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27 febrero, 2018 by Dra.Morales

¿Sirven los ejercicios de Kegel?

Podríamos decir que la rehabilitación de suelo pélvico, como se entiende hoy en día, comenzó, en la década de los 40, con las recomendaciones del ginecólogo Arnold Kegel. Este médico enseñaba a sus pacientes a hacer ejercicios de fortalecimiento del elevador del ano: los famosos ejercicios de Kegel. O simplemente Kegel. ¿Por qué se hicieron tan populares? ¿Realmente sirven los ejercicios de Kegel?

Sirven los kegel

Estos ejercicios consisten en contraer y relajar la musculatura del suelo pélvico de forma adecuada. Dependiendo de los síntomas y del estado del suelo pélvico de cada paciente, debería ser un profesional experto (médico o fisioterapeuta) quien prescribiera un programa concreto de trabajo: con un número e intensidad de repeticiones individualizada para cada paciente. Y tras comprobar su correcta realización.

Sirven los ejercicios de kegelEs verdad que son ejercicios aparentemente sencillos, que a veces se prescriben en consulta sin haber siquiera explorado al paciente (se entregan instrucciones en un folleto). Con las mismas indicaciones para una incontinencia urinaria que para un prolapso. Y sin comprobar si se hacen de forma correcta o no.

Es habitual también que, siguiendo recomendaciones de amigas, de programas de televisión o artículos de revistas, se practiquen estos ejercicios sin ninguna pauta concreta (en los semáforos, mientras viajamos en metro. Cuando me acuerdo). Suerte que -no podían faltar- ya existen apps que nos avisan para poner a trabajar nuestro pubococcígeo.

¿Sirven los ejercicios de kegel?

El fortalecimiento del elevador del ano (o músculo pubococcígeo) se ha mostrado eficaz, en la mayoría de estudios realizados, para prevenir o tratar la incontinencia urinaria.

Pero no podemos olvidar que además de la continencia urinaria, el suelo pélvico desempeña otras funciones (sostén de órganos pélvicos, continencia fecal, sexual) que también mejorarán si mejora la salud pélvica: los ejercicios de kegel son útiles para la incontinencia fecal y de gases. Un tono adecuado de la musculatura del suelo pélvico evitará también la aparición o progresión de prolapsos de órganos pélvicos (vejiga caída).

Y puesto que el orgasmo consiste en una contracción intensa y mantenida de determinados músculos del suelo pélvico, si estos están bien tonificados, se podría llegar a orgasmos más prolongados y placenteros.

Pero…

Aunque los ejercicios de Kegel tienen un protagonismo evidente, no todo es Kegel en Rehabilitación de Suelo Pélvico. Las patologías que afectan a esta parte del cuerpo casi nunca se deben a una sola causa. Es decir, el problema no se puede (no se suele) reducir a una simple debilidad muscular.

En la mayoría de los casos, estos problemas aparecen por la suma de distintos factores. Como por ejemplo, malas posturas, el sobrepeso, la realización de deportes de impacto… Una incorrecta realización de los esfuerzos es, en ocasiones, el origen de un prolapso de órganos pélvicos. En todas estas situaciones, hacer únicamente ejercicios de kegel, no solucionará el problema por completo.

Además, no debemos olvidar que el suelo pélvico forma parte de la musculatura profunda (abdominal y lumbar). El conocido como core. Sería un trabajo incompleto fortalecer el elevador del ano pero olvidarse de los multífidos o el transverso abdominal.

Entonces, ¿debo hacerlos?

¿Sirven los ejercicios de kegel? Bien realizados, son eficaces. Por tanto, son una buena opción para todas aquellas personas que sufran patologías de suelo pélvico susceptibles de mejorar con su fortalecimiento (como he dicho, incontinencia urinaria, fecal, prolapsos). Y también para prevenir problemas futuros (previo al embarazo, en el postparto). Siempre que se complementen con la reeducación necesaria. Además, yo añadiría las siguientes recomendaciones.

En un inicio deberían ser supervisados por un experto. No son infrecuentes los casos de mujeres que en lugar de contraer el suelo pélvico hacen un empuje hacia afuera. Lo que podría empeorar la sintomatología.

