce como síndrome miofascial del suelo pélvico, que os explicaré más adelante.

Multifactorial

Y, ¿por qué aparece el dolor miofascial? “¿Por qué a mí?” Ante cualquier enfermedad, necesitamos identificar una causa o un culpable. En mi amplia experiencia en este tipo de cuadros he comprobado que el dolor pélvico crónico casi nunca se debe a una sola causa aislada. En realidad esta afirmación es extensible a cualquier tipo de dolor crónico.

Es lo que los médicos denominamos etiología multifactorial. No existe un motivo que desencadene el cuadro por sí mismo. Sino que es una suma de causas, siendo habitualmente una de ellas “la gota que colma el vaso” y dispara su inicio.

Entre las causas del dolor pélvico en hombres podemos destacar las siguientes:

  • Casi siempre existe un trasfondo emocional (estrés, ansiedad, problemas de pareja, abusos), identificado o no por el propio paciente.
  • En ocasiones el dolor se inicia de forma brusca en relación con un accidente o un traumatismo, que activa el ciclo doloroso. En otras ocasiones el desencadenante es una infección (tracto urinario, próstata).
  • A veces se pueden identificar alteraciones posturales u ortopédicas que habitualmente contribuyen a perpetuar el dolor.
  • En otros casos el dolor puede estar relacionado con una práctica deportiva determinada, con circunstancias asociadas a la actividad laboral o con el estilo de vida.

En todas estas situaciones puede producirse un aumento de tensión en un músculo determinado que da lugar a una reorganización de las fibras musculares. Lo que se traduce en una alteración de su tono y su función. Si persisten los factores favorecedores necesarios este cuadro se perpetuará como un círculo vicioso.

¿Conocías estas posibles causas del dolor pélvico en hombres? ¿Has sufrido tú alguna de ellas?

Si no consigues controlar tus síntomas o necesitas una valoración médica experta, puedes consultarnos aquí.
Entendemos tu dolor, y podemos ofrecerte un excelente tratamiento médico rehabilitador de suelo pélvico en Madrid.

Fotografía: Ben White en Unsplash, Santy G. G. en Flickr

Filed Under: Dolor pélvico, Suelo pélvico en el varón

15 agosto, 2017 by Dra.Morales

Dolor pélvico en hombres

Igual que sucede en el caso de la incontinencia urinaria, el dolor en el área pélvica tiende a relacionarse más con el sexo femenino. Pero el porcentaje de varones con diagnóstico de dolor pélvico es muy elevado (entre un 8 y un 10%). Y es seguro que lo padece un sector más amplio  de la población, pues muchos varones no consultan a su médico por desconocimiento o por considerarlo un tema tabú.

Otros, por esos mismos motivos, consultan pero lo hacen tarde. Lo que puede provocar un agravamiento del cuadro y que éste progrese hacia un dolor pélvico crónico. Un cuadro, en ocasiones, difícil de manejar.

¿A qué se debe el dolor pélvico en hombres?

En algunos pacientes, la causa del dolor en el área pélvica se objetiva claramente. Eso permite ofrecer un tratamiento dirigido, y casi siempre eficaz cuando el diagnóstico es acertado. Es el caso, por ejemplo, de las prostatitis bacterianas. Imaginemos un varón que consulta por dolor en el área perineal. Su tacto rectal muestra una glándula aumentada de tamaño, y en el cultivo se aíslan determinadas bacterias. Todo apunta a que la causa de su dolor es una prostatitis bacteriana. Y lo más probable es que responda bien al antibiótico específico.

Otra posible causa de dolor pélvico en hombres (y mujeres) es el  atrapamiento del nervio pudendo. Esta es una patología, en ocasiones de difícil diagnóstico y tratamiento.

‘Usted no tiene nada’

Con elevada frecuencia, en algunos pacientes que consultan por dolor, no se encuentra ningún hallazgo en la historia clínica, exploración física (urológica o proctológica) o pruebas complementarias, que justifique su dolor. Es decir, no hay ninguna causa demostrable que explique el dolor que está sufriendo el paciente.

“Todas las pruebas son normales.

Usted no tiene nada.”

Pero al paciente de verdad le duele. Aunque todas las pruebas sean normales. Aunque sus médicos no encuentren una causa que explique su dolor. Al paciente le duele. Y necesita un tratamiento.

Dolor miofascial del suelo pélvico

En la mayor parte de los casos en los que el paciente siente dolor en el área pélvica y se han descartado de forma razonable patologías por parte de los especialistas indicados (urólogo, proctólogo…), el “problema” reside en el músculo y las estructuras que lo rodean (el tejido conectivo o fascias). Es lo que se conoce como dolor miofascial [mio > músculo + fascia > cubierta].

El dolor miofascial consiste en la existencia de una zona dolorosa relacionada con un punto gatillo. Este punto gatillo es una zona especialmente sensible del músculo, generalmente localizada en una banda tensa, que provoca un dolor en un área característica. En los casos de dolor pélvico, este punto gatillo (coloquialmente conocido como “contractura” o “nudo”) puede localizarse en cualquiera de los músculos que constituyen el suelo pélvico, en zonas vecinas o incluso en áreas lejanas.

Haciendo un paralelismo con otras partes del cuerpo (aunque sea una excesiva simplificación), podríamos decir que el mecanismo de este dolor es similar al de una contractura cervical. Es un dolor que a menudo aparece sin una causa aparente. Que provoca un dolor localizado, pero en ocasiones también irradiado a otras zonas (cercanas o lejanas) y que si no se trata, puede llegar a cronificar.

