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30 diciembre, 2020 by Dra.Morales

¿Prostatitis o dolor pélvico en el varón?

El dolor pélvico en el varón es una patología más frecuente de lo que podríamos imaginar. Hace tiempo ya os hablé extensamente sobre esta patología (causas del dolor pélvico en el varón, opciones de tratamiento…). Aún así, he querido realizar una nueva serie de entradas en el blog sobre este tema, para resolver todas las dudas que me habéis ido planteando. Y para compartir con vosotros mi experiencia en la consulta con estos pacientes durante los últimos años.

El dolor pélvico en el varón provoca una constelación de síntomas que pueden llegar a afectar de forma significativa a su calidad de vida. En algunos estudios se habla de una prevalencia de entre el 2-9% de la población. Cifra comparable a la de pacientes que padecen tensión alta  (hipertensión arterial) o  diabetes (diabetes mellitus). Es decir, se trata de un problema muy prevalente. Sin embargo, es una patología poco diagnosticada, muchos casos pasan desapercibidos. Bien porque se realizan juicios clínicos no adecuados (por ejemplo, un diagnóstico de prostatitis, sin haberse demostrado su existencia). O porque los pacientes no consultan al especialista. Para muchos varones se trata de un tema tabú, lo que hace que tarden más en consultar a su médico.

El dolor pélvico en el varón

El dolor pélvico en el varón se define como el dolor localizado en la pelvis masculina.  Lo denominamos «crónico» cuando ha estado presente durante al menos tres de los últimos seis meses. En estos casos crónicos es habitual que el origen del dolor no pueda ser definido con exactitud.

Dentro de la pelvis, la localización del dolor es variable. Algunos pacientes lo refieren en la región perineal (pene, testículos), otros en en la zona perianal (recto o ano). Algunos lo localizan en otras áreas como la región inguinal, suprapúbica o abdominal. Las características del dolor también son diferentes entre cada paciente. Algunos lo describen como pinchazos, quemazón, calambre, sensación de ocupación, etc. Puede ser continuo o aparecer solo en determinadas situaciones. Algunos pacientes identifican claramente qué factores lo alivian o lo agravan.

Por tanto, aunque hablamos de forma genérica de dolor pélvico en el varón, cada paciente presenta un cuadro clínico característico.

Síntomas acompañantes

Además, este dolor habitualmente no se presenta como un síntoma aislado. Suele ir acompañado de problemas urinarios. Como por ejemplo, aumento de la frecuencia entre micciones, nocturia (necesidad de levantarse por las noches a hacer pis en más de una ocasión) o urgencia miccional (necesidad imperiosa de hacer pis). Habitualmente también se acompaña de disfunción sexual: alteraciones en la erección o eyaculación, que pueden asociarse a disminución del deseo sexual. Con menos frecuencia pueden producirse alteraciones del ritmo defecatorio (como estreñimiento o molestias al hacer deposición), o dolores en otras localizaciones: dolor lumbar, dolor irradiado hacia las piernas.

Los médicos hablamos de síndrome cuando nos referimos a un conjunto de síntomas que se presentan juntos y todos ellos son característicos de un determinado cuadro clínico. Por este motivo, en estos casos de dolor asociado a otros síntomas, sería más adecuado hablar de síndrome de dolor pélvico crónico. 

¿Prostatitis crónica?

Clásicamente, los pacientes que sufrían el cuadro clínico que acabo de describir eran diagnosticados de prostatitis crónica: debido a su localización (los principales síntomas aparecen en zonas próximas a la próstata) y su errática evolución (crónica).

Pero mediante distintos estudios se ha podido comprobar que, en un elevado porcentaje de casos, el origen de los síntomas no está en la próstata. Y en la mayoría de ellos, no se encuentran datos que permitan confirmar infección o inflamación en dicha glándula.

Por tanto, diagnosticar a pacientes con dolor de larga evolución en el área pélvica de prostatitis crónica, prostatitis abacteriana u otros términos centrados en la próstata, sin haber una prueba de laboratorio (analíticas, cultivos) que confirme dicho diagnóstico, no sería acertado. Tampoco sería correcto utilizar el término prostatodinia (por su etimología, dolor en la próstata).