Deben hacerse siguiendo ciertas indicaciones. Igual que el entrenamiento no es el mismo para un culturista profesional que para un chico de 16 años que se inicia en el gimnasio, el número e intensidad de las repeticiones debe adaptarse a cada paciente. Hacer más ejercicios de los recomendados podría causar hipertonía (contracturas) de la musculatura, y dolor.

No es necesario hacerlos sentada o tumbada, concentrada en contar hasta 10 o 20… Para conseguir mejor cumplimiento de los tratamientos de rehabilitación de suelo pélvico, los ejercicios de Kegel deberían integrarse en otro tipo de actividades o deportes. De manera que, de forma coordinada con la respiración, se haga una activación repetida de la musculatura del suelo pélvico, a la vez que se hacen determinados ejercicios. Una buena opción es la práctica de yoga.

En la mayoría de los casos deberán ser mantenidos a largo plazo. De forma análoga a como funcionan otros músculos, si se deja de fortalecer el suelo pélvico, éste se debilita. Si dejamos de hacer pesas en el gimnasio,  el músculo que habíamos ganado, se perderá.Sirven los ejercicios kegel

¿Crees que a ti te sirven los ejercicios de Kegel? ¿Eres constante en su realización? ¿Usas alguna app?

Fotografías: rawpixel.com e Imani Clovis en Unsplash

Filed Under: Ejercicios de suelo pélvico, Hábitos de vida, Incontinencia urinaria, Prolapso de órganos pélvicos

6 febrero, 2018 by Dra.Morales

5 cuidados tras la cirugía abdominal

En la actualidad se realizan multitud de cirugías en el área abdominal, por indicaciones muy variadas: cesáreas, resección de tumores, histerectomías, abdominoplastias, tratamiento de las complicaciones por la colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn… La tendencia es que estas intervenciones sean Cuidados tras la cirugía abdominalcada vez menos invasivas. Pero en ocasiones es inevitable el daño de estructuras profundas (vísceras) o superficiales (musculatura y fascias). Éste puede provocar, si no se toman las medidas adecuadas, problemas futuros. Por eso se debe prestar atención a los necesarios cuidados tras la cirugía abdominal desde el momento inicial.

Cuidados tras la cirugía abdominal

Como norma general, y de forma análoga a cualquier otra cirugía, el mensaje más importante es: “escucha a tu cuerpo”. Tan malo es el inmovilismo que retrasa la recuperación, como el exceso de actividad o los movimientos bruscos. Se debe aplicar siempre el sentido común, intentando avanzar de forma progresiva. Y sin dudar dar un paso atrás siempre que el cuerpo no tolere bien un determinado avance. Se debe prestar especial atención del dolor, pues es un mecanismo de protección natural (nos avisa de que “algo pasa”).

Control adecuado del dolor

Aunque en ocasiones este dolor se convierte en un freno para la recuperación. Por lo que en cualquier postoperatorio es necesario avisar (al equipo médico o al personal de enfermería) si éste no está bien controlado. Para que se pueda administrar la analgesia adecuada. Un correcto manejo del dolor permitirá una mejor y más rápida recuperación.

El dolor puede ser de tipo visceral (de los órganos internos) o por la(s) cicatrice(s). El cuidado de éstas es muy importante, debiendo procurar una higiene adecuada (lavado y secado minuciosos). En casos de cicatrices dolorosas en el postoperatorio tardío, debe consultarse también al médico con el fin de evitar la cronificación del dolor.

5 cuidados tras la cirugía abdominal

Respiración

Como siempre explico, la base sobre la que se sustenta cualquier reeducación en la que están implicadas las zonas abdominal, lumbar o el suelo pélvico (parte del core), es la respiración correcta.

Aunque en este caso, las recomendaciones iniciales difieren de las que habitualmente os doy. Aunque el objetivo final debe ser restablecer la respiración abdómino-diafragmática (inhalar expandiendo el abdomen, exhalar llevando el ombligo hacia atrás y arriba), este patrón es difícil de llevar a cabo en el postoperatorio inmediato de intervenciones en el abdomen.

Por ello, el objetivo inicial será realizar la respiración torácica, evitando que ésta sea superficial. Se deben buscar inspiraciones y espiraciones lo más prolongadas posible, en función de la tolerancia de cada paciente. De esta forma, se disminuye el riesgo del acúmulo de secreciones y las posibles infecciones respiratorias. Suele ser necesario instruir al paciente sobre cómo hacerlo bien, así como aprender a realizar una tos efectiva que permita eliminar la mucosidad.

