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31 marzo, 2021 by Dra.Morales

¿Suelo pélvico en el hombre?

Hace 20 años pocas mujeres eran conscientes de su suelo pélvico. Hoy día, lo extraño es encontrar a alguna mujer que no se haya interesado por su salud pélvica. Pero, ¿sucede lo mismo con el suelo pélvico en el hombre? Desde mi experiencia, puedo responder con un rotundo No. De hecho, más de un varón me ha preguntado si los hombres también tenemos suelo pélvico.

Suelo pélvico en el hombre
Suelo pélvico en el hombre

La mayoría de los hombres no consideran que el suelo pélvico sea una parte de su cuerpo a la que necesiten prestar atención o cuidar (más allá de alguna indicación de hacer ejercicios de kegel para mejorar la función y el placer sexual). Y tampoco son conscientes de que su suelo pélvico pueda ser el origen de patologías o problemas.

El suelo pélvico en el hombre

Por supuesto que hay suelo pélvico en el hombre. Las mismas funciones de sostén, continencia y sexual que tiene en la mujer, las tiene en el varón:

  • Sostener las vísceras pélvicas: la vejiga urinaria y las estructuras del aparato reproductor masculino, y el tramo final del aparato digestivo,
  • Asegurar la continencia urinaria y fecal,
  • Permitir la erección y la eyaculación.

Todas ellas dependen de la integridad y el correcto funcionamiento de las estructuras del suelo pélvico.

¿Qué particularidades tiene el suelo pélvico masculino?

Desde mi punto de vista, son tres las principales diferencias con el suelo pélvico de la mujer:

  • aunque existen analogías, hay diferencias anatómicas evidentes entre ambos sexos,
  • en la mayoría de los casos, el varón aborda su salud íntima de forma diferente,
  • aún hay desconocimiento por parte del personal sanitario acerca del dolor pélvico.
Los hombres suelen consultar menos por problemas íntimos

La anatomía es parecida, pero tiene algunas diferencias clave

La musculatura es análoga. Los músculos son prácticamente los mismos, pero debido a las diferentes estructuras que se van formando desde el desarrollo embriológico, su disposición varía. Por las evidentes diferencias en el aparato genital y el aparato urinario.

En ambos casos, la musculatura profunda se dispone a modo de hamaca que es atravesada por la uretra, la vagina, y en ano. En ambos casos es necesario que estos músculos tengan un tono adecuado.

Por otro lado, las mujeres tenemos una diferencia anatómica clara, que aumenta el riesgo de tener problemas de suelo pélvico. La vagina crea una discontinuidad en el periné que hace que en esa “hamaca” de la que hemos hablado exista una zona de “debilidad” por la que podrían descender los órganos de la pelvis. Esto en el hombre no sucede.

Por eso en los hombres no existen los prolapsos, y aparentemente es menos determinante para ellos que aprendan a hacer bien los pujos durante la defecación, la tos, el resto de esfuerzos del día a día. Pues en la mujer se relacionan directamente con la IUE y los prolapsos.

Ellos consultan menos

Probablemente en general. Pero los hombres claramente comparten menos sus problemas “íntimos». Tanto entre ellos, como en la consulta médica. Y las raras veces que cuentan sus síntomas en la consulta es porque se ha realizado una anamnesis dirigida (se le ha preguntado directamente si sufren un síntoma determinado: dolor, dificultad en la micción, etc.).

Desconocimiento por parte de algunos profesionales

Otro gran problema con la patología del suelo pélvico masculino es el desconocimiento por parte de algunos profesionales. Hasta hace no mucho, todo el dolor referido a la zona perineal, perianal, inguinal, etc… en el varón, era (y sigue siendo) diagnosticado como “prostatitis”. Y como tal, se trataba (se trata) con antibióticos o fármacos dirigidos a los síntomas prostáticos. Y si éstos no desaparecían, se añadía crónica al diagnóstico.