El problema es que un inadecuado diagnóstico implicará la prescripción de tratamientos no indicados (como por ejemplo antibióticos). A los que el paciente, probablemente, no responderá de forma favorable.

Un reto para el médico

Debido a la mala respuesta que clásicamente han tenido los pacientes a las distintas terapias administradas, la atención a los pacientes con dolor pélvico crónico supone un reto para el médico. Suele tratarse de pacientes que visitan diferentes especialistas buscando una causa que explique su dolor y una solución al mismo. Se someten a diversas pruebas que no aportan resultados concluyentes. Y con la etiqueta de prostatitis crónica se les pauta algún tratamiento al que no suelen responder.

En próximas entradas del blog explicaremos por qué es importante conocer bien el perfil del paciente que nos consulta, cómo hacer una minuciosa valoración para poder conocer dicho perfil y qué opciones de tratamiento podemos ofrecer.

Si no consigues controlar tus síntomas o necesitas una valoración médica experta, puedes consultarnos aquí.
Entendemos tu dolor, y podemos ofrecerte un excelente tratamiento médico rehabilitador de suelo pélvico en Madrid.

Fotografía: Carlos Roman Ruiz Basulto en Unsplash

Filed Under: Dolor pélvico, Suelo pélvico en el varón

12 junio, 2018 by Dra.Morales

Prostatitis, ¿o no?

Hasta hace no muchos años casi cualquier varón con dolor pélvico era diagnosticado de prostatitis (inflamación de la próstata). “Infecciosa” en el caso de que se encontraran gérmenes en las pruebas realizadas. O “abacteriana” cuando no se hallaba rastro de bacterias en dichas pruebas. El objetivo del tratamiento de las prostatitis era aliviar dicha inflamación, con antibiótico en la mayoría de los casos.

Pero algunos de estos pacientes no mejoraban a pesar de dichos tratamientos. Y un porcentaje de ellos acababan sufriendo un cuadro de dolor pélvico a largo plazo, difícil de manejar por los distintos especialistas médicos.

Afortunadamente, a medida que aumenta el conocimiento del suelo pélvico, vamos descubriendo que muchas de estas “prostatitis” no lo eran realmente. Y que algunas de las que sí lo eran, se acompañaban también de un cuadro doloroso cuyo origen estaba fuera de la propia glándula.

La próstata

La próstata es una glándula que forma parte del aparato reproductor masculino. Por su aspecto y su tamaño podríamos decir que se asemeja a una castaña (o a una nuez). La glándula prostática se sitúa por debajo de la vejiga urinaria, rodeando a la uretra, y por delante del recto. Por este motivo, es posible palpar su tamaño y consistencia mediante el tacto rectal.

Su función es la de producir semen, junto con los testículos y las vesículas seminales.

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En la próstata tienen origen algunas de las enfermedades más prevalentes en el varón: benignas como la prostatitis y la hiperplasia benigna de próstata. O malignas, como el cáncer de próstata.

Prostatitis, ¿qué es?

Como he comentado anteriormente, se define prostatitis como la inflamación de la glándula prostática. Según la evolución de los síntomas, puede ser aguda o crónica. Y en función de la causa que la provoque, se puede clasificar en infecciosa o abacteriana. En el caso de las prostatitis infecciosas, pueden estar causadas por las mismas bacterias implicadas en las infecciones de orina. Pero también por los gérmenes causantes de las enfermedades de transimisión sexual como la clamidia o la gonorrea.

Se han identificado ciertos factores que facilitan la llegada de estos gérmenes hasta la próstata, favoreciendo la aparición de prostatitis. Éstos son: la presencia de una próstata grande (provoca una obstrucción al paso de la orina que favorece el reflujo), la existencia de lesiones en las zonas vecinas, la realización de técnicas invasivas (sondaje, cistoscopia, biopsia). Así mismo se ha visto más incidencia de prostatitis en las personas con fimosis.

Las prostatitis son cuadros relativamente frecuentes. Y lo habitual es que los especialistas las diagnostiquen de forma adecuada. Pero en aquellos casos en que tras recibir el tratamiento indicado persistan los síntomas, se debe sospechar que hay «algo más» o «algo diferente» a la prostatitis.