De forma progresiva, a medida que se vaya tolerando, se irá añadiendo el componente abdominal de la respiración.

Además, como parte de la reeducación respiratoria se deben realizar movimientos de los miembros superiores (los brazos) que ayudaran a aumentar la capacidad pulmonar y a recuperar la movilidad de la parte superior del cuerpo.

Mover las piernas

El tiempo de inmovilización tras cada intervención es muy variable. Pero cuando se trata de cirugías “agresivas” puede ser necesario permanecer encamado o sentado durante largos periodos.

La pérdida de masa muscular es muy rápida en procesos que requieren reposo. Por este motivo, es recomendable realizar, varias veces a lo largo del día, movimientos activos de los tobillos, las rodillas y caderas. Que además de evitar la atrofia de la musculatura, mejorará la circulación facilitando el retorno venoso.

Corrección postural

Es habitual que para evitar el dolor cuando se inician la sedestación (sentarse), la bipedestación (ponerse de pie) y la marcha, se adopten posturas antiálgicas. Es decir, posturas anómalas para evitar sentir dolor (hombros caídos, flexión de caderas…). Pero que suelen ser inadecuadas desde el punto de vista del control postural.

Para evitar actitudes viciosas que a largo plazo perpetúen el dolor, es necesaria una analgesia adecuada y la corrección postural por parte de un experto (médico rehabilitador, fisioterapeuta).

Es también muy importante hacer de forma adecuada los esfuerzos y gestos como levantarse de la cama. Hacerlo de forma incorrecta, cuando existe una zona recién operada, puede provocar complicaciones como dehiscencias de las cicatrices o aparición de hernias sobre el área intervenida.

Actividad física

El último de los cuidados tras la cirugía abdominal está relacionado con la actividad deportiva. En cuanto sea autorizado por parte del equipo médico, se debe comenzar a dar paseos. El tiempo y la velocidad de los mismos variarán en función de la intervención realizada, del tiempo de evolución y de la tolerancia al esfuerzo.

De forma progresiva, y dependiendo de dichos factores, se podrá (se deberá) ir incorporando actividad física específica, respetuosa con la zona y que contribuya a normalizar el tono y fortalecer la musculatura profunda (core). Actividades con el yoga o Pilates adaptados y supervisados por expertos, pueden ayudar a conseguir estos objetivos.

Se deben evitar actividades de impacto o que impliquen un exceso de esfuerzo, pues éstas podrían provocar complicaciones innecesarias (herniaciones, dehiscencias).

¿Te han operado? ¿Has seguido estos cuidados tras la cirugía abdominal?

Fotografías: Piron Guillaume en Unsplash

Filed Under: Embarazo, parto y postparto, Hábitos de vida, Pared abdominal

5 septiembre, 2017 by Dra.Morales

Yoga contra el estreñimiento

En una entrada reciente ya os hablé sobre los beneficios que el  yoga aporta al suelo pélvico. Os explicaba que uno de los principales motivos es que en las distintas posturas del yoga (asanas) cada movimiento está coordinado con la respiración. Lo que garantiza una correcta activación de la musculatura profunda (abdominal y suelo pélvico) en cada esfuerzo. Hoy quiero daros otro motivo más: practicar yoga contra el estreñimiento.

Yoga contra el estreñimiento

La semana pasada expliqué el efecto que el sedentarismo tiene sobre el ritmo intestinal. Y encontrábamos una razón más para hacer deporte. En realidad cualquier actividad física sería válida para mejorar el tránsito intestinal (si nos movemos nosotros, se mueve nuestro intestino). Pero me gustaría sugerir la práctica de yoga como disciplina que, por sus particularidades, puede contribuir de una forma más específica a aliviar el estreñimiento.

Las asanas ayudan al intestino

La práctica de las distintas asanas favorece el tránsito intestinal de varias formas:

  • Por un lado, las posturas de torsión y flexión de tronco actúan a modo de masaje, estimulando el paso de las heces desde los tramos iniciales del intestino grueso.
  • Al practicar determinadas asanas se consigue la angulación perfecta del tramo final del recto, lo que contribuye a la aparición del deseo de defecación y al adecuado vaciado intestinal.