Prostatitis crónica. Y en la mayoría de estos casos se transmitía al paciente que no

No (siempre) es prostatitis

En los últimos años se está comprobando que muchas, o la mayoría, de esas supuestas prostatitis, no lo son. No hay ni infección ni inflamación demostradas en pruebas de laboratorio.

Pero, en muchos de estos casos, sí existe una disfunción en la musculatura del suelo pélvico y, sobre todo, en los mecanismos de transmisión del dolor. Es un proceso complejo, pero que, con una valoración adecuada, puede mejorarse o normalizarse.

¿Dolor no explicado? Busca respuestas

Desde aquí, el mensaje que me gustaría transmitir es que cualquier varón que sufra síntomas como: dolor durante el reposo en el área pélvica, dolor durante o después de la micción, dolor durante la erección, la eyaculación o tras las relaciones sexuales, otros síntomas miccionales, molestias durante la defecación, etc. debe consultar a su médico.

Visita con el urólogo

Acudir al especalista adecuado (normalmente el urólogo) es fundamental. Pues en algunos casos los síntomas se deben a causas orgánicas: problemas en la próstata (porque las prostatitis sí existen – y en esos casos deben ser correctamente diagnosticadas), la vejiga u otro tipo de patologías

Una vez descartados problemas por parte del urólogo, el digestólogo o el especialista correspondiente, si el dolor o los síntomas persisten, lo indicado sería la valoración por un médico rehabilitador.

El médico rehabilitador

Los médicos especialistas en Rehabilitación somos expertos en valorar las estructuras musculoesqueléticas, nervios, fascias, etc. Así como los mecanismos del dolor, tanto agudo como crónico. Y lo difícil, o lo bonito, en estos pacientes con dolor pélvico de larga evolución, es que el tratamiento que requieren, en ocasiones es complejo.

Tras una cirugía de próstata

La hiperplasia benigna de próstata, el cáncer de próstata y otros problemas con origen en esta glándula pueden requerir tratamiento quirúrgico. Existen diferentes técnicas más o menos invasivas para realizar una prostatectomía parcial o radical.

Elevada morbilidad

Aunque la tasa de éxito de dichas cirugías suele ser alta, es una intervención que produce secuelas en un alto porcentaje de casos. Lo que se conoce como elevada morbilidad. La secuela más habitual y limitante en pacientes sometidos a intervencionies prostáticas es la incontinencia urinaria.

Incontinencia, dolor, disfunción eréctil, desacondicionamiento físico. Son secuelas que se pueden tratar. No siempre se consigue restablecer la funcionalidad previa, pero en la mayoría de los casos sí pueden mejorar los síntomas y la calidad de vida.

En este caso el proceso de Rehabilitación tampoco es sencillo, pero, dada la importante repercusión en la calidad de vida de los pacientes afectados, éstos suelen implicarse bastante en su recuperación.

El suelo pélvico en el hombre SÍ existe

Por tanto… el suelo pélvico en el hombre obviamente sí existe. Y es tan importante como en la mujer. Si no funciona bien, también puede afectar a la calidad de vida. Y su evolución con Rehabilitación suele ser favorable.

Si no consigues controlar tus síntomas o necesitas una valoración médica experta, puedes consultarnos aquí. Entendemos tu dolor, y podemos ofrecerte un excelente tratamiento médico rehabilitador de suelo pélvico en Madrid. 

Imágenes: Ludovic Migneault y Jasper Graetsch en Usplash

Filed Under: Dolor pélvico, Prostatectomía, Suelo pélvico en el varón Tagged With: dolorpelvicovaron, incontinenciaurinariavaron, rehabilitaciondesuelopelvico, suelopelvicovaron

17 febrero, 2021 by Dra.Morales

Prostatitis: un universo

Hoy en el blog tenemos un guest post. Hablamos nuevamente de prostatitis y dolor pélvico en el varón, pero en esta ocasión de la mano de un urólogo: el Dr. Luis Fernando Susaníbar Napurí, especialista en prostatitis crónica y síndrome doloroso pélvico crónico. En su blog, podéis leer toda la información relativa a este universo que es la prostatitis. De momento aquí comparto lo que nos ha querido contar en el blog.

