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31 marzo, 2021 by Dra.Morales

¿Suelo pélvico en el hombre?

Hace 20 años pocas mujeres eran conscientes de su suelo pélvico. Hoy día, lo extraño es encontrar a alguna mujer que no se haya interesado por su salud pélvica. Pero, ¿sucede lo mismo con el suelo pélvico en el hombre? Desde mi experiencia, puedo responder con un rotundo No. De hecho, más de un varón me ha preguntado si los hombres también tenemos suelo pélvico.

Suelo pélvico en el hombre
Suelo pélvico en el hombre

La mayoría de los hombres no consideran que el suelo pélvico sea una parte de su cuerpo a la que necesiten prestar atención o cuidar (más allá de alguna indicación de hacer ejercicios de kegel para mejorar la función y el placer sexual). Y tampoco son conscientes de que su suelo pélvico pueda ser el origen de patologías o problemas.

El suelo pélvico en el hombre

Por supuesto que hay suelo pélvico en el hombre. Las mismas funciones de sostén, continencia y sexual que tiene en la mujer, las tiene en el varón:

  • Sostener las vísceras pélvicas: la vejiga urinaria y las estructuras del aparato reproductor masculino, y el tramo final del aparato digestivo,
  • Asegurar la continencia urinaria y fecal,
  • Permitir la erección y la eyaculación.

Todas ellas dependen de la integridad y el correcto funcionamiento de las estructuras del suelo pélvico.

¿Qué particularidades tiene el suelo pélvico masculino?

Desde mi punto de vista, son tres las principales diferencias con el suelo pélvico de la mujer:

  • aunque existen analogías, hay diferencias anatómicas evidentes entre ambos sexos,
  • en la mayoría de los casos, el varón aborda su salud íntima de forma diferente,
  • aún hay desconocimiento por parte del personal sanitario acerca del dolor pélvico.
Los hombres suelen consultar menos por problemas íntimos

La anatomía es parecida, pero tiene algunas diferencias clave

La musculatura es análoga. Los músculos son prácticamente los mismos, pero debido a las diferentes estructuras que se van formando desde el desarrollo embriológico, su disposición varía. Por las evidentes diferencias en el aparato genital y el aparato urinario.

En ambos casos, la musculatura profunda se dispone a modo de hamaca que es atravesada por la uretra, la vagina, y en ano. En ambos casos es necesario que estos músculos tengan un tono adecuado.

Por otro lado, las mujeres tenemos una diferencia anatómica clara, que aumenta el riesgo de tener problemas de suelo pélvico. La vagina crea una discontinuidad en el periné que hace que en esa “hamaca” de la que hemos hablado exista una zona de “debilidad” por la que podrían descender los órganos de la pelvis. Esto en el hombre no sucede.

Por eso en los hombres no existen los prolapsos, y aparentemente es menos determinante para ellos que aprendan a hacer bien los pujos durante la defecación, la tos, el resto de esfuerzos del día a día. Pues en la mujer se relacionan directamente con la IUE y los prolapsos.

Ellos consultan menos

Probablemente en general. Pero los hombres claramente comparten menos sus problemas “íntimos». Tanto entre ellos, como en la consulta médica. Y las raras veces que cuentan sus síntomas en la consulta es porque se ha realizado una anamnesis dirigida (se le ha preguntado directamente si sufren un síntoma determinado: dolor, dificultad en la micción, etc.).

Desconocimiento por parte de algunos profesionales

Otro gran problema con la patología del suelo pélvico masculino es el desconocimiento por parte de algunos profesionales. Hasta hace no mucho, todo el dolor referido a la zona perineal, perianal, inguinal, etc… en el varón, era (y sigue siendo) diagnosticado como “prostatitis”. Y como tal, se trataba (se trata) con antibióticos o fármacos dirigidos a los síntomas prostáticos. Y si éstos no desaparecían, se añadía crónica al diagnóstico.

Prostatitis crónica. Y en la mayoría de estos casos se transmitía al paciente que no

No (siempre) es prostatitis

En los últimos años se está comprobando que muchas, o la mayoría, de esas supuestas prostatitis, no lo son. No hay ni infección ni inflamación demostradas en pruebas de laboratorio.

