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8 agosto, 2017 by Dra.Morales

Granola (casera) contra el estreñimiento

Como es bien sabido y ya os he explicado en entradas previas, una dieta adecuada es uno de los pilares fundamentales para prevenir el estreñimiento. Y hoy os quiero contar una receta (de fácil que es, ni la debería llamar receta) que os ayudará con este objetivo. Es un alimento delicioso y nutritivo que cada vez tiene más adeptos. Y lo mejor de todo es que lo podemos preparar en casa, a nuestro gusto y de forma muy sencilla. ¿Has probado la granola?

Beneficios de la granola

La granola es un alimento muy completo nutricionalmente: contiene una elevada cantidad de fibra, sin azúcar refinado, sus grasas son “de las buenas”, y aporta hierro, vitaminas y minerales, esenciales para el correcto funcionamiento del organismo.

Es por tanto una opción cardiosaludable, que contribuye a mantener bajos niveles de colesterol (por la composición de sus grasas) así como de azúcar en sangre. Provoca sensación de saciedad que ayudando a disminuir la ingesta de otros alimentos, por lo que evita el sobrepeso. Además, su alto contenido en fibra mejora el tránsito intestinal, por lo que previene el estreñimiento.  Y lo mejor de todo es que estos beneficios se pueden conseguir disfrutando: sus ingredientes resultan deliciosos para casi todo el mundo, y además se puede personalizar.

Para conseguir el máximo beneficio de la granola, lo ideal es prepararla en casa. De esta forma evitamos excesos de sal, azúcares o grasas. Se trata de una receta muy sencilla. Basta con que busques los ingredientes en cualquier supermercado, los mezcles en la proporciones que te indico y estés durante menos de una hora en casa para controlar su tueste en el horno.

Cómo preparar granola

Ingredientes

200 gr de avena en copos

100 gr de salvado de trigo

Frutos secos al gusto

Dos puñados de uvas pasas

Semillas de sésamo

Una pizca de sal

6 cucharadas de miel

8 cucharadas de aceite de oliva virgen

70 ml de agua

Canela o esencia de vainilla (una cucharadita).

* Los frutos secos que yo suelo poner son: almendras crudas enteras (las machaco un poquito), pipas de calabaza y pipas de girasol (un puñadito de cada).

Ve mezclando los ingredientes poco a poco, removiéndolos bien. Una vez tengas toda la mezcla, extiéndela en la bandeja del horno, a 150º, altura media. Debes remover (intentando que la parte que está más abajo quede colocada encima) cada 10-15 minutos para que se vayan secando y tostando todos los ingredientes de forma homogénea. El tiempo total es variable: dependerá del grosor de la mezcla y de cada horno. A mí me suele tardar aproximadamente 45 minutos.

Guárdala en uno o varios botes (herméticos). Y almacénala en un lugar seco. Ya tienes lista tu mezcla casera, fácil y rica. Que puedes tomar en el desayuno, en el almuerzo, en la merienda o de cena. Saludable y crujiente.

Haz tu granola aún más rica

Puedes acompañarla de lo que más te guste. Algo sencillo como leche o bebidas vegetales (avena, soja, almendra).  Un delicioso yogur, zumo, o una selección de tus frutas favoritas.

También puedes hacer las modificaciones que se te ocurran sobre la receta original. Hay quien le añade coco. Como frutos secos puedes poner avellanas, nueces, pistachos o cacahuetes. Y si no te gustan las uvas pasas, puedes sustituirlas por arándanos.

¡Que la disfrutes!

Y el bizcocho de avena y limón… ¿lo has probado ya?

Filed Under: Disfunción defecatoria, Hábitos de vida, Miscelánea

4 julio, 2017 by Dra.Morales

Diástasis de rectos abdominales

Seguramente tras dar a luz hayas notado que tu abdomen tiene un aspecto diferente al que tenía antes de quedarte embarazada. Los dos cambios que con más frecuencia se suelen notar son: que no desaparece la tripa (que antes NO tenías) a pesar de haber recuperado tu peso habitual; o que la línea media de tu abdomen tiene una zona “hundida” que antes TAMPOCO existía. En el primer caso, la dificultad para perder barriga tras el embarazo suele deberse a la debilidad del músculo transverso abdominal (puedes leer más aquí). El segundo problema se denomina diástasis de rectos abdominales. Es el que voy a explicar en el post de hoy. Ambos procesos pueden (suelen) coexistir, pues las causas que los provocan, en ocasiones se superponen.

¿Qué es la diástasis de rectos abdominales?