El dolor pélvico crónico afecta a la calidad de vida de los pacientes que lo padecen.

¿Prostatitis?

El dolor pélvico crónico del varón, como lo reconocemos en la práctica clínica especializada, es usualmente catalogado como cuadros de “prostatitis”, desde la percepción clínica de que es la próstata la responsable de las diversas manifestaciones que nuestro paciente padece. Este término, a día de hoy se considera inapropiado, y debería evitarse, pues genera confusión y restringe el estudio adecuado de nuestro paciente.

Existe un consenso clínico actual para que las manifestaciones que padecen los varones en la pelvis, caracterizados por molestias, disconfort o dolor asociado a molestias urinarias y/o disfunción sexual, se cataloguen inicialmente como prostatitis crónica (PC) o síndrome doloroso pélvico crónico (SDPC). Un término amplio que permite abarcar una diversidad de cuadros clínicos con el común denominador de dolor, sin una causa obvia o demostrable.

Como veremos más adelante, aunque existe la noción de que una noxa o injuria en la próstata puede desencadenar los cuadros de PC/SDCP, lo habitual es que la estudio de los pacientes con este síndrome no demuestre afectación en dicho órgano.

Clasificación de la prostatitis

Actualmente la clasificación más aceptada para los síndromes prostáticos es la propuesta por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), en la que se distinguen 4 categorías:

  • prostatitis aguda,
  • prostatitis bacteriana crónica,
  • prostatitis crónica o síndrome doloroso pélvico crónico
  • prostatitis asintomática inflamatoria.

Síndrome doloroso pélvico crónico

El síndrome doloroso pélvico crónico representa el 90% de los casos de prostatitis. Se caracteriza por malestar o dolor en la región pélvica durante al menos 3 meses de duración, dentro de los últimos 6 meses. El dolor en la región suprapúbica, perineal, los testículos, la punta del pene y la zona lumbar suele ser la manifestación más común en este grupo de pacientes.

Además, la mayoría de pacientes con SDPC presenta síntomas urinarios y disfunción sexual.

NIH-CPSI

Existe una herramienta que permite evaluar y cuantificar los síntomas de los pacientes con SDPC. Es el Índice de Síntomas de Prostatitis Crónica de NIH (NIH-CPSI, por sus siglas en inglés). Este índice aborda los 3 aspectos más importantes y característicos del SDPC:

  • El dolor,
  • La función urinaria y
  • La calidad de vida.

La puntuación de este cuestionario se correlaciona muy bien con la severidad del cuadro que presenta el paciente. Lo que nos permite valorar la gravedad inicial. Así como su progresión a lo largo del tiempo (repitiendo este índice en distintos momentos de la evolución).

Causas del dolor pélvico crónico

Sin embargo, aunque se trata de un problema muy frecuente y con importante repercusión en la calidad de vida de los pacientes afectados, aún no se ha determinado la causa exacta del SDPC.

Pero sí existe evidencia de que en su etiopatogenia convergen varios factores clínicos, como la autoinmunidad, factores psicológicos y de aprendizaje, así como la disfunción de los músculos del suelo pélvico (MSP).

Infección de la próstata

La infección de la próstata como tal, es un hallazgo infrecuente dentro de los cuadros de prostatitis crónica o síndrome doloroso pélvico crónico. Solo representa un 5 % de los casos. Es decir, solo en 5 de cada 100 pacientes con síntomas crónicos compatibles con prostatitis se encuentran datos de infección. Aun así, una infección previa de la próstata, incluso desapercibida, podría ser la causa de que se inicie el cuadro doloroso.