Pero, en muchos de estos casos, sí existe una disfunción en la musculatura del suelo pélvico y, sobre todo, en los mecanismos de transmisión del dolor. Es un proceso complejo, pero que, con una valoración adecuada, puede mejorarse o normalizarse.

¿Dolor no explicado? Busca respuestas

Desde aquí, el mensaje que me gustaría transmitir es que cualquier varón que sufra síntomas como: dolor durante el reposo en el área pélvica, dolor durante o después de la micción, dolor durante la erección, la eyaculación o tras las relaciones sexuales, otros síntomas miccionales, molestias durante la defecación, etc. debe consultar a su médico.

Visita con el urólogo

Acudir al especalista adecuado (normalmente el urólogo) es fundamental. Pues en algunos casos los síntomas se deben a causas orgánicas: problemas en la próstata (porque las prostatitis sí existen – y en esos casos deben ser correctamente diagnosticadas), la vejiga u otro tipo de patologías

Una vez descartados problemas por parte del urólogo, el digestólogo o el especialista correspondiente, si el dolor o los síntomas persisten, lo indicado sería la valoración por un médico rehabilitador.

El médico rehabilitador

Los médicos especialistas en Rehabilitación somos expertos en valorar las estructuras musculoesqueléticas, nervios, fascias, etc. Así como los mecanismos del dolor, tanto agudo como crónico. Y lo difícil, o lo bonito, en estos pacientes con dolor pélvico de larga evolución, es que el tratamiento que requieren, en ocasiones es complejo.

Tras una cirugía de próstata

La hiperplasia benigna de próstata, el cáncer de próstata y otros problemas con origen en esta glándula pueden requerir tratamiento quirúrgico. Existen diferentes técnicas más o menos invasivas para realizar una prostatectomía parcial o radical.

Elevada morbilidad

Aunque la tasa de éxito de dichas cirugías suele ser alta, es una intervención que produce secuelas en un alto porcentaje de casos. Lo que se conoce como elevada morbilidad. La secuela más habitual y limitante en pacientes sometidos a intervencionies prostáticas es la incontinencia urinaria.

Incontinencia, dolor, disfunción eréctil, desacondicionamiento físico. Son secuelas que se pueden tratar. No siempre se consigue restablecer la funcionalidad previa, pero en la mayoría de los casos sí pueden mejorar los síntomas y la calidad de vida.

En este caso el proceso de Rehabilitación tampoco es sencillo, pero, dada la importante repercusión en la calidad de vida de los pacientes afectados, éstos suelen implicarse bastante en su recuperación.

El suelo pélvico en el hombre SÍ existe

Por tanto… el suelo pélvico en el hombre obviamente sí existe. Y es tan importante como en la mujer. Si no funciona bien, también puede afectar a la calidad de vida. Y su evolución con Rehabilitación suele ser favorable.

Si no consigues controlar tus síntomas o necesitas una valoración médica experta, puedes consultarnos aquí. Entendemos tu dolor, y podemos ofrecerte un excelente tratamiento médico rehabilitador de suelo pélvico en Madrid. 

Imágenes: Ludovic Migneault y Jasper Graetsch en Usplash

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17 marzo, 2021 by Dra.Morales

Hipopresivos tras la Prostatectomía Radical

Hoy en el blog vamos a hablar sobre si los hipopresivos tras la prostatectomía radical pueden ayudar a recuperar la funcionalidad del suelo pélvico. Y lo haremos con un nuevo guest post. En esta ocasión, se trata de una colaboración realizada por la Dra. Tamara Rial. Las imágenes que ilustran su artículo pertenecen a Piti Pinsach. Ellos son dos de los fundadores de Low Pressure Fitness.

Es un honor para mí contar con la presencia de unos invitados tan especiales, pues yo conocí el mundo de los hipopresivos a través de ellos.

Hipopresivos tras la prostatectomía radical

Aunque no considero indicados los hipopresivos para todos los pacientes, ni por sí solos son la solución a las distintas patologías de suelo pélvico, sí considero que constituyen una eficaz herramienta para la reeducación postural y de la musculatura profunda (abdominal, lumbar y perineal). Por este motivo, pueden ayudar en la Rehabilitación de diversas patologías de suelo pélvico en la mujer y el varón. En la entrada de hoy nos centraremos en los beneficios de los hiporpresivos tras la prostatectomía radical.