Diástasis significa separación. La diástasis de rectos abdominales (diastasis recti) hace referencia al ensanchamiento del espacio entre los dos vientres que forman el músculo recto del abdomen. En el individuo sano, estos dos vientres musculares están unidos, formando un único músculo. Pero en ocasiones, por distintos motivos, esta unión se debilita. Hablamos entonces de diástasis de rectos abdominales.

Recto del abdomen (o recto abdominal)

El músculo recto abdominal (que vemos marcado en rojo en la imagen de la derecha) es el músculo más superficial del abdomen. Es largo y plano, se extiende verticalmente desde la parte baja del esternón y las costillas quinta, sexta y séptima, hasta el pubis. Este músculo se encuentra dividido por la mitad por una estructura tendinosa conocida como «línea alba».  Y es atravesado en dirección horizontal por otras tres estructuras tendinosas. Éste es el motivo por el que cuando los rectos abdominales están suficientemente tonificados, y hay poco tejido graso por encima, recuerdan a una tableta de chocolate.

El recto abdominal se encarga de realizar la flexión de la columna vertebral, es decir, acerca el tórax a la pelvis. También interviene  en el gesto de inclinación hacia uno u otro lado (cuando se contrae sólo una de sus mitades). Ademas contribuye a mantener las vísceras abdominales y pélvicas en su posición.

Cuando la «línea alba» que debe unir ambos vientres musculares se debilita o adelgaza aparece la diástasis abdominal. El diagnóstico  de esta debilidad puede ser visual, si la separación se pone en evidencia en determinados gestos; manual, si durante la exploración palpamos una separación excesiva o la mano del explorador se hunde demasiado; o mediante pruebas de imagen (ecografía, tomografía computarizada).

¿Por qué se produce la diástasis de rectos?

Todas aquellas situaciones que provoquen un aumento mantenido o reiterado de la presión abdominal pueden provocar la separación de los rectos. La que con más frecuencia se asocia a la diástasis es, sin duda, el embarazo (en  torno a dos tercios de las gestantes la padecen). La distensión abdominal que provoca el crecimiento del útero, hace que estos músculos deban soportar una tensión excesiva. Por lo que el tejido que une los dos vientres musculares se elonga en exceso (llegando incluso a romperse en algunos casos). La probabilidad de que aparezca diástasis durante el embarazo aumenta entre las mujeres que han tenido más de un embarazo y en mayores de 35 años. También se producen más casos de diástasis en los embarazos con bebés de peso elevado, y los gemelares o de trillizos.

De forma análoga al embarazo, una persona con obesidad de predominio abdominal tendrá más riesgo de desarrollar este problema.

Deportes de riesgo

También encontramos esta separación en deportistas que practican actividades físicas lesivas para el suelo pélvico y la pared abdominal sin tener un control adecuado de la musculatura profunda (core). Como por ejemplo realizar abdominales clásicos, levantamiento de pesas, o practicar de forma reiterada saltos o carrera.

Otra situación que favorece la diástasis de rectos abdominales es la mala gestión de las presiones al realizar los esfuerzos.  Pensemos en un gesto sencillo como la tos. Si al toser nuestro abdomen se abomba, significa que está recibiendo un exceso de presión. Cuando sucede de forma reiterada,  esto contribuye a la distensión y separación progresiva de los rectos abdominales. Si a esto le sumamos la realización incorrecta de otros esfuerzos del día a día, aumentan las probabilidades de progesión.

 ¿Crees que tú puedes tener diástasis? ¿Te identificas en algún grupo de riesgo? En próximas entradas os daré las claves para la prevencion de la diástasis. También explicaré cómo saber si la tienes, y cómo debes tratarla en ese caso.

Fotografías: www.golfloopy.com / www.flicker.com

Filed Under: Deporte y suelo pélvico, Embarazo, parto y postparto, Hábitos de vida, Pared abdominal

27 junio, 2017 by Dra.Morales

Aliviar el estreñimiento: 10 claves

En una entrada anterior os expliqué cuándo consideramos que una persona sufre estreñimiento (o constipación) y qué causas pueden provocarlo (si quieres  leerla, haz click aquí). Hoy os quiero contar cómo aliviar el estreñimiento: cuáles son las claves para tener un ritmo intestinal regular y que la defecación no requiera un esfuerzo importante.

Aliviar el estreñimiento

Salvo en casos de estreñimiento pertinaz (el que no se soluciona a pesar de tomar las medidas adecuadas) o crónico, la mayor parte de los casos se resuelve de manera satisfactoria con cambios en el estilo de vida y en la dieta.  Puedes leer aquí estas sencillas recomendaciones que te ayudarán a aliviar el estreñimento, y que éste no afecte a tu calidad de vida.