Un ejemplo es Malasana, la postura que vemos en la imagen. También conocida como Upavesasana o postura de la Guirnalda. En ella se adopta una posición similar a las cuclillas: intentando apoyar los talones en el suelo, mientras se mantiene la espalda erguida separando los muslos con nuestros brazos (y las manos unidas). Esta sería, de hecho, la posición ideal de defecación (puedes leer más aqui).

  • Con la práctica regular de yoga se va corrigiendo la postura de forma progresiva. Esto contribuye a un mejor funcionamiento de las vísceras abdominales.
  • Por último, y sin entrar en detalle, se puede afirmar que el efecto emocional conseguido en yoga (habitualmente un estilo de vida más sosegado) contribuye también a encontrar la tranquilidad que tanto favorece a nuestro reloj intesinal.

Desde aquí vuelvo a animarte a que practiques yoga. Por ser una deporte que respeta el suelo pélvico. Por ser una ayuda para nuestro tránsito intestinal. Y por muchos más motivos que te gustará descubrir por ti mismo.

 Fotografía: stylecraze

Filed Under: Deporte y suelo pélvico, Disfunción defecatoria, Hábitos de vida

29 agosto, 2017 by Dra.Morales

Vida sedentaria y estreñimiento

Un problema muy extendido en nuestra sociedad es el estreñimiento. En su aparición casi siempre intervienen diversas causas como la edad, el sedentarismo, la dieta, nuestro ritmo de vida acelerado, etc. Por lo que su solución pasará por intentar cambiar todos aquellos factores modificables. Es cierto que hay personas con predisposición genética, sobre la que no podemos influir. Pero sí se puede evitar el sedentarismo, hacer modificaciones en la dieta (¿has probado la granola casera?) o buscar momentos de calma en los que escuchemos nuestro reloj intestinal.

El estreñimiento es un problema con repercusión tanto a nivel físico como emocional. Y no siempre es necesario recurrir a la toma de laxantes para combatirlo. El primer paso es realizar pequeños cambios en nuestros hábitos de vida. Y en ocasiones esto es suficiente.

Sedentarismo

¿A qué llamamos sedentarismo? La palabra sedentario procede del latín (sedēre  ‘estar sentado’), y etimológicamente significa ‘que trabaja sentado’. En la actualidad somos muchos los que desempeñamos nuestra profesión permaneciendo sentados la mayor parte del tiempo: delante de un ordenador, conduciendo un vehículo o en la caja de un supermercado. También se considera sedentario cualquier trabajo en el que el individuo permanezca en la misma posición la mayor parte del tiempo, como por ejemplo dependiente en un comercio.

En sentido más amplio, se considera sedentario aquel estilo de vida carente de actividad física regular. Es decir, es sedentaria toda persona que no realiza deporte de forma habitual. Y no son pocos los casos en los que coexisten ambas situaciones: personas que permanecen estáticas durante su actividad laboral y que fuera de su jornada de trabajo no realizan ningún deporte. El abuso de la televisión y de dispositivos electrónicos (ordenadores, móviles y tablets) favorecen el sedentarismo.

Vida sedentaria y estreñimiento

Sabemos (de sobra) que la falta de actividad física en un factor de riesgo para sufrir obesidad y enfermedades cardiovasculares. Pero, ¿existe alguna relación entre vida sedentaria y estreñimiento?

La actividad física previene el estreñimiento porque acelera el tránsito intestinal, haciendo que el alimento recorra el largo intestino (delgado y grueso) en el menor tiempo posible. Esto evita que el bolo de alimento se deshidrate. Y por tanto sea más fácil de eliminar. Cuando las heces son secas (y de consistencia más dura) tanto el tránsito intestinal como la evacuación resultan más difíciles.

El deporte también mueve el músculo liso

El ejercicio aeróbico acelera la respiración y el ritmo cardiaco, lo que estimula la contracción de la musculatura intestinal (estas contracciones del intestino se conocen como peristalsis). Cuando el peristaltismo es adecuado, la velocidad de paso de las heces es mayor, lo que contribuye a aumentar la frecuencia de defecación (por ejemplo, a diario, en lugar de cada 2 o 3 días) y a que se requiera menor esfuerzo para evacuar las heces. Probablemente también intervienen cambios hormonales y otros factores más complejos.

