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20 enero, 2021 by Dra.Morales

La especialidad más bonita

Medicina Física y Rehabilitación, ¿la especialidad médica más bonita? Bueno, como todo, esto va en gustos. Pero tras casi 15 años de formación y trabajo en esta especialidad, para mí sí lo es.

La especialidad más bonita

La especialidad de Rehabilitación no es de las que primero se escoge ni se acaba en la elección de plazas MIR (médico interno residente). Y éste podría ser un argumento para cuestionar que es la especialidad más bonita. Pero probablemente sólo es posible entenderlo estando dentro. Y hoy quiero compartir con vosotros por qué yo lo siento así.

Rehabilitación. La especialidad más bonita.

Nuestra atención es integral

Cuando un paciente acude a la consulta de un médico rehabilitador, además de preguntarle por sus alergias, antecedentes médicos y quirúrgicos generales, nos tendrá que contar:

  • Su lado dominante (si es diestro o zurdo),
  • El tipo de actividad laboral que realiza,
  • El ejercicio físico y deportes que practica,
  • Su situación funcional basal (la que tenía previamente al motivo que le ha llevado a consulta),
  • Su historial relativo al dolor, en caso de que exista,
  • Y otros datos relevantes dependiendo de la consulta específica.

Preguntamos mucho, sí… Pero todo tiene una explicación.

¿Por qué es necesaria una valoración integral?

La mayoría de las veces llegan a Rehabilitación pacientes remitidos por determinados especialistas que suelen centrar la atención en su área concreta. Pasando por alto, a veces, datos de la vida del paciente, síntomas en otras localizaciones o información de otra índole, que podría estar relacionado con el motivo de consulta. O ser la causa de que éste no se resuelva.

Veamos algunos ejemplos:

  • Un hombro doloroso deja de ser una simple tendinitis de hombro cuando sabemos que nuestro paciente lleva toda una vida haciendo un esfuerzo repetitivo con su brazo dominante. Quizá sea necesario buscar un poco más para descubrir ese atrapamiento nervioso que no le está dejando trabajar.
  • Para decidir qué tipo de prótesis es la ideal para un paciente al que han tenido que amputar un brazo, es necesario conocer cómo era su vida antes, saber qué expectativas tiene el paciente y determinar cuánto se va a implicar dicho paciente en su recuperación.
  • Una mujer que desde su parto no puede mantener relaciones sexuales por dolor, y que tiene además una incontinencia urinaria y fecal, necesita la atención de un médico que la pueda valorar de forma global, sepa manejar su dolor y acompañarla durante el proceso de recuperación.
  • La paciente que ha sufrido un ictus, además de tomar la medicación para que éste no se repita, necesita recuperar la movilidad, la sensibilidad, la capacidad de marcha; pero sobre todo, necesita saber cómo conseguir ser lo más independiente posible en su día a día.

Y así podríamos seguir con los pacientes que han sufrido una lesión medular, un infarto al corazón, un cáncer, que han sido sometidos a diferentes tipos de cirugía o distintos cuadros dolorosos.

Los médicos rehabilitadores tenemos amplios conocimientos médicos para hacer diagnósticos diferenciales que  nos permiten emitir juicios clínicos precisos. Pues sólo con diagnósticos adecuados podemos ofrecer al paciente tratamientos eficaces, dirigidos siempre a determinados objetivos. Objetivos que estableceremos siempre atendiendo a la valoración integral que habremos realizado.

Trabajo en equipo

Sin lugar a dudas, el papel del especialista que en ocasiones valora al paciente antes que nosotros (médico de familia, traumatólogo, neurólogo, etc.) constituye parte esencial en la valoración del enfermo: ya sea realizando diagnósticos de certeza o de exclusión. Pues en realidad se trata de hacer un trabajo en equipo. Y en ese equipo, a menudo somos los rehabilitadores los que tenemos una visión más global del paciente y podemos coordinar el trabajo de nuestros compañeros en beneficio de su máxima recuperación.

¿Me crees ahora si te digo que es la especialidad más bonita?
¿Sabías todo lo que un médico rehabilitador puede hacer por ti?

Dedicado a todos mis compañeros rehabilitadores.
En especial a Raquel y Cris.

Filed Under: Especialidad de Medicina Física y Rehabilitación

30 diciembre, 2020 by Dra.Morales

¿Prostatitis o dolor pélvico en el varón?