Prostatectomía radical

El cáncer de próstata en uno de los más frecuentes en el varón. Y la prostatectomía radical, el tratamiento de eleección en aquellos pacientes con una esperanza de vida superior a 10 años. La supervivencia de los afectados por este tumor cada vez es mayor. Pero también lo es el impacto de las secuelas de los tratamientos oncológicos en su calidad de vida. Especialmente la incontinencia urinaria y la disfunción eréctil.

Hipopresivos tras la prostatectomía radical. 
Ejercicio hipopresivo guiado.
Ejercicio hipopresivo guiado

Aún queda mucho por estudiar en la Rehabilitación del varón prostatectomizado. Esto incluye demostrar con evidencia científica el beneficio de los hipopresivos tras la prostatectomía radical. La Dra. Tamara Rial nos presenta hoy algunos de los realizados hasta la fecha:

HIPOPRESIVOS EN EL ABORDAJE DE LA INCONTINENCIA URINARIA TRAS LA PROSTATECTOMÍA

Las pérdidas de orina junto con la disfunción eréctil, son los efectos secundarios más comunes tras una prostatectomía. La incontinencia urinaria tiene un impacto negativo en la calidad de vida. Más allá de la frustración y la vergüenza asociados con las pérdidas de orina tras la cirugía de próstata, algunos pacientes lo pueden sentir como una situación desalentadora y deprimente.

Una vez retirada la sonda vesical tras la cirugía, las pérdidas de orina oscilan entre 290 y 440 ml, y pueden mantenerse severas incluso pasados los primeros meses. La resección quirúrgica completa de la próstata puede provocar fibrosis y daño neurovascular. Tanto las lesiones neurovasculares como las musculoesqueléticas son factores que contribuyen a la incontinencia urinaria tras la prostatectomía.

Recuperación tras la prostatectomía radical

Para ayudar a los pacientes a recuperar la continencia, son beneficiosos los ejercicios centrados en aumentar la irrigación vascular local y reactivar la musculatura del suelo pélvico. Por ello, es importante incorporar programas de Rehabilitación durante estos meses iniciales. La primera línea de tratamiento conservador y más recomendada, es el entrenamiento de los músculos del suelo pélvico para recuperar tanto la fuerza como la función en la zona intervenida.

Hipopresivos tras la prostatectomía radical

Hipopresivos tras la prostatectomía radical. 
El instructor guía al paciente durante la realización del ejercicio hipopresivo.
El instructor guía al paciente durante la realización del ejercicio hipopresivo

En los últimos años, los hipopresivos han ganado una atención cada vez mayor como ejercicio complementario para la recuperación de la incontinencia urinaria posterior a la prostatectomía. Como la propia palabra indica, los hipopresivos son ejercicios de baja presión cuyo objetivo es reducir las presiones en la zona pélvica y abdominal, al tiempo que se activan los músculos que rodean a la vejiga.

La activación muscular de los músculos del suelo pélvico y del core observada durante la práctica de hipopresivos (Ithamar et al., 2017) y los cambios de los músculos puborrectal e iliococcígeo después de un entrenamiento intensivo de los músculos del piso pélvico (Dierick et al., 2018) podrían tener un impacto en la incontinencia de urgencia, la incontinencia de esfuerzo y los síntomas de incontinencia por rebosamiento comunes después de las cirugías de prostatectomía.

Caso clínico

En 2018 publicamos un caso clínico en la Revista de la Asociación Española de Fisioterapia sobre un programa adaptado de ejercicio hipopresivo en un caso de incontinencia urinaria tras una prostatectomía radical (Chulvi-Medrano & Rial, 2018). Describimos el caso de un varón de 46 años con incontinencia urinaria de esfuerzo severa a los seis meses de la cirugía.

Se realizó un programa ejercicios hipopresivos según el protocolo de posturas básicas de Low Pressure Fitness (Rial & Pinsach, 2017) combinados con contracciones de los músculos del suelo pélvico. Tras aplicar este protocolo se obtuvieron resultados satisfactorios, como por ejemplo pasar del uso de 3 compresas diarias a ninguna.