La disfunción del suelo pélvico y la Rehabilitación

En las últimas décadas se ha ampliado el conocimiento sobre esta patología y el foco principal se ha puesto en la musculatura del suelo pélvico (MSP), al comprobarse que el denominador común en estos pacientes es la disfunción del suelo pélvico. Es, por tanto, la MSP en la que debemos centrar la valoración diagnóstica y el tratamiento.

La MSP comparte inervación con los órganos de la pelvis como la próstata o la vejiga urinaria. Se podría decir, de forma simplificada, que los nervios que recogen la sensibilidad de la zona son comunes a diferentes estructuras. Por lo que el dolor percibido puede no ser fácil de localizar, ni para el paciente ni para el médico. Solo mediante una exploración dirigida hacia dicha musculatura, se podrá localizar el origen del cuadro doloroso.

Exploración de la MSP

De hecho, ya se han publicado numerosos estudios que demuestran la importancia de la valoración de la MSP en pacientes con SDPC. Ésta permitirá encontrar puntos sensibles y puntos gatillo que reproducen los síntomas clínicos referidos por el paciente. Berger, autor experto en este ámbito, destaca la importancia de explorar puntos musculares externos (abdomen, pelvis, glúteos) e internos (musculatura del suelo de la pelvis) para hacer una correcta valoración de estos pacientes.

Así mismo, se ha comprobado una mejoría de los síntomas cuantificada mediante la NIH-CPSI. Objetivando una reducción en la puntuación en aquellos pacientes con SDPC tratados con Rehabilitación.

El paciente con síndrome doloroso pélvico crónico

Por tanto, el estudio de los pacientes con SDPC es complejo. Es fundamental evitar estudios invasivos innecesarios que puedan provocar daños o preocupación excesiva en los pacientes.

Es esencial un diagnóstico adecuado y precoz por parte de Urología y la derivación, de forma también precoz, a especialistas en Rehabilitación. Lo que permitirá mejorar la evolución y el pronóstico de estos pacientes.

Puedes saber más sobre el Dr. Susaníbar y su equipo visitando su página web madridurologia.com.

Y si no consigues controlar tus síntomas o necesitas una valoración médica experta, también puedes consultarnos aquí. Entendemos tu dolor, y podemos ofrecerte un excelente tratamiento médico rehabilitador de suelo pélvico en Madrid. 

Filed Under: Dolor pélvico, Prostatitis Tagged With: dolor pélvico, dolor pélvico crónico, prostatitis, rehabilitación de suelo pélvico

30 diciembre, 2020 by Dra.Morales

¿Prostatitis o dolor pélvico en el varón?

El dolor pélvico en el varón es una patología más frecuente de lo que podríamos imaginar. Hace tiempo ya os hablé extensamente sobre esta patología (causas del dolor pélvico en el varón, opciones de tratamiento…). Aún así, he querido realizar una nueva serie de entradas en el blog sobre este tema, para resolver todas las dudas que me habéis ido planteando. Y para compartir con vosotros mi experiencia en la consulta con estos pacientes durante los últimos años.

El dolor pélvico en el varón provoca una constelación de síntomas que pueden llegar a afectar de forma significativa a su calidad de vida. En algunos estudios se habla de una prevalencia de entre el 2-9% de la población. Cifra comparable a la de pacientes que padecen tensión alta  (hipertensión arterial) o  diabetes (diabetes mellitus). Es decir, se trata de un problema muy prevalente. Sin embargo, es una patología poco diagnosticada, muchos casos pasan desapercibidos. Bien porque se realizan juicios clínicos no adecuados (por ejemplo, un diagnóstico de prostatitis, sin haberse demostrado su existencia). O porque los pacientes no consultan al especialista. Para muchos varones se trata de un tema tabú, lo que hace que tarden más en consultar a su médico.

El dolor pélvico en el varón

El dolor pélvico en el varón se define como el dolor localizado en la pelvis masculina.  Lo denominamos «crónico» cuando ha estado presente durante al menos tres de los últimos seis meses. En estos casos crónicos es habitual que el origen del dolor no pueda ser definido con exactitud.

