Hasta ahora no había contado nada sobre cómo es una consulta de suelo pélvico. Muchos pacientes no tienen claro para qué los “han mandado” a una consulta de Rehabilitación. De hecho, algunos “ni sabían que esto existía”.
Y sí. Existe. La consulta de suelo pélvico se va implantando poco a poco en los hospitales públicos, y en el ámbito privado va creciendo su demanda de forma progresiva.

Consulta de suelo pélvico
En realidad yo me voy a centrar en la consulta de Rehabilitación. Otros compañeros (Urólogos, Ginecólogos, Cirujanos Generales) también pasan consulta de suelo pélvico, pero cada uno de ellos con un enfoque específico sobre las áreas en las que son expertos: aparato urinario, genital, digestivo… Mientras que la visión de los médicos rehabilitadores es global: además de interrelacionar cada uno de estos aparatos entre sí, valoramos al sujeto de forma integral. Y analizamos de qué manera repercute en su día a día el motivo por el que nos consulta.
Lo habitual es que los pacientes lleguen a los médicos rehabilitadores tras haber sido estudiados y/o tratados (en caso de haberse sometido a una cirugía u otros tratamientos) por los especialistas que acabo de mencionar. Las nuestras, suelen ser consultas largas (30-45 minutos de duración) en las que preguntaremos y exploraremos al paciente para tener un diagnóstico rehabilitador que nos permita ofrecerle el plan de tratamiento más adecuado.
Nuestro esquema es análogo al de cualquier consulta médica: anamnesis, exploración física y valoración de pruebas complementarias. Sin olvidar los antecedentes personales del paciente (sus enfermedades previas, o de base).
Anamnesis
Este término hace referencia a la historia clínica contada por el paciente. Guiada por el médico. Durante la entrevista necesitamos saber los síntomas que sufre, desde cuándo, en qué circunstancias aparecen… No es lo mismo la incontinencia de orina que aparece durante una carcajada que aquella que se produce porque el sujeto no ha llegado a tiempo al váter.
Es importante saber también qué tratamientos se han realizado previamente y el efecto que éstos han tenido. No tiene sentido repetir aquello que no ha sido eficaz.
Exploración física
La exploración que realizamos en la consulta de Rehabilitación es muy completa. Como he dicho anteriormente, no nos limitamos al suelo pélvico.
Nos aporta información valiosa analizar la postura de la persona. Así como explorar su abdomen y la región lumbar. Es importante fijarnos en el patrón respiratorio y en su forma de realizar los esfuerzos. Y nunca debemos pasar por alto una exploración neurológica básica, sobre todo en aquellos casos en que se sospeche que la patología del suelo pélvico puede ser una manifestación más, o el debut de una enfermedad neurológica.
Prácticamente siempre es necesaria una exploración ginecológica (tacto rectal en el caso de los varones). Valoramos el suelo pélvico desde fuera y mediante palpación interna. Para determinar el tono de la musculatura del suelo pélvico, la posición de las vísceras pélvicas, la fuerza de contracción, la presencia de dolores…
Sólo tras una entrevista completa y una exploración adecuada estaremos en disposición de hacer el diagnóstico correcto. En la próxima entrada os cuento qué más información nos puede resultar útil y cómo establecer el plan de tratamiento idóneo.
Y a ti, ¿ya te ha valorado tu médico rehabilitador?
La toxina botulínica es un fármaco cuyo uso está cada vez más extendido en distintos ámbitos. Una de las marcas comerciales más conocida es el Botox®. Que la mayoría de las personas relaciona con el uso con fines cosméticos (para borrar las arrugas).
La toxina botulínica es una neurotoxina producido por la bacteria Clostridium botulinum. Aunque en el post solo pretendo contaros sus usos y beneficios, en realidad la toxina botulínica es uno de los venenos más potentes que existen, pues actúa provocando una parálisis muscular, que podría resultar letal.
Es una intervención que se suele realizar en la misma consulta médica (no es necesario hacerlo en el quirófano). La técnica consiste en localizar el músculo o músculos diana (los afectados) mediante palpación o con la ayuda de aparato de imagen (ecografía). Una vez localizado, se inyecta la solución de toxina botulínica (previamente diluida en suero fisiológico o anestésico local) en uno o varios puntos del vientre muscular. Todo el proceso, si se realiza por manos expertas, no suele durar más de 20-30 minutos.
Como en cualquier proceso doloroso, está indicada la toma de analgésicos. Pueden ser útiles los analgésicos comunes, los antiinflamatorios, los relajantes musculares u otros grupos de fármacos orales, según las necesidades y patología de base de cada paciente.
La toxina botulínica (el famoso Botox®) es un fármaco que ha demostrado ser útil en la fisura anal. Esta toxina, en dosis bajas, actúa relajando el músculo sobre el que se inyecta. Por eso, al administrarla en el esfínter anal contribuirá a disminuir su espasmo. Ayudando a la cicatrización de la fisura.
Un problema muy frecuente (cada vez más, probablemente por el ritmo de vida actual) es la fisura anal. Una lesión que puede llegar a afectar de forma significativa a la calidad de vida de quienes la sufren. Es difícil saber su incidencia exacta, pero se trata de un proceso muy prevalente.