1.- Bebe  una cantidad suficiente de líquido. Esto ayudará a que las heces se formen con el agua necesaria y evitará que sean demasiado duras. No se puede determinar la cantidad exacta de líquido adecuado para cada persona, porque depende de numerosos factores (actividad física, temperatura y humedad del ambiente, padecer alguna enfermedad…). En la mayor parte de la población sana está en torno a los 2 litros.

2.- Intenta ser regular en los horarios de defecación. El intestino adquiere un ritmo que si respetamos, ayuda mucho. Si no lo tienes, intenta buscarlo: después de las comidas se pone en marcha un reflejo que provoca ganas de evacuar. Procura sentarte en el váter después del desayuno o la comida para aprovechar este reflejo.

Además, es importante que cuando te entren ganas de hacer deposición, intentes hacerla  lo antes posible. El recto no tiene función de almacenamiento, por lo que se debe intentar que las heces permanezcan en la ampolla rectal el menor tiempo posible.

Dieta rica en fibra

3.- Aumenta la ingesta de fibra vegetal en tu dieta, consumiendo al menos 5 piezas de fruta o verdura al día. Busca entre tus favoritas las que tengan más contenido en fibra. Puedes añadir una cantidad extra comiendo cereales integrales, salvado, semillas de lino, etc. ¿Sabes cómo preparar granola casera?

4.- Evitar alimentos astringentes. Mientras estés estreñido, debes evitar frutas como el plátano o la manzana, lácteos, chocolates, exceso de grasas.

5.- Conociendo el comportamiento de nuestro cuerpo, podemos descubrir y mantener aquellos hábitos que favorecen nuestra motilidad intestinal. Como por ejemplo, beber en ayunas agua o zumos naturales, o tomar fruta también antes del desayuno.

6.- Si eres una persona sedentaria, debes intentar realizar de forma regular una actividad física que toleres y disfrutes.  Intenta caminar a diario entre 45-60 minutos seguidos o hacer algún deporte que te apetezca practicar.

¿Sabes cuál es la mejor postura en el váter?

7.- Postura adecuada de defecación. Sentarse en el váter en la forma para la que está pensado, dificulta la evacuación. La manera correcta es en cuclillas (o utilizando un taburete como te cuento aquí). Como lo haríamos en medio del campo. O como siguen haciendo en algunos países del mundo. Esta postura favorece la apertura del canal anal. Lo  más parecido que podemos hacer en nuestra casa, es colocar un taburete bajo nuestros pies, que nos ayudará a conseguir el ángulo idóneo en el canal anal para evacuar fácilmente.

8.- Estimulación rectal. En ocasiones las medidas que he mencionado no son lo suficientemente efectivas, y puede ser de utilidad estimular de forma suave el recto (la propia persona utilizando un dedo –con un guante). Buscando, de nuevo, el reflejo de la defecación, que activará el persitaltismo intestinal (el movimiento de los intestinos). Esta es una medida muy habitual en pacientes con estreñimiento neurógeno..

9.- Laxantes, enemas… Cuando modificar los hábitos y la dieta no resulta eficaz, en ocasiones debemos recurrir a fármacos. Existe gran variedad de principios activos, con distintos mecanismos de acción. Tu médico sabrá recomendarte el más indicado en tu caso.

10.- Fecaloma impactado: en raras ocasiones se acumula gran cantidad de heces en la parte final del intestino grueso. Que con el paso de las horas y los días va perdiendo líquido. Haciéndose cada vez más duras y difíciles de eliminar. En estos casos en los que el paciente ha estado varios días sin defecar, puede ser necesario desimpactar ese fecaloma (mediante un tacto rectal).

Si necesitas aliviar el estreñimiento,  no olvides estas recomendaciones.

Filed Under: Disfunción defecatoria, Hábitos de vida

2 mayo, 2017 by Dra.Morales

Hemorroides: qué son

Las hemorroides (o almorranas) habitualmente no constituyen un problema grave de salud, pero es una patología que ocasiona importante malestar a quienes las sufren. En esta nueva entrada explicaremos qué son las hemorroides, por qué aparecen y qué síntomas producen.

Hemorroides, qué son

¿Qué son las hemorroides?

Las venas que recogen la sangre del recto se denominan venas hemorroidales. Estos sistemas  venosos se comunican entre sí formando plexos alrededor del canal anal, y son los encargados del drenaje venoso local (recogen la sangre “utilizada” para devolverla al corazón). Clásicamente se ha creído que las hemorroides son varicosidades (dilataciones) de estas venas. Pero no es así.