Consulta

La buena noticia es que estos cuadros dolorosos del suelo pélvico se pueden tratar, con buena respuesta. Como he dicho, el primer paso es la valoración por el especialista correspondiente, para diagnosticar y tratar la patología cuando sea posible. Si todas las pruebas son normales o si a pesar de haber realizado el tratamiento indicado el dolor persiste, debes consultar a un médico especialista en Rehabilitación, experto en patología músculo-esquelética. Lo más probable es que sea necesario combinar tratamiento farmacológico, cambios en el estilo de vida, tratamiento manual así como estiramientos y otros ejercicios.

En próximas entradas describiré con detalle las causas dolor pélvico en varones, así como las claves de su manejo.

Si no consigues controlar tus síntomas o necesitas una valoración médica experta, puedes consultarnos aquí.
Entendemos tu dolor, y podemos ofrecerte un excelente tratamiento médico rehabilitador de suelo pélvico en Madrid.

Fotografía: Larm Rmah enUnsplash

Filed Under: Dolor pélvico, Suelo pélvico en el varón

30 mayo, 2017 by Dra.Morales

¿Bolas chinas para mi suelo pélvico?

Si hablamos de bolas chinas (bolas de geisha o bolas Ben Wa) a casi todos nos viene a la mente la idea de un juguete sexual. Además de este uso, las bolas chinas (en determinadas ocasiones) son también un instrumento útil para fortalecer la musculatura del suelo pélvico. Ayudando así a evitar o mejorar problemas de incontinencia urinaria o prolapso de órganos pélvicos (vejiga caída). Pero antes de utilizarlas para tal fin, deben tenerse en cuenta ciertas consideraciones.

¿Bolas chinas para mí?

Antes de explicar cómo son las bolas chinas y su utilidad, me gustaría hacer un paralelismo que ayudará a entender  en qué casos están indicadas, y cómo deben ser utilizadas. Puesto que hemos dicho que ayudan a fortalecer el suelo pélvico, podemos compararlas con unas pesas.

Es probable que una persona con una buena preparación física no tenga dificultad para hacer varias series de un ejercicio de fortalecimiento de bíceps con pesas, por ejemplo.  Pero ese mismo ejercicio hecho por una persona desentrenada puede ocasionar fatiga muscular, dolor u otras lesiones. Deberíamos recomendar a esta persona realizar una preparación adecuada antes de lanzarse con las pesas. O tal vez bastaría con disminuir el peso de las mancuernas o el número de repeticiones. Y existirá también un grupo de personas en las que esté contraindicado trabajar con pesas, y que deberán realizar otro tipo de ejercicios.

Pasa algo parecido con las bolas chinas. Dependiendo del estado basal de cada suelo pélvico,  el uso de bolas chinas puede ser desde perjudicial hasta beneficioso. Igual que escogeríamos nuestra pesa ideal de entre todas las que aparecen en la imagen, la indicación de las bolas chinas también se debe individualizar.

Una esfera con una bola interior

Actualmente encontramos en el mercado gran variedad de bolas chinas. De distintos materiales, colores, pesos y tamaños. Como su nombre indica son unas esferas, que contienen otra más pequeña en su interior.

Las bolas chinas pueden ser una única esfera (con la bola interior), o dos unidas como vemos en la imagen.

Potenciación y propiocepción

Las bolas chinas hacen trabajar al suelo pélvico de dos maneras. Por un lado, al mantener un peso dentro de la vagina, los músculos sobre los que se apoyan deben activarse para evitar que la bola salga. Con esto se consigue un trabajo de potenciación.

Por otro lado, la bola interior se mueve a la vez que lo hace la persona, produciendo una especie de vibración. Esta vibración nos ayuda a mejorar la consciencia de nuestro suelo pélvico, y su control sobre el mismo (trabajo de propiocepción).

¿Quién debe usarlas?

Para determinar si una mujer se puede beneficiar o no del trabajo con bolas chinas es recomendable una valoración médica que incluya una exploración vaginal. En casos de debilidad muscular importante, no está indicado su uso porque es probable que la mujer no sea capaz de mantener la bola en su vagina. En casos opuestos de hipertonía (una “contractura” en la musculatura del suelo pélvico) tampoco las recomendaremos puesto que la potenciación empeoraría dicha hipertonía y podría provocar dolor pélvico a largo plazo.

La candidata ideal para el uso de bolas chinas es aquella mujer con un tono normal del suelo pélvico. Y con una fuerza capaz de vencer cierta resistencia cuando solicitamos una contracción durante la palpación vaginal.

5 recomendaciones

Finalizamos esta entrada con cinco recomendaciones para conseguir el máximo beneficio y evitar lesiones al usar bolas chinas:

  1. El uso de una o dos bolas dependerá del estado basal de tu suelo pélvico. Sobre todo del tono muscular y la amplitud de tu vagina. Debes seguir las indicaciones de tu médico y sentirte cómoda con el peso/volumen utilizado.
  2. Aunque las más modernas son fáciles de introducir por sus diseños ergonómicos, suele ayudar la aplicación de un gel lubricante (de base agua) para colocarlas.
  3. El trabajo se realiza de forma inconsciente sólo por mantenerlas dentro de la vagina. No es necesario ni recomendable que realices contracciones activas de tu suelo pélvico.
  4. Debes usarlas estando de pie o en movimiento. Tumbada o sentada no se consigu una activación muscular óptima.
  5. El tiempo de uso debe ser progresivo. Inicialmente 5-10 minutos son suficientes, y se aumentará este tiempo de forma paulatina, según la tolerancia. Periodos prolongados pueden provocar fatiga muscular, y dolor pélvico.

¿Tú has usado bolas chinas? Puedes contarnos tu experiencia.

Filed Under: Dolor pélvico, Ejercicios de suelo pélvico, Incontinencia urinaria, Suelo pélvico

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