Si no consigues controlar tus síntomas o necesitas una valoración médica experta, puedes consultarnos aquí.

Entendemos tu dolor, y podemos ofrecerte un excelente tratamiento médico rehabilitador de suelo pélvico en Madrid.

Fotografía: Ricardo Gomez Angel en Unsplash

Filed Under: Dolor pélvico, Suelo pélvico en el varón

29 mayo, 2018 by Dra.Morales

Goteo postmiccional, ¿qué es?

Entendemos por goteo postmiccional la pérdida involuntaria de unas gotas (o un chorrito) de orina inmediatamente después de hacer pis. Es un problema que puede afectar a ambos sexos, por mecanismos diferentes, pero que es más frecuente en los varones.

El goteo postmiccional ha sido clásicamente considerado un síntoma menor, por considerar que tenía escasa repercusión para el individuo que lo padece. Probablemente por este motivo ha generado poco interés en la comunidad médica. Hecho que se confirma por la escasez de estudios científicos sobre este tema.

Goteo postmiccional

Afectación de la calidad de vida

Sin embargo, aunque no reviste gravedad, parece que el goteo postmiccional sí constituye un síntoma muy molesto para la persona que lo sufre. Y afecta a la calidad de vida tanto o más que otros síntomas del tracto urinario inferior (como por ejemplo, la urgencia urinaria, la sensación de vaciar la vejiga de forma incompleta o la disfunción eréctil).

Desde este blog, yo puedo confirmar este interés en el tema, pues, al menos hasta el momento de la actual re-edición, esta entrada era la más visitada del blog. Con bastantes más visitas que la siguiente en el ranking de páginas vistas. Por este motivo, he querido revisar el tema y ampliar la información para todo aquel que lo necesite.

Goteo postmiccional en hombres

Aunque lo pueden sufrir ambos sexos, el goteo postmiccional lo suelen presentar los varones. Esta mayor incidencia se relaciona con diferencias morfológicas del tracto urinario (uretra más larga en el hombre) y con la posible patología prostática.

La uretraGoteo postmiccional

La uretra es el conducto por el que viaja la orina desde la vejiga urinaria hasta el exterior del cuerpo. En comparación con la de la mujer, en el varón, tiene un largo trayecto, que además no es lineal (existen dos curvas en su recorrido). De hecho, como se puede ver en la imagen, se distinguen 3 porciones en la uretra masculina: uretra prostática, membranosa y esponjosa. En este largo y tortuoso trayecto puede quedar orina acumulada, que, gracias al efecto de la gravedad y la actividad muscular del aparato urinario, debería salir al exterior durante una micción normal.

Cuando queda orina residual en el trayecto uretral, ésta sale en forma de gotitas o chorrito inmediatamente después de la micción.

¿Cómo tratar el goteo postmiccional?

Aunque de momento no se conoce ningún tratamiento específico para este síntoma, sí existen pautas para minimizar el goteo, o al menos, para librarse de sus incómodas consecuencias (como el manchado de la ropa interior). Las enumero a continuación. Y si quieres una explicación más detallada sobre ellas, puedes leer esta entrada Goteo postmiccional en el hombre: 3 claves del tratamiento.

  • Técnicas para el ayudar al vaciado de la uretra de forma manual,
  • Ejercicios de la musculatura del suelo pélvico para evitar orina residual en la uretra o
  • Tratamiento farmacológico.
Si no consigues controlar el goteo postmiccional, necesitas una valoración médica experta. 
Podemos ofrecerte un excelente tratamiento médico rehabilitador de suelo pélvico en Madrid.

Fotografía: Mayank Dhanawade en Unsplash, Alejandro Domínguez en Slideshare

Filed Under: Incontinencia urinaria, Suelo pélvico en el varón

17 octubre, 2017 by Dra.Morales

Tratamiento del dolor pélvico en hombres

Como vimos en una entrada anterior, el dolor pélvico en el varón es de origen multifactorial (no se debe casi nunca a una sola causa). Por lo que su abordaje también deberá serlo. No es posible dar la fórmula exacta para el tratamiento del dolor pélvico en hombres, porque detrás de cada caso de dolor miofascial hay una historia diferente.