Diversos protocolos

De la misma manera, otros investigadores también han incluido hipopresivos en sus protocolos de entrenamiento del suelo pélvico para la incontinencia urinaria posterior a la prostatectomía. Por ejemplo, Serda y colaboradores en el 2010 y Mallol-Badellino en el 2015 propusieron protocolos de contracciones del suelo pélvico junto con hipopresivos y reeducación de la postura.

En ambos estudios se describieron mejoras en la severidad de las pérdidas de orina, así como mejora en la calidad de vida de los pacientes.

Hipopresivos y Pilates

En el año 2019, un grupo de investigadores canadienses (Au et al., 2019) realizaron el primer estudio randomizado controlado sobre la eficacia preliminar de Pilates e hipopresivos para el tratamiento de las pérdidas de orina en un grupo de 50 pacientes sometidos a prostatectomía radical. Los pacientes fueron aleatoriamente distribuidos en dos grupos: el grupo de ejercicio tradicional del suelo pélvico y el grupo de hipopresivos y Pilates.

La severidad de las pérdidas de orina se analizó a través del peso de una compresa usada durante 24 horas, de diarios miccionales y de escalas validadas de la calidad de vida orientadas a pacientes con patología de próstata. Los resultados iniciales se registraron justo una semana antes de la cirugía y luego se re-evaluaron resultados a las 2, 6, 12 y 26 semanas tras la prostatectomía radical.

Ambos grupos mostraron mejoras progresivas desde la semana 2 a la semana 26 de tratamiento. A las 12 semanas post-prostatectomía un 21% del grupo de Pilates e hipopresivo y un 15% del grupo del entrenamiento de suelo pélvico habían recuperado completamente la continencia. A pesar de que los resultados de este estudio clínico deben ser contrastados con un estudio con mayores participantes, nos muestran el potencial de hipopresivos para reducir la incontinencia post-prostatectomía.

¿Cómo funcionan los hipopresivos?

La hipótesis que subyace al uso de hipopresivos como un ejercicio complementario al entrenamiento del suelo pélvico, se basa en el reentrenamiento de la musculatura abdominal con estrategias posturales y respiratorias específicas, al tiempo que se reduce la presión sobre los órganos y estructuras pélvicas.

Hipopresivos tras la prostatectomía radical. 
Apertura de la caja torácica durante la apnea y hundimiento del abdomen durante la realización de un ejercicio hipopresivo
Apertura de la caja torácica y hundimiento del abdomen durante la apnea

La parte más llamativa de los hipopresivos es el hundimiento del abdomen cuando se moviliza la caja torácica. Estudios observacionales recientes han demostrado cómo esta técnica de hundir el abdomen es capaz de elevar las vísceras pélvicas y activar el suelo pélvico (Navarro et al., 2017). Durante esta acción, se desplazan cranealmente las vísceras pélvicas, como consecuencia de la apertura de la caja torácica tras la apnea. Este vacío eleva el diafragma y, en consecuencia, crea una tensión hacia arriba en la fascia transversal, el peritoneo y otras estructuras fasciales relacionadas. Además del efecto de succión diafragmática, una correcta alineación de la caja torácica y la pelvis durante el ejercicio contribuye a una mejor suspensión y posición de las vísceras en la pelvis.

Daño vascular

Como se comentó previamente, además del daño a nivel musculoesquelético, durante la prostatectomía radical también se pueden lesionar estructuras vasculares. En este sentido, los movimientos respiratorios, la manipulación de la fascia y la disminución de la presión pélvica pueden favorecer el aumento del suministro vascular. Un estudio previo ha mostrado una mejora en el retorno venoso de la arteria femoral durante la maniobra de respiración hipopresiva (Thyl et al., 2009). En conjunto, todos estos factores pueden favorecer la microcirculación en la zona pélvica.

Otros beneficios

Además del control respiratorio, la técnica hipopresiva de programa de Low Pressure Fitness implica una serie de posturas de estiramiento pasivo o dinámico. En este sentido, los hipopresivos no son exclusivamente una técnica de respiración, sino que son una técnica integral. La práctica de hipopresivos implica la conciencia corporal, corrección postural y mindfulness (“estar presente”) a través de sus diferentes dinámicas corporales.