El dolor pélvico en el varón es una patología más frecuente de lo que podríamos imaginar. Hace tiempo ya os hablé extensamente sobre esta patología (causas del dolor pélvico en el varón, opciones de tratamiento…). Aún así, he querido realizar una nueva serie de entradas en el blog sobre este tema, para resolver todas las dudas que me habéis ido planteando. Y para compartir con vosotros mi experiencia en la consulta con estos pacientes durante los últimos años.

El dolor pélvico en el varón provoca una constelación de síntomas que pueden llegar a afectar de forma significativa a su calidad de vida. En algunos estudios se habla de una prevalencia de entre el 2-9% de la población. Cifra comparable a la de pacientes que padecen tensión alta  (hipertensión arterial) o  diabetes (diabetes mellitus). Es decir, se trata de un problema muy prevalente. Sin embargo, es una patología poco diagnosticada, muchos casos pasan desapercibidos. Bien porque se realizan juicios clínicos no adecuados (por ejemplo, un diagnóstico de prostatitis, sin haberse demostrado su existencia). O porque los pacientes no consultan al especialista. Para muchos varones se trata de un tema tabú, lo que hace que tarden más en consultar a su médico.

El dolor pélvico en el varón

El dolor pélvico en el varón se define como el dolor localizado en la pelvis masculina.  Lo denominamos «crónico» cuando ha estado presente durante al menos tres de los últimos seis meses. En estos casos crónicos es habitual que el origen del dolor no pueda ser definido con exactitud.

Dentro de la pelvis, la localización del dolor es variable. Algunos pacientes lo refieren en la región perineal (pene, testículos), otros en en la zona perianal (recto o ano). Algunos lo localizan en otras áreas como la región inguinal, suprapúbica o abdominal. Las características del dolor también son diferentes entre cada paciente. Algunos lo describen como pinchazos, quemazón, calambre, sensación de ocupación, etc. Puede ser continuo o aparecer solo en determinadas situaciones. Algunos pacientes identifican claramente qué factores lo alivian o lo agravan.

Por tanto, aunque hablamos de forma genérica de dolor pélvico en el varón, cada paciente presenta un cuadro clínico característico.

Síntomas acompañantes

Además, este dolor habitualmente no se presenta como un síntoma aislado. Suele ir acompañado de problemas urinarios. Como por ejemplo, aumento de la frecuencia entre micciones, nocturia (necesidad de levantarse por las noches a hacer pis en más de una ocasión) o urgencia miccional (necesidad imperiosa de hacer pis). Habitualmente también se acompaña de disfunción sexual: alteraciones en la erección o eyaculación, que pueden asociarse a disminución del deseo sexual. Con menos frecuencia pueden producirse alteraciones del ritmo defecatorio (como estreñimiento o molestias al hacer deposición), o dolores en otras localizaciones: dolor lumbar, dolor irradiado hacia las piernas.

Los médicos hablamos de síndrome cuando nos referimos a un conjunto de síntomas que se presentan juntos y todos ellos son característicos de un determinado cuadro clínico. Por este motivo, en estos casos de dolor asociado a otros síntomas, sería más adecuado hablar de síndrome de dolor pélvico crónico. 

¿Prostatitis crónica?

Clásicamente, los pacientes que sufrían el cuadro clínico que acabo de describir eran diagnosticados de prostatitis crónica: debido a su localización (los principales síntomas aparecen en zonas próximas a la próstata) y su errática evolución (crónica).

Pero mediante distintos estudios se ha podido comprobar que, en un elevado porcentaje de casos, el origen de los síntomas no está en la próstata. Y en la mayoría de ellos, no se encuentran datos que permitan confirmar infección o inflamación en dicha glándula.

Por tanto, diagnosticar a pacientes con dolor de larga evolución en el área pélvica de prostatitis crónica, prostatitis abacteriana u otros términos centrados en la próstata, sin haber una prueba de laboratorio (analíticas, cultivos) que confirme dicho diagnóstico, no sería acertado. Tampoco sería correcto utilizar el término prostatodinia (por su etimología, dolor en la próstata).

El problema es que un inadecuado diagnóstico implicará la prescripción de tratamientos no indicados (como por ejemplo antibióticos). A los que el paciente, probablemente, no responderá de forma favorable.

Un reto para el médico

Debido a la mala respuesta que clásicamente han tenido los pacientes a las distintas terapias administradas, la atención a los pacientes con dolor pélvico crónico supone un reto para el médico. Suele tratarse de pacientes que visitan diferentes especialistas buscando una causa que explique su dolor y una solución al mismo. Se someten a diversas pruebas que no aportan resultados concluyentes. Y con la etiqueta de prostatitis crónica se les pauta algún tratamiento al que no suelen responder.