Dentro de la pelvis, la localización del dolor es variable. Algunos pacientes lo refieren en la región perineal (pene, testículos), otros en en la zona perianal (recto o ano). Algunos lo localizan en otras áreas como la región inguinal, suprapúbica o abdominal. Las características del dolor también son diferentes entre cada paciente. Algunos lo describen como pinchazos, quemazón, calambre, sensación de ocupación, etc. Puede ser continuo o aparecer solo en determinadas situaciones. Algunos pacientes identifican claramente qué factores lo alivian o lo agravan.

Por tanto, aunque hablamos de forma genérica de dolor pélvico en el varón, cada paciente presenta un cuadro clínico característico.

Síntomas acompañantes

Además, este dolor habitualmente no se presenta como un síntoma aislado. Suele ir acompañado de problemas urinarios. Como por ejemplo, aumento de la frecuencia entre micciones, nocturia (necesidad de levantarse por las noches a hacer pis en más de una ocasión) o urgencia miccional (necesidad imperiosa de hacer pis). Habitualmente también se acompaña de disfunción sexual: alteraciones en la erección o eyaculación, que pueden asociarse a disminución del deseo sexual. Con menos frecuencia pueden producirse alteraciones del ritmo defecatorio (como estreñimiento o molestias al hacer deposición), o dolores en otras localizaciones: dolor lumbar, dolor irradiado hacia las piernas.

Los médicos hablamos de síndrome cuando nos referimos a un conjunto de síntomas que se presentan juntos y todos ellos son característicos de un determinado cuadro clínico. Por este motivo, en estos casos de dolor asociado a otros síntomas, sería más adecuado hablar de síndrome de dolor pélvico crónico. 

¿Prostatitis crónica?

Clásicamente, los pacientes que sufrían el cuadro clínico que acabo de describir eran diagnosticados de prostatitis crónica: debido a su localización (los principales síntomas aparecen en zonas próximas a la próstata) y su errática evolución (crónica).

Pero mediante distintos estudios se ha podido comprobar que, en un elevado porcentaje de casos, el origen de los síntomas no está en la próstata. Y en la mayoría de ellos, no se encuentran datos que permitan confirmar infección o inflamación en dicha glándula.

Por tanto, diagnosticar a pacientes con dolor de larga evolución en el área pélvica de prostatitis crónica, prostatitis abacteriana u otros términos centrados en la próstata, sin haber una prueba de laboratorio (analíticas, cultivos) que confirme dicho diagnóstico, no sería acertado. Tampoco sería correcto utilizar el término prostatodinia (por su etimología, dolor en la próstata).

El problema es que un inadecuado diagnóstico implicará la prescripción de tratamientos no indicados (como por ejemplo antibióticos). A los que el paciente, probablemente, no responderá de forma favorable.

Un reto para el médico

Debido a la mala respuesta que clásicamente han tenido los pacientes a las distintas terapias administradas, la atención a los pacientes con dolor pélvico crónico supone un reto para el médico. Suele tratarse de pacientes que visitan diferentes especialistas buscando una causa que explique su dolor y una solución al mismo. Se someten a diversas pruebas que no aportan resultados concluyentes. Y con la etiqueta de prostatitis crónica se les pauta algún tratamiento al que no suelen responder.

En próximas entradas del blog explicaremos por qué es importante conocer bien el perfil del paciente que nos consulta, cómo hacer una minuciosa valoración para poder conocer dicho perfil y qué opciones de tratamiento podemos ofrecer.

Si no consigues controlar tus síntomas o necesitas una valoración médica experta, puedes consultarnos aquí.
Entendemos tu dolor, y podemos ofrecerte un excelente tratamiento médico rehabilitador de suelo pélvico en Madrid.