La primera consulta es muy importante para obtener toda la información posible, e intentar identificar todos los factores implicados en la aparición del dolor. Debe ser una consulta cercana, que permita al paciente contar toda su trayectoria, contacto con otros especialistas, tratamientos realizados y resultados obtenidos. Sólo de esta forma es posible tener una visión completa y acertada de la situación. Y se podrán ofrecer las medidas que el paciente necesita.

tratamiento del dolor pélvico en hombres

Abordaje multifactorial

Casi siempre existe un trasfondo emocional (estrés, ansiedad, problemas de pareja, abusos), identificado o no por el propio paciente. Cuando esto sucede, es necesaria la valoración por un psiquiatra, la realización de terapias psicológicas o técnicas de relajación.

En ocasiones el dolor se inicia de forma brusca en relación con un accidente o un traumatismo. En esos casos habrá que valorar detenidamente las posibles secuelas físicas. A veces el desencadenante es un proceso infeccioso o inflamatorio del tracto urinario o de la próstata.

Cuando se identifican alteraciones posturales u ortopédicas se mediante reeducación postural, ejercicios (estiramientos, ejercicios de tonificación), ortesis, etc. y si los hábitos de vida (deporte, actividad laboral) son la causa del dolor, será necesario corregirlas.

‘Masaje’

En casi todos los casos es necesario realizar un tratamiento manual dirigido a aliviar los puntos gatillo de los que os hablé en la entrada anterior. Habitualmente debe hacerse de forma externa y por vía intrarrectal (tacto rectal), para poder acceder a los puntos gatillo localizados en el suelo pélvico. Este tratamiento se suele acompañar de un programa de ejercicios flexibilizantes (estiramientos) dirigidos a mantener el beneficio conseguido con el masaje durante el mayor tiempo posible. El paciente deberá realizarlos en su domicilio según las indicaciones dadas.

A mí me gusta dar todas las herramientas para que el paciente pueda hacer parte del tratamiento sin necesidad de acudir a mi consulta. Además de los estiramientos que acabo de mencionar, es posible que el propio paciente pueda hacer él mismo el tratamiento manual. Un auto-masaje que es posible realizar con unos dispositivos especialmente diseñados para alcanzar los puntos gatillo.

Aunque no es imprescindible, el tratamiento manual se puede acompañar de distintas modalidades de electroterapia: ultrasonidos, TENS analgésicos, láser, etc. En ocasiones se obtienen buenos resultados con la neuromodulación (estimulación del tibial posterior), o con técnicas como la punción seca.

En estos casos de dolor crónico complejo casi siempre es necesaria la toma de fármacos (más de uno). La prescripción será individualizada en cada paciente. En raras ocasiones es suficiente con analgésicos comunes. Suelen hacer falta ansiolíticos, opioides u otros grupos de fármacos. Dirigidos a evitar la sensibilización periférica y central, responsables de que el dolor se perpetúe en el tiempo.

Punto débil

En la mayor parte de los casos es posible la curación del paciente. O al menos un control razonable de los síntomas. El problema cuando el suelo pélvico se convierte en un punto débil . Y cuando vuelve a aparecer uno de los factores desencadenantes, reaparece el dolor.  Igual que hay personas que tienen a «acumular la tensión» en los trapecios, otras lo hacen en el suelo pélvico.

La buena noticia es que una vez hecho el diagnóstico, el manejo de las posibles recaías es mucho más sencilla que el cuadro inicial.

¿Conocías las claves del tratamiento del dolor pélvico en hombres?

Quizá también pueda interesarte esta entrada: ¿Prostatitis o dolor pélvico en el varón?

Si no consigues controlar tus síntomas o necesitas una valoración médica experta, puedes consultarnos aquí.
Entendemos tu dolor, y podemos ofrecerte un excelente tratamiento médico rehabilitador de suelo pélvico en Madrid.