Técnicas hipopresivas como parte de la Rehabilitación tras la prostatectomía radical

Hasta la fecha, los resultados de estas primeras investigaciones e informes clínicos abren nuevas estrategias complementarias de entrenamiento del suelo pélvico para el tratamiento de la incontinencia tras la prostatectomía radical. Los hipopresivos no son técnicas invasivas ni requieren material costoso. Y brindan un enfoque de la Rehabilitación basado en el ejercicio físico como parte de un estilo de vida saludable.

Muchas gracias a la Dra. Rial por compartir con nosotros sus conocimientos y experiencia en este ámbito.

Y tú, ¿has realizado alguna vez hipopresivos? ¿Conocías sus beneficios? Recuerda que para aprender a realizarlos, lo ideal es hacerlo de forma individual, y siempre guiado/a por profesionales. Puedes consultarnos aquí.

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3 marzo, 2021 by Dra.Morales

Rehabilitación del varón: no es lo mismo

Cada vez son más los pacientes varones que acuden a nuestras consultas por presentar pérdidas de orina. Habitualmente en relación con el tratamiento de patología de la próstata (hipertrofia benigna, cáncer), aunque puede deberse a otras causas. En el post de hoy os quiero explicar la importancia de abordar la incontinencia urinaria del varón como una entidad específica. Pues la Rehabilitación del varón no es lo mismo que en la mujer.

Hasta hace unos años, pocos habían oído hablar de suelo pélvico. Y actualmente no concebimos hablar de salud en la mujer sin reservar su propio espacio al suelo pélvico. También en la mayoría de actividades deportivas dirigidas al sexo femenino se ha puesto el foco en esta parte del cuerpo con el objetivo de protegerla y fortalecerla.

Incontinencia urinaria del varón

Pero, ¿sucede lo mismo en el varón? ¿Es su suelo pélvico igual al de la mujer? Podríamos pensar que lo que tan bien ha funcionado en la mujer, debería servir también el hombre. Pero como veremos hoy, si hablamos de Rehabilitación del varón: no es lo mismo.

Los ejercicios de Kegel

En la década de 1940, Arnold kegel propuso los ejercicios que a día de hoy llevan su nombre como método de tratamiento para mejorar la incontinencia que presentaba la mujer en el postparto (puedes leer más aquí).

“Cierre como si quiere cortar el chorro de la orina”. Y repita.

Desde entonces, hemos aprendido mucho. Que estos ejercicios de kegel pueden servir: son geniales para algunas mujeres; en otras no aportan ninguna mejoría; y en algunas, incluso, pueden contribuir a iniciar o agravar cuadros de dolor.

En realidad, los ejercicios de Kegel siguen teniendo sus indicaciones y son la base de la prevención y tratamiento de la mayor parte de los problemas del suelo pélvico en la mujer. Pero no vale la misma receta para todas.

¿Y sirven los kegel para los hombres?

A medida que el suelo pélvico de la mujer se ha ido consolidando como parte esencial de su salud y su bienestar, tanto los pacientes como los propios especialistas hemos comenzado a ser conscientes de que el suelo pélvico del varón constituye una entidad con la misma importancia que tiene en la mujer.

Podríamos decir que su anatomía, salvando las evidentes diferencias en el aparato reproductor, es igual (en realidad NO lo es). Igual en cuanto a que en ambos sexos hay vejiga urinaria, uretra, esfínteres en la uretra y en el recto, la misma musculatura en el suelo pélvico (elevador del ano, coccígeo)…

… suelo pélvico, ¿igual?

Tal vez pensando que todo era igual o parecido, se empezaron a recomendar y a enseñar los ejercicios de Kegel también para ellos.

Para enseñar a las mujeres a hacer los ejercicios de Kegel, lo hacemos habitualmente mediante una exploración ginecológica a través de la vagina.

“Cierra y eleva, respirando de esta manera”.

De forma análoga, en el varón, mediante una exploración rectal, podríamos dar una orden similar.

“Cierra el esfínter mientras respiras así. Y repite”.