Fotografía: Carlos Roman Ruiz Basulto en Unsplash

Filed Under: Dolor pélvico, Suelo pélvico en el varón

21 agosto, 2018 by Dra.Morales

Parto instrumentado y suelo pélvico

En la valoración del suelo pélvico femenino un dato muy relevante es el antecedente de un parto instrumentado, debido a las secuelas que este tipo de intervenciones pueden dejar en el periné de la mujer.

¿Por qué un parto instrumentado?

Antes de explicar en qué consiste, me gustaría aclarar que la mayoría de los casos en los que un parto es instrumentado, lo es por necesidad. Por garantizar el bienestar del bebé que nace. Aunque en ocasiones de su uso deriven lesiones (más o menos serias) en el suelo pélvico de la madre.

Está claro que no todo vale. Pero es el obstetra quien debe tomar la decisión sobre si un parto con posibilidades de complicarse requiere instrumentación. Gracias a sus conocimientos, su experiencia y atendiendo a cada situación particular,

Parto instrumentado fórceps

¿Qué es un parto instrumentado?

Un parto instrumentado es aquél en el que la persona que asiste el parto debe emplear utensilios como fórceps (imagen a la derecha) o ventosas para ayudar al feto a atravesar el canal vaginal.

Utilizados de forma correcta, son instrumentos seguros. Y en muchos casos, su uso permite evitar la necesidad una cesárea: una intervención quirúrgica, y como tal, no exenta de riegos.

Es necesario un parto instrumentado cuando éste no progresa tras un tiempo prolongado de pujos; cuando existe la posibilidad de sufrimiento fetal; cuando la madre sufre alguna enfermedad que contraindique los pujos; o cuando la posición del bebé en el canal del parto no vaya a permitir un parto natural.

La ventosa es un utensilio que se fija a la cabeza del bebé y, mediante succión, ayuda a su salida. La ventosa únicamente se coloca sobre el bebé, por lo que no provoca un daño directo sobre el suelo pélvico.

Parto con fórceps

Los fórceps son un instrumento con la forma de dos cucharas haciendo la función de pinza. Destinadas a sostener la cabeza del bebé y ayudarle a salir por el canal vaginal. Cada una de sus palas debe introducirse a través de la vagina, de forma cuidadosa, hasta sujetar la cabeza del bebé.

Consecuencias de un parto instrumentado sobre el suelo pélvico

Como hemos dicho, la instrumentación de un parto tiene como objetivo principal garantizar la salud de la madre y del bebé que está a punto de nacer. Y aunque ambos se consideran procedimientos seguros, no siempre están exentos de complicaciones.

En la mayoría de los casos, el uso de fórceps o ventosas se relaciona con un parto que no está progresando bien de forma espontánea. Lo que constituye en sí mismo un factor de riesgo para sufrir alguna lesión del suelo pélvico (pujos repetidos, presión excesiva de la cabeza del bebé sobre el periné…).

Si además es necesario introducir fórceps en el canal del parto, aumenta la posibilidad de que se produzca daño en el periné. Puede ser necesaria una episiotomía o producirse un desgarro (de grado variable) del suelo pélvico (con posibilidad de daño muscular, nervioso, ligamentoso…). O lesiones viscerales (de la vejiga, la vagina o el recto).

Estas lesiones podrán dar lugar a dolor, incontinencia urinaria o fecal, prolapsos o disfunciones sexuales. La buena noticia es que la Rehabilitación de Suelo Pélvico puede ofrecer alternativas siempre.

Si tuviste un parto instrumentado, no dejes de consultar a tu experto en suelo pélvico.

Fotografía: JFU Industries en Flickr

Filed Under: Disfunción defecatoria, Disfunciones sexuales, Dolor pélvico, Embarazo, parto y postparto, Incontinencia urinaria, Suelo pélvico

24 julio, 2018 by Dra.Morales

Infección de orina, ¿qué es?

La infección de orina (o infección del tracto urinario) es una patología muy prevalente, especialmente entre las mujeres. Se define infección del tracto urinario (por sus siglas, ITU) como aquélla que afecte a cualquier tramo del sistema urinario; ya sea la uretra, la vejiga o los riñones.