Fotografía: Steven Spassov en Unsplash

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26 septiembre, 2017 by Dra.Morales

Causas del dolor pélvico en hombres

Es esencial conocer las causas del dolor pélvico en hombres para tener éxito en su manejo. Puedes leer más aquí acerca del dolor pélvico en el varón. En algunos casos es debido a causas orgánicas, identificables, que responden de manera satisfactoria a un determinado tratamiento (fármaco, infiltración, cirugía). Pero en otras ocasiones no es posible encontrar la causa que explique dicho dolor, o los tratamientos realizados no consiguen aliviar los síntomas del paciente.

causas del dolor pélvico en hombres

Dolor miofascial del suelo pélvico

La mayor parte de estos pacientes que no mejoran, padecen lo que se conoce como dolor miofascial del suelo pélvico. Este concepto hace referencia a que el origen del dolor está en el músculo (mio) o en el tejido conectivo, o fascia, que lo recubre. Mientras que en las vísceras pélvicas no existe ninguna alteración relevante (o al menos ninguna que justifique el cuadro doloroso): ni en la próstata, la vejiga, la uretra, el intestino, los testículos…

El dolor miofascial consiste en la presencia de un área dolorosa relacionada con un punto gatillo (“contractura” o trigger point). Éste punto es una zona extremadamente sensible, habitualmente localizado dentro de una banda tensa. Que provoca dolor en una zona concreta, característica para cada músculo. En los casos de dolor pélvico, este punto gatillo puede localizarse en cualquiera de los músculos que constituyen el suelo pélvico (por ejemplo, el músculo elevador del ano), en zonas vecinas (como el músculo piramidal) o incluso en áreas lejanas (musculatura abdominal).

Dolor pélvico crónico

Cuando el cuadro doloroso se extiende más allá de los 6 meses podemos hablar de dolor pélvico crónico. En la actualidad esto sucede en la mayor parte de los casos de dolor miofascial, debido a que el paciente tarda en consultar a su médico. O, por diversos motivos, es remitido tarde al especialista en este dolor (el médico rehabilitador). Casi todos los pacientes que vienen a mi consulta traen un largo historial bajo el brazo, tras su paso por distintos especialistas.

Y cuando el cuadro cronifica, el dolor miofascial puede dar lugar a un cuadro aún más complejo. En el que al dolor se asocian otros síntomas. Es lo que se conoce como síndrome miofascial del suelo pélvico, que os explicaré más adelante.

Multifactorial

Y, ¿por qué aparece el dolor miofascial? “¿Por qué a mí?” Ante cualquier enfermedad, necesitamos identificar una causa o un culpable. En mi amplia experiencia en este tipo de cuadros he comprobado que el dolor pélvico crónico casi nunca se debe a una sola causa aislada. En realidad esta afirmación es extensible a cualquier tipo de dolor crónico.

Es lo que los médicos denominamos etiología multifactorial. No existe un motivo que desencadene el cuadro por sí mismo. Sino que es una suma de causas, siendo habitualmente una de ellas “la gota que colma el vaso” y dispara su inicio.

Entre las causas del dolor pélvico en hombres podemos destacar las siguientes:

  • Casi siempre existe un trasfondo emocional (estrés, ansiedad, problemas de pareja, abusos), identificado o no por el propio paciente.
  • En ocasiones el dolor se inicia de forma brusca en relación con un accidente o un traumatismo, que activa el ciclo doloroso. En otras ocasiones el desencadenante es una infección (tracto urinario, próstata).
  • A veces se pueden identificar alteraciones posturales u ortopédicas que habitualmente contribuyen a perpetuar el dolor.
  • En otros casos el dolor puede estar relacionado con una práctica deportiva determinada, con circunstancias asociadas a la actividad laboral o con el estilo de vida.

En todas estas situaciones puede producirse un aumento de tensión en un músculo determinado que da lugar a una reorganización de las fibras musculares. Lo que se traduce en una alteración de su tono y su función. Si persisten los factores favorecedores necesarios este cuadro se perpetuará como un círculo vicioso.

¿Conocías estas posibles causas del dolor pélvico en hombres? ¿Has sufrido tú alguna de ellas?

Si no consigues controlar tus síntomas o necesitas una valoración médica experta, puedes consultarnos aquí.
Entendemos tu dolor, y podemos ofrecerte un excelente tratamiento médico rehabilitador de suelo pélvico en Madrid.

Fotografía: Ben White en Unsplash, Santy G. G. en Flickr

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