Pero se vió que esto no funcionaba. Y en los estudios realizados en los útimos años (anatómicos y con pruebas de imagen) se ha probado que existen importantes diferencias, tanto anatómicas, como en los mecanismos de continencia.

Rehabilitación del varón: no es lo mismo

Es decir, hemos comprobado, a través de la experiencia y sobre todo, gracias a la evidencia de estudios bien diseñados, que el suelo pélvico del hombre no funciona igual que el de la mujer. Su anatomía, aunque existen ciertas similitudes, es muy diferente. Los mecanismos de continencia no son iguales. Y aquí radica una de las grandes diferencias. Por lo que la Rehabilitación del varón debe ser específica.

Como hemos visto, las principales causas de incontinencia en el varón son muy diferentes a las que la provocan en la mujer. Con este punto de partida, y conociendo sus diferencias anatómicas, es fácil entender por qué su valoración y las estrategias de tratamiento no pueden ser superponibles.

Reflexión final

Estas líneas que os he compartido son fruto de mi reflexión personal, basadas exclusivamente en mi propia experiencia y lo que he podido ver en el ámbito en el que yo trabajo. Obviamente no puedo generalizar mi punto de vista, y es probable que existan profesionales que hayan realizado un enfoque acertado desde el principio. Tal vez aquí he plasmado mi propia curva de aprendizaje hasta que ha habido estudios científicos y evidencia que nos han guiado a los profesionales.

Fotografía: Haley Rivera en Unsplash

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17 febrero, 2021 by Dra.Morales

Prostatitis: un universo

Hoy en el blog tenemos un guest post. Hablamos nuevamente de prostatitis y dolor pélvico en el varón, pero en esta ocasión de la mano de un urólogo: el Dr. Luis Fernando Susaníbar Napurí, especialista en prostatitis crónica y síndrome doloroso pélvico crónico. En su blog, podéis leer toda la información relativa a este universo que es la prostatitis. De momento aquí comparto lo que nos ha querido contar en el blog.

El dolor pélvico crónico afecta a la calidad de vida de los pacientes que lo padecen.

¿Prostatitis?

El dolor pélvico crónico del varón, como lo reconocemos en la práctica clínica especializada, es usualmente catalogado como cuadros de “prostatitis”, desde la percepción clínica de que es la próstata la responsable de las diversas manifestaciones que nuestro paciente padece. Este término, a día de hoy se considera inapropiado, y debería evitarse, pues genera confusión y restringe el estudio adecuado de nuestro paciente.

Existe un consenso clínico actual para que las manifestaciones que padecen los varones en la pelvis, caracterizados por molestias, disconfort o dolor asociado a molestias urinarias y/o disfunción sexual, se cataloguen inicialmente como prostatitis crónica (PC) o síndrome doloroso pélvico crónico (SDPC). Un término amplio que permite abarcar una diversidad de cuadros clínicos con el común denominador de dolor, sin una causa obvia o demostrable.

Como veremos más adelante, aunque existe la noción de que una noxa o injuria en la próstata puede desencadenar los cuadros de PC/SDCP, lo habitual es que la estudio de los pacientes con este síndrome no demuestre afectación en dicho órgano.

Clasificación de la prostatitis

Actualmente la clasificación más aceptada para los síndromes prostáticos es la propuesta por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), en la que se distinguen 4 categorías:

  • prostatitis aguda,
  • prostatitis bacteriana crónica,
  • prostatitis crónica o síndrome doloroso pélvico crónico
  • prostatitis asintomática inflamatoria.

Síndrome doloroso pélvico crónico

El síndrome doloroso pélvico crónico representa el 90% de los casos de prostatitis. Se caracteriza por malestar o dolor en la región pélvica durante al menos 3 meses de duración, dentro de los últimos 6 meses. El dolor en la región suprapúbica, perineal, los testículos, la punta del pene y la zona lumbar suele ser la manifestación más común en este grupo de pacientes.

Además, la mayoría de pacientes con SDPC presenta síntomas urinarios y disfunción sexual.