En el canal anal existen una especie de “almohadillas” (cojincillos anales) formadas por vénulas y arteriolas (vasos sanguíneos pequeños) recubiertos por tejido subcutáneo y muscular. Estas almohadillas, junto con el esfínter, contribuyen a mantener el cierre del canal anal. Cuando estos cojines sobresalen más de lo normal, y producen síntomas, podemos hablar de verdaderas hemorroides.

¿Por qué aparecen las hemorroides?

En la mayoría de los casos las hemorroides aparecen cuando coexisten distintos factores predisponentes. Es decir, habitualmente no encontramos una única causa que las provoque de forma brusca, sino que se superponen varios motivos. Todos ellos tienen en común un exceso de presión sobre el canal anal. Ya sea por la realización de sobreesfuerzos, como consecuencia del estreñimiento, durante el embarazo o por un parto difícil. Este exceso de presión hace que sobresalgan las estructuras vasculares descritas.

Uno de los principales mecanismos que contribuye a la aparición de las hemorroides, por lo cotidiano que resulta,  es  no hacer deposición de forma correcta. Hacer cada día de nuestra vida un esfuerzo inadecuado o desmesurado provocará daños en el suelo pélvico. Contribuyendo a la aparición de las hemorroides.

Los hábitos perjudiciales más frecuentes durante la defecación son:

– Realizar el pujo (empujar) en apnea, sin respirar. Bloquear la respiración al hacer un esfuerzo hace que una presión mucho mayor de la necesaria se dirija hacia el suelo pélvico. Y los tejidos, que no están preparados para soportar esa tensión excesiva, se pueden ir debilitando de forma progresiva.

– Cuando la postura en el inodoro no es la correcta, la angulación del canal anal no es la adecuada para expulsar las heces. Por lo que será necesario realizar un esfuerzo mayor para que el pujo sea eficaz.

– Una relajación inadecuada del esfínter anal y del suelo pélvico impiden un correcto vaciado del intestino. En ocasiones esto es debido a un exceso de tono en la musculatura del suelo pélvico (por estrés, dolor…). O a que nuestras prisas nos impiden conseguir esta relajación.

Si a lo anterior se añade un problema de estreñimiento, aumentará la probabilidad de aparición de hemorroides. Pues la consistencia de las heces aumenta y se requieren mayores esfuerzos para expulsarlas.

Hemorroides en el embarazo

El aumento de peso y el cambio en la estática postural que se producen en el embarazo hacen que la presión sobre el canal anal esté aumentada de manera sostenida, durante casi 9 meses. Además, no es infrecuente que durante este periodo aparezca estreñimiento (o se agrave si ya existía previamente): pues el ritmo intestinal se enlentece, y los cambios en la dieta pueden alterar la regularidad (los suplementos de hierro, por ejemplo, suelen empeorar el estreñimiento).

Y si además durante el parto se realizan pujos no coordinados con la respiración o éste es muy prolongado o complicado, el riesgo de aparición de hemorroides aumenta.

Algunas profesiones también pueden favorecer su aparición: puestos en los que se debe permanecer muchas horas de pie (cirujanos, peluqueros) o los que requieren grandes esfuerzos (reponedores, trabajadores de la construcción). Los puestos sedentarios también predisponen a su aparición.

Cualquier otra lesión que afecte a los tejidos locales, como un antecedente de cirugía rectal o un traumatismo, puede contribuir a que aparezcan. También las actividades de ocio o deportivas que impliquen grandes esfuerzos o impactos repetidos.

Y en cualquiera de los casos descritos, puede añadirse además un factor hereditario que predisponga a su aparición.

¿Qué síntomas producen?

Las manifestaciones clínicas son distintas si las hemorroides son internas o externas. También varían si se trata de hemorroides crónicas o si son complicaciones agudas de la patología hemorroidal. En general, los principales síntomas son:

El sangrado rectal es la manifestación más habitual. Generalmente una cantidad escasa de sangre roja, fresca, que aparece al limpiarse tras la defecación, o en las heces. El segundo síntoma más frecuente es el prolapso hemorroidal, que progresará mientras no se corrijan las causas que las provocaron. También pueden producir molestias (habitualmente no un dolor intenso) y picor. En ocasiones, además, se acompañan de secreción mucosa.

¿Sufres o has sufrido hemorroides?

¿Sabías que en ocasiones se asocian a fisuras anales?

Filed Under: Disfunción defecatoria, Hábitos de vida

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