En próximas entradas del blog explicaremos por qué es importante conocer bien el perfil del paciente que nos consulta, cómo hacer una minuciosa valoración para poder conocer dicho perfil y qué opciones de tratamiento podemos ofrecer.

Si no consigues controlar tus síntomas o necesitas una valoración médica experta, puedes consultarnos aquí.
Entendemos tu dolor, y podemos ofrecerte un excelente tratamiento médico rehabilitador de suelo pélvico en Madrid.

Fotografía: Carlos Roman Ruiz Basulto en Unsplash

Filed Under: Dolor pélvico, Suelo pélvico en el varón

9 octubre, 2018 by Dra.Morales

Smoothie de melón y kiwi

Smoothie de melón y kiwiHoy os traigo una nueva receta. Ideal para refrescarse, tomar un tentempié sano y, sobre todo, perfecta para quienes sufren estreñimiento.

Una nueva receta, tan rica como la granola casera o el bizcocho de avena y limón: smoothie de melón y kiwi.

Fruta de temporada

A mí me encanta el melón, creo que es mi fruta favorita en verano. Pero cuando va acabando su temporada es un poco arriesgado comprarlo. Supongo que como a la mayoría, no me gusta nada cuando está demasiado maduro. Y hace tiempo descubrí que hacer batido con el melón tan pasado es una idea estupenda: se mantiene su sabor pero sin esa textura que me da un poco de repelús.

Hace unos días compré un melón de estos… así que tocaba batido. ¿Con qué más? Lo que más cerca tenía era un kiwi, así que decidí probar con esta otra fruta que está empezando temporada. Una que acaba y otra que empieza.

Smoothie de melón y kiwi

Imprescindibles

Limón, miel y menta. El complemento perfecto para casi cualquier smoothie de frutas son estos tres ingredientes. Aportan un poquito de sabor  – el toque cítrico siempre va bien; dulzor – aunque el melón ya es muy dulce, compensamos la acidez del kiwi y del limón; y le da un toque refrescante.

Y tampoco puede faltar un ingrediente líquido, para conseguir la textura perfecta. Leche de vaca o cualquier bebida vegetal (avena, soja, almendras…). A mí no me gusta el sabor de la leche, y la bebida vegetal que más me gusta es la de avena. Así que ésa es la que uso la mayoría de las veces.

Smoothie de melón y kiwi

Smoothie de melón y kiwi

Pues estos son los ingredientes:

  • 1 rodaja de melón maduro,
  • 1 kiwi blandito
  • 1-2 cucharadas de miel
  • 2-3 hojas de menta o hierbabuena
  • El zumo de medio limón
  • 200 ml de bebida vegetal o leche de vaca
  • Hielo (picado)

Las cantidades, siempre un poco a ojo, y según vuestros gustos. Ponemos todo en nuestra batidora o robot de cocina, y lo trituramos muy bien. Lo servimos, y a disfrutar de esta deliciosa receta. Si lo preferís fresquito (en estos días que aún hace calor seguro que sí), podéis añadir hielo al final o, mejor aún, hielo triturado antes de batir la mezcla.

Smoothie de melón y kiwi

Y para acabar os cuento un secreto: a mí hijo de 4 años no le gusta mucho el melón; y el kiwi nunca ha querido probarlo. La primera vez que hice este smoothie de melón y kiwi me lo pidió y se bebió él más de la mitad… Me quedé casi sin cena, pero feliz de verle disfrutando con la fruta.

¿Cuál es vuestro batido/smoothie favorito?

Filed Under: Miscelánea

25 septiembre, 2018 by Dra.Morales

Por qué aparecen los prolapsos

Como ya expliqué en un post previo, un prolapso de órgano pélvico consiste en el descenso de alguna (o varias) de las vísceras alojadas en la pelvis. Hablamos de prolapso cuando la vejiga, el útero o el recto asoman por la vagina. Algo parecido a una hernia. ¿Pero por qué aparecen los prolapsos? ¿Qué personas tiene más riesgo de sufrirlos?

Por definición (descenso de un órgano a través de la vagina), es una patología exclusiva del sexo femenino. Una entidad diferente es el prolapso rectal, del que ya os hablé aquí.

Cómo se sujetan nuestros órganos pélvicos

Para entender por qué aparecen los prolapsos es importante saber cómo están situados los órganos dentro de la pelvis. De forma simplificada podemos diferenciar dos “sistemas de sujeción” que permiten que la vejiga, el útero y el recto puedan mantenerse en su posición. Con una forma determinada, y una adecuada disposición en el espacio.

por qué aparecen los prolapsosUno de los sistemas de sostén es el propio suelo pélvico, el periné. Con sus músculos y fascias. Sobre él, a modo de hamaca, se sitúan las vísceras que acabamos de mencionar. Si nuestra hamaca imaginaria no tiene la tensión adecuada (por exceso o por defecto), su sostén se verá comprometido. Y más aún si en el centro de esa hamaca existe un agujero más grande de lo habitual (lo que correspondería al hiato vaginal).