NIH-CPSI

Existe una herramienta que permite evaluar y cuantificar los síntomas de los pacientes con SDPC. Es el Índice de Síntomas de Prostatitis Crónica de NIH (NIH-CPSI, por sus siglas en inglés). Este índice aborda los 3 aspectos más importantes y característicos del SDPC:

  • El dolor,
  • La función urinaria y
  • La calidad de vida.

La puntuación de este cuestionario se correlaciona muy bien con la severidad del cuadro que presenta el paciente. Lo que nos permite valorar la gravedad inicial. Así como su progresión a lo largo del tiempo (repitiendo este índice en distintos momentos de la evolución).

Causas del dolor pélvico crónico

Sin embargo, aunque se trata de un problema muy frecuente y con importante repercusión en la calidad de vida de los pacientes afectados, aún no se ha determinado la causa exacta del SDPC.

Pero sí existe evidencia de que en su etiopatogenia convergen varios factores clínicos, como la autoinmunidad, factores psicológicos y de aprendizaje, así como la disfunción de los músculos del suelo pélvico (MSP).

Infección de la próstata

La infección de la próstata como tal, es un hallazgo infrecuente dentro de los cuadros de prostatitis crónica o síndrome doloroso pélvico crónico. Solo representa un 5 % de los casos. Es decir, solo en 5 de cada 100 pacientes con síntomas crónicos compatibles con prostatitis se encuentran datos de infección. Aun así, una infección previa de la próstata, incluso desapercibida, podría ser la causa de que se inicie el cuadro doloroso.

La disfunción del suelo pélvico y la Rehabilitación

En las últimas décadas se ha ampliado el conocimiento sobre esta patología y el foco principal se ha puesto en la musculatura del suelo pélvico (MSP), al comprobarse que el denominador común en estos pacientes es la disfunción del suelo pélvico. Es, por tanto, la MSP en la que debemos centrar la valoración diagnóstica y el tratamiento.

La MSP comparte inervación con los órganos de la pelvis como la próstata o la vejiga urinaria. Se podría decir, de forma simplificada, que los nervios que recogen la sensibilidad de la zona son comunes a diferentes estructuras. Por lo que el dolor percibido puede no ser fácil de localizar, ni para el paciente ni para el médico. Solo mediante una exploración dirigida hacia dicha musculatura, se podrá localizar el origen del cuadro doloroso.

Exploración de la MSP

De hecho, ya se han publicado numerosos estudios que demuestran la importancia de la valoración de la MSP en pacientes con SDPC. Ésta permitirá encontrar puntos sensibles y puntos gatillo que reproducen los síntomas clínicos referidos por el paciente. Berger, autor experto en este ámbito, destaca la importancia de explorar puntos musculares externos (abdomen, pelvis, glúteos) e internos (musculatura del suelo de la pelvis) para hacer una correcta valoración de estos pacientes.

Así mismo, se ha comprobado una mejoría de los síntomas cuantificada mediante la NIH-CPSI. Objetivando una reducción en la puntuación en aquellos pacientes con SDPC tratados con Rehabilitación.

El paciente con síndrome doloroso pélvico crónico

Por tanto, el estudio de los pacientes con SDPC es complejo. Es fundamental evitar estudios invasivos innecesarios que puedan provocar daños o preocupación excesiva en los pacientes.

Es esencial un diagnóstico adecuado y precoz por parte de Urología y la derivación, de forma también precoz, a especialistas en Rehabilitación. Lo que permitirá mejorar la evolución y el pronóstico de estos pacientes.

Puedes saber más sobre el Dr. Susaníbar y su equipo visitando su página web madridurologia.com.

Y si no consigues controlar tus síntomas o necesitas una valoración médica experta, también puedes consultarnos aquí. Entendemos tu dolor, y podemos ofrecerte un excelente tratamiento médico rehabilitador de suelo pélvico en Madrid. 

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3 febrero, 2021 by Dra.Morales

Día Mundial contra el Cáncer

El 4 de febrero celebramos el Día Mundial Contra el Cáncer. Y hoy escribo el post más personal de mi blog: sin haberlo previsto, me han salido estas palabras al pararme a pensar qué significa para mí este día.

Cáncer

El término cáncer puede tener tantos significados como lectores de este post. O como habitantes del planeta. Para cada uno de nosotros tiene una connotación y la emoción que evoca en nosotros es distinta.