La simple actividad física que implica la vida cotidiana (tareas básicas como la ducha o el vestido, o el desplazamiento al puesto de trabajo) contribuye a mejorar el tránsito intestinal. Basta con fijarse en la dificultad para «hacer de vientre» en las personas encamadas o que deben mantener reposo por cualquier motivo.

Pero lo que de verdad contribuye a aumentar la frecuencia de defecación es realizar una actividad deportiva de forma regular. En principio, cualquier deporte puede ayudarnos. Caminar a buen ritmo a diario, al menos 45 minutos, puede ser suficiente. Y mejor aún, si es posible, practicar actividades aeróbicas más vigorosas como correr, nadar, hacer senderismo o bailar.

En mi próxima entrada os hablaré sobre una de las actividades más efectivas contra el estreñimiento.

Fotografías: Corinne Kutz and Jenniffer Birdie Shawker on Unsplash

Filed Under: Disfunción defecatoria, Hábitos de vida

22 agosto, 2017 by Dra.Morales

Un taburete, ¿para qué?

Es innegable que la sociedad ha avanzado en (casi) todos los ámbitos a lo largo de la historia. Aunque debemos reconocer que en esta evolución también hemos perdido.

Hemos perdido cuando una conversación de Whastapp sustituye a un café. Perdemos cuando vivir en una gran ciudad nos va comiendo cada día por dentro. Y también salimos perdiendo cuando por higiene o comodidad ignoramos por qué nuestro cuerpo fue diseñado así.

Lejos de nuestra civilización, donde algunos hábitos perduran, el intestino sigue funcionando a su manera: allí la postura de defecación es en cuclillas, con las caderas flexionadas y las rodillas cerca del pecho. El intestino de los “civilizados” tiene esa suerte sólo de vez en cuando: en alguna salida al campo o en las “placas turcas” que sorprenden durante algunos viajes exóticos.

Inodoros

Sin entrar en detalle en la historia del inodoro, según recoge Wikipedia, nuestro sistema actual se remonta aproximadamente al siglo XVIII. La principal diferencia con los anteriores métodos fue que por primera vez contaba con un cierre hidráulico, que evitaba la salida de olores, y permitía la conexión con el alcantarillado. Lo que supuso un gran avance para la salud pública.

Los inodoros que usamos en la actualidad tienen habitualmente 40 centímetros de altura. Y lo normal es sentarnos en ellos para vaciar la vejiga y el intestino. Así, sentados, la parte final del intestino no queda posicionada correctamente. Puesto que la musculatura y ligamentos del suelo pélvico no se relajan por completo y provocan una angulación en el tramo final del intestino grueso, que dificulta el vaciado. Algo parecido a cuando una manguera está acodada y el flujo se encuentra obstruido.

Estreñimiento

Debido a esta dificultad para el paso de las heces, podemos considerar la inadecuada posición durante la defecación como un factor favorecedor del estreñimiento (además de otras causas que ya os conté aquí). Si existe un obstáculo para el tránsito fecal puede ocurrir que el vaciado sea incompleto o que sean necesarios pujos más intensos para evacuar.

Esto puede marcar el comienzo de un círculo vicioso que contribuya a la aparición de problemas proctológicos (de la zona recto-anal), como hemorroides o fisuras, y sus complicaciones.

El taburete

La buena noticia es que podemos imitar la posición fisiológica de defecación aun manteniendo nuestros inodoros. Es posible conseguirlo colocando un taburete bajo los pies. Basta un pequeño escalón de unos 20 cm que eleve nuestros pies y rodillas. El taburete hará que aumente la flexión de las caderas y se consiga la angulación adecuada del recto. Evitando cualquier obstrucción al paso de las heces.

Como no podía ser de otra forma, se pueden encontrar en el mercado taburetes diseñados específicamente para este fin. Con una forma que permite la adaptación a la base del váter y el apoyo de los pies sobre una superficie con su silueta. Es una buena opción para quien lo desee. Pero un pequeño taburete hará la misma función.

Fotografía: Sho Hatakeyama on Unsplash

Filed Under: Disfunción defecatoria, Hábitos de vida

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