Pero además del apoyo sobre el suelo pélvico, tanto la vejiga como el útero y el recto están suspendidos dentro de la cavidad abdomino-pélvica. A través de potentes ligamentos y fascias. Que conectan estos órganos con las paredes de la pelvis y el abdomen.

Cualquier situación que lesione o distienda este tejido conectivo de sostén, provocará la caída o el descenso de parte o la totalidad del órgano.

Siguiendo con el ejemplo de nuestra hamaca, sería como si intentáramos permanecer de pie sobre ella. Una cuerda que sujetara nuestros brazos atados a la palmeras aumentaría las probabilidades de permanecer erguidos en la hamaca. Si estas cuerdas perdieran tensión o se rompieran, sería muy probable caer al suelo.

¿Por qué aparecen los prolapsos?

Cualquier condición que afecte a cualquiera de estos mecanismos de sostén, favorecerá la aparición o progresión de los prolapsos. A continuación os voy a mencionar algunas de las más frecuentes:

El embarazo y el parto son los principales factores de riesgo. En el embarazo hay una importante distensión de los tejidos de sostén y además un importante peso “extra”, que recae sobre los órganos de la pelvis. Durante todo el trabajo de parto, la musculatura del suelo pélvico sufre una distensión mayor aún. Y durante el expulsivo pueden producirse desgarros o lesiones por episiotomías.

Obviamente el riesgo de prolapso aumenta con los embarazos múltiples y con fetos macrosómicos (más grandes de lo habitual). Así mismo, a mayor número de partos, más probabilidad de prolapso.

Por un mecanismo similar al del embarazo, la obesidad aumenta las probabilidades de que aparezca un prolapso (y también, como ya vimos, incontinencia urinaria).

En personas de edad avanzada los tejidos pierden tono y elasticidad, por lo que es más probable que desciendan los órganos. Los cambios hormonales asociados a la menopausia también afectan a la capacidad de sostén.

Otras situaciones meno frecuentes, relacionadas con la aparición de prolapsos son la presencia de útero invertido, tumores grandes en el útero y ovarios y otros procesos ginecológicos

Los más fácilmente modificables

Los anteriores son factores sobre los que, una vez que han tenido lugar (embarazo y parto), no se puede actuar; tampoco podemos cambiar la edad ni las etapas que atraviesa la mujer a lo largo de su vida. La obesidad sí sería un factor modificable (reconocemos que no es fácil) al igual que los son los hábitos que os voy a describir a continuación.

Son numerosas las situaciones que en el día a día pueden estar contribuyendo a la aparición de los prolapsos. Todas aquellas que aumenten, de forma inadecuada, la presión abdominal. Como, por ejemplo, los pujos durante la defecación; por lo que el estreñimiento  persistente sería un factor de riesgo. La tos crónica, en pacientes con patología pulmonar, también contribuye al descenso de los órganos pélvicos. Igual que los esfuerzos importantes realizados de forma incorrecta (cargar o empujar pesos, deportes de impacto…).

Ahora que ya sabes por qué aparecen los prolapsos, te animo a que te pongas en marcha para modificar los factores que puedas cambiar. Eso evitará que no aparezca o frenará su progresión si ya sufres de prolapso.

Fotografía: James Connolly en Unsplash

Filed Under: Prolapso de órganos pélvicos

4 septiembre, 2018 by Dra.Morales

¿Es bueno usar salvaslip a diario?

Muchas pacientes me preguntan si es bueno usar salvaslip a diario. En la entrada de hoy quiero dar respuesta a esta cuestión que sé que muchas de vosotras también os habéis hecho. También os resultará interesante este otro post, escrito durante la pandemia COVID-19, en el que planteo un símil entre el uso de salvaslip y el de la mascarilla (tan  molesta para casi todos). 

Es bueno usar salvaslipDebo decir que me sigue sorprendiendo el elevado porcentaje de mujeres que deciden usar salvaslip a diario. La mayoría lo hacen por motivos de higiene, para mantener seca la braguita: a veces por evitar que se moje con los escapes de orina; otras veces por tener un flujo vaginal abundante. Algunas mujeres lo hacen sólo en determinadas situaciones en las que aumentan las posibilidades de sufrir pérdidas (por ejemplo, al hacer deporte). Y en muchos casos es simplemente una rutina de higiene más.