Infección de orina

¿Qué síntomas produce una infección de orina?

Las infecciones del tracto urinario bajo (cistitis o uretritis) provocan escozor al orinar, dolor pélvico, restos de sangre en la orina y ganas continuas de hacer pis. O lo que en términos médicos describimos como disuria, hematuria y aumento de la frecuencia miccional. Son síntomas popularmente conocidos y habitualmente fáciles de identificar por la persona que los padece. Sobre todo, si no es la primera vez que los sufre.

Cuando la infección se localiza en los riñones produce signos y síntomas más severos. Como dolor abdominal o lumbar, fiebre y escalofríos, mal estado general (cansancio, náuseas, pérdida de apetito…).

¿Cómo se cura la infección de orina?

Hasta el momento, el principal tratamiento de las infecciones de orina son los antibióticos. La elección del antibiótico y la duración del tratamiento dependerán de las características del paciente, del tipo de bacteria causante y de si la infección es simple o complicada.

En ocasiones es conveniente tomar analgésicos que calmen el dolor provocado por la infección. Aunque generalmente éste cede cuando se comienza el tratamiento antibiótico.

Es muy importante la ingesta de abundante líquido (aunque se debe tener precaución en aquellas personas con afecciones cardiacas o renales) para favorecer la eliminación de las bacterias.

Resistencia a antibióticos

Uno de los problemas más graves en el ámbito de la Medicina a nivel mundial son las resistencias a los antibióticos. Sin entrar en esa cuestión, sí quiero llamar la atención sobre la importancia de hacer un uso racional de los antibióticos. En general, y para las infecciones de orina en particular.

La facilidad con la que se identifican los síntomas de una cistitis y la rápida respuesta habitual a los antibióticos, hace que las personas afectadas se automediquen. Los síntomas suelen desaparecer tras la primera o segunda dosis de antibiótico. Sin que esto signifique la erradicación completa de la infección.

En casos de infecciones repetidas que se tratan con el mismo antibiótico, las bacterias generan resistencias que dan lugar a nuevas recurrencias. Y a infecciones más graves en la propia persona y en la población general. Aquellos pacientes con infecciones repetidas deben ser estudiadas por un urólogo para determinar las posibles causas de dichas recurrencias. Y para establecer el tratamiento óptimo que permita erradicar la infección de forma adecuada.

En los últimos años se están estudiando las propiedades de los probióticos en el tratamiento de la ITU. Podrían ser una alternativa segura a los antibióticos. Aunque aún queda muchos estudios por hacer.

¿Cómo prevenir la infección de orina?

Aunque hay personas con alta predisposición a padecer infecciones de orina, existen formas de prevenir su aparición:

  • Hábitos como evitar el frío o la humedad mantenida en la zona del periné son medidas de prevención básicas. Se debe evitar sentarse en superficies frías. Y costumbres como por ejemplo quedarse mucho tiempo con un bañador mojado.
  • Beber abundante líquido ayuda en la eliminación de las bacterias del tracto urinario. Aunque como he dicho anteriormente, hay personas que deben tener precaución con la ingesta excesiva de agua: pacientes con problemas del corazón o los riñones.
  • Hábitos higiénicos como lavarse tras la defecación o tras las relaciones sexuales pueden ayudar a prevenir infecciones en algunas personas. En ocasiones también es recomendable evitar determinadas posturas durante las relaciones sexuales que pueden favorecer las infecciones.
  • Ciertas modificaciones en la dieta podrían tener también un efecto protector ante la colonización bacteriana. Algunos alimentos probióticos y los suplementos de arándanos parecen evitar la colonización bacteriana del tracto urinario. Aunque son necesarios más estudios científicos, con resultados concluyentes, que respalden estas modificaciones dietéticas.

¿Sufres con frecuencia infección de orina? ¿Cuáles son tus trucos para prevenirla?

Filed Under: Dolor pélvico, Miscelánea

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