Diferente es la emoción de aquel que venció la (tan llamada) batalla, a la del hijo que perdió a su padre. O aún peor la del padre que perdió al hijo. Diferente para el que recibe el diagnóstico en un estadio curable, a la devastadora sensación de escuchar “metástasis”.

Y así… tantas historias distintas.

Evolución

Incluso en una misma persona. A lo largo de su vida.

Yo. De vivir una tragedia en mi familia como joven espectadora (un sangrado, muchos tratamientos, y de repente se fue), a estudiar «El Cáncer» en la carrera de Medicina (fisiopatología, tipos de cáncer y sus tratamientos, estadios, protocolos).

Y de repente tener que dar la fatídica noticia a unos padres que no lo esperan. Y entrar en el circuito ése que siempre es mejor ver sólo desde fuera. Pero que una vez dentro, asumes como propio y casi siempre consiste en dejarse llevar por gente que sabe, gente amable casi siempre , que te va acompañando, incluso a veces de la mano, hasta el final. Feliz cuando te dan el alta. O eternamente agradecido incluso si el final no es el deseado.

Hay tantos tipos de cáncer y vivimos tantos años, que al final a todos nos toca. De una manera u otra, más cerca o más lejos. Y en cada uno de nosotros dejará una huella de emociones según el papel en el que nos toque vivirlo. Y según el nudo y desenlace que tenga.

El cáncer para un médico rehabilitador

Como médico también ha cambiado mucho la forma de ver el cáncer. En mi especialidad – Rehabilitación – hasta hace unos años, nuestra intervención iba dirigida sobre todo a prevenir o tratar posibles secuelas del cáncer o sus tratamientos, como, por ejemplo:

  • Alivio del dolor local o recuperación de lesiones nerviosas tras una intervención quirúrgica,
  • Restricción de movimiento derivada de una cirugía, radioterapia o una inmovilización prolongada,
  • Manejo farmacológico del dolor neuropático causado por el propio tumor o sus tratamientos,
  • Diagnóstico y tratamiento del linfedema,
  • Tratamiento de la disfagia,
  • Recuperación de secuelas neurológicas,
  • Etcétera.

Podría continuar con una larga lista de procesos en los que los médicos rehabilitadores podemos contribuir a revertir o minimizar las secuelas que el cáncer deja en los pacientes oncológicos.

Ejercicio

Pero desde hace unos años, el ejercicio está demostrando ser un pilar fundamental en el tratamiento del cáncer. No me refiero a el “vaya usted a pasear todos los días”. Sino ejercicio físico de verdad. Ejercicio prescrito y supervisado por especialistas.

Una pauta de ejercicio físico individualizada para cada paciente (según su condición funcional previa, su situación clínica, el tipo de cáncer y los tratamientos que reciba) ha demostrado ser una parte eficaz y necesaria del tratamiento oncológico. En próximas entradas ampliaré esta información y veremos cómo, en cada individuo es posible adaptar un programa de ejercicio físico que mejore su calidad de vida, incremente la respuesta a los tratamientos y disminuya la necesidad de ingresos hospitalarios.

Dedicado a todos vosotros…

El post de hoy va dedicado a todos los pacientes y familias que hoy están batallando contra el cáncer: os mando todas mis fuerzas para que encontréis las vuestras. Y a todos los médicos que se esfuerzan por dar lo mejor a sus pacientes oncológicos.

Y también lo dedico a todo el personal del Hospital Ramón y Cajal que, hace ya más de 10 años, nos ayudó a mi familia y a mí a hablar hoy de aquel cáncer de pulmón como algo superado. Desde Mª Ángeles, la administrativa que me dio un zumo y calma el día que pedí aquella primera cita en la que todo empezó, hasta la Dra. Pilar Garrido que se alegraba con nosotros en cada paso que dábamos hacia la curación.    

¿Qué significa cáncer para ti?

¿Habías oído que el ejercicio puede ser una parte fundamental del tratamiento en estos pacientes?

Fotografía: @emmaeme_ilustra en instagram

Filed Under: Especialidad de Medicina Física y Rehabilitación, Miscelánea

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