Cualquiera de estos motivos, unido a la continua publicidad que recibimos (“siéntete limpia”) y la amplia oferta de productos absorbentes (diferentes formas, colores, para todo tipo de pérdidas…), contribuye a hacer del salvaslip un compañero inseparable de viaje para muchas mujeres.

¿Debo usar salvaslip a diario?

Obviamente la solución a los escapes de orina no es usar un salvaslip. Ni siquiera otros absorbentes específicos para pérdidas de orina. La solución debería empezar por estudiar su causa (hacer un correcto diagnóstico) y tratar dichas pérdidas. El tratamiento variará en función del tipo de incontinencia (de esfuerzo, urgencia…).

En los casos en los que el protector se utiliza por tener flujo vaginal abundante, tampoco estaría justificado su uso. Si este flujo es de características normales (sin olor, transparente…), se considera algo fisiológico, natural. Lo habitual es que haya un flujo más abundante los días previos y posteriores a la menstruación, y a mitad del ciclo (durante la ovulación). Quizá en determinados casos, durante estos días, podría ser razonable su uso, pues en algunas mujeres es tan abundante que puede resultar molesto e interferir en su día a día. Pero durante el resto del ciclo, y en la mayoría de las mujeres, no debería ser necesario, como ahora veremos.

Por qué no es bueno usar absorbentes

El uso diario de salvaslips altera el pH de la flora vaginal. Esto predispone a sufrir infecciones. Además, el roce continuo de la mucosa vaginal con un material sintético supone una agresión que puede ocasionar un aumento del flujo. Lo que nos hará más dependientes aún de los protectores. Un círculo vicioso difícil de romper.

Y por si lo anterior no es suficiente, os puedo dar motivos económicos y sobre todo, de sostenibilidad ambiental por los que se deberían usar el mínimo número de estos absorbentes.

La mejor solución

Ahora veremos que hay formas de disminuir la cantidad de las pérdidas (tanto de orina como de flujo). Pero mientras éstas existan o si se produce algún escape puntual, la mejor alternativa para evitar incomodidad, malos olores, o irritación por la presencia de humedad, es el cambio de ropa interior cuando sea necesario. Siendo las braguitas de algodón la prenda más aconsejable.

En el caso de que no sea posible corregir las pérdidas y éstas sean importantes, es mejor utilizar protectores específicos de incontinencia.

Existen también «protectores ecológicos» fabricados en tela. Éstos son más respetuosos con el aparato genital femenino, pero su uso no debe sustituir a la solución del problema de fondo.

Pero me atrevería a decir que gran parte de las mujeres podría dejar de usar salvaslip a diario, mejorando el tono de la musculatura de su suelo pélvico. La rehabilitación pélvica es mucho más que eso, pero en algunos casos puede ser un buen comienzo.

Musculatura del suelo pélvico

Cuando se trata de incontinencia urinaria de esfuerzo*, las pérdidas se producen porque el cierre de la uretra no es suficiente para contrarrestar la presión recibida en la vejiga. Lo que hace que la orina salga al exterior.

Una musculatura mejor tonificada podría evitar o disminuir este tipo de pérdidas.

* En otros tipos de incontinencia el mecanismo de las pérdidas es diferente y el tratamiento no se basa en el fortalecimiento.

En cuanto al flujo vaginal, también puede llegar a retenerse – y eliminarlo en el momento de usar el wc – si el estado de la musculatura es bueno. No significa que haya que estar “cerrando” el suelo pélvico durante todo el tiempo; sino mantenerlo relajado, habiendo conseguido un tono de base adecuado y suficiente para controlar el flujo según las necesidades.

Es cierto que esto puede resultar difícil ante una tos, un estornudo, algún esfuerzo… Pero en general estos gestos son esporádicos. Y con la práctica diaria se va haciendo más fácil evitar estos «accidentes».

Y tú, ¿usas algún tipo de absorbente a diario? ¿Aceptas el reto de dejar de usarlo?

Puedes empezar a quitártelo mientras estés en casa. Verás que es más sencillo de lo que crees. El paso siguiente será dejar de usarlo día a día. Siendo capaz de mantenerte limpia por ti misma.

Si no consigues dejar de usar salvaslips u otros absorbentes, una valoración médica experta te ayudará a identificar la causa y a encontrar la solución. Puedes consultarnos aquí. Podemos ofrecerte un excelente tratamiento de Rehabilitación en Madrid.

Filed Under: Hábitos de vida, Incontinencia urinaria

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