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3 octubre, 2017 by Dra.Morales

Empoderamiento y suelo pélvico

Aunque el término empoderamiento ya existía en la Real Academia de la Lengua, el uso de esta palabra se ha extendido desde hace pocos años. Eso sí, con un matiz distinto al que tenía en sus orígenes (usado como sinónimo de apoderar). En la actualidad lo empleamos, derivado del empowerment anglosajón,  aludiendo al poder que tiene uno mismo de mejorar sus condiciones de vida.

Empoderamiento y suelo pélvico
Incluso El Corte Inglés se hace eco de esta corriente de empoderamiento de la mujer.

Empoderamiento y suelo pélvico

¿Y qué tienen que ver el empoderamiento y el suelo pélvico? Mucho. Muchísimo.

Tiene que ver con que una mujer debe tener en sus manos la posibilidad de tener un parto respetado, con una progresión adecuada y evitar episiotomías o instrumentaciones innecesarias.

En las madres, tiene que ver también con ser conscientes de que nuestro cuerpo, el de antes de haber dado a luz, lo podemos (y debemos) recuperar. Por salud y por estética. Pues no significa que por ser madres podamos “echarnos a perder”. No debemos asumir las secuelas de un parto complicado. Ni podemos renunciar a sentir como sentíamos antes, o aceptar como dolorosas las relaciones sexuales.

Tiene que ver con que una mujer con dolor pélvico crónico no pueda hacer su vida habitual porque el dolor sea el que ha tomado las riendas de su vida. Ni tampoco debe renunciar a reír a carcajadas una mujer con incontinencia urinaria (o fecal). No debería seguir pasando que una mujer con un prolapso pélvico sólo tenga la opción de hacer un tratamiento quirúrgico porque no le han ofrecido otra cosa.

Rehabilitación como empoderamiento

Hacer rehabilitación de suelo pélvico siempre conlleva una mejora evidente en la calidad de vida de las pacientes:

– Es posible dejar de tener pérdidas de orina y recuperar la calidad de vida que la incontinencia urinaria hacer perder.

– Se puede conseguir revertir un prolapso que provoca molestias y limita la vida normal.

– La rehabilitación puede conseguir que desaparezca el dolor pélvico que merma la calidad de vida de quienes lo padecen.

– Realizar una preparación durante el embarazo centrada en el suelo pélvico ayudará en la progresión del parto y a prevenir posibles complicaciones.

– … y así con el resto de patologías.

¿Cómo empoderarse?

Hay dos aspectos fundamentales para conseguir empoderarse cuando hablamos de suelo pélvico (que en realidad se pueden aplicar a cualquier ámbito de la salud):

El primero es no ignorar. Muchas pacientes consideran normal o restan importancia a problemas como las pérdidas de orina o unas relaciones sexuales dolorosas. Es necesario que cada mujer sepa que no debe aceptar como normal ninguna patología del suelo pélvico. Debe consultar a su médico, recibir un diagnóstico exacto y saber qué soluciones puede buscar.

Y el segundo aspecto es ser consciente de que cada persona es la máxima responsable de mantener su propia salud. Pocas veces es suficiente lo que otros (médicos u otros sanitarios) “hagan” por nosotros. Por ejemplo, si una paciente a quien han operado por un prolapso sigue haciendo los esfuerzos de forma incorrecta, es probable que el prolapso vuelva a aparecer. Debemos desterrar el concepto de “me curan” por el de “yo soy responsable de mi curación”.

Mi forma de trabajar en la consulta, una vez hecho el diagnóstico correcto,  es dar a mis pacientes todas las herramientas disponibles para recuperar su salud pélvica o prevenir patologías. Herramientas que después pueden (deben) mantener ellas mismas (normas posturales, ejercicios, pautas…). Es decir, estará solo en sus manos la capacidad de mejorar su vida, de empoderarse.

Obviamente todo lo que acabo de escribir es igual de válido para los hombres. El enfoque del post ha sido hacia las mujeres por la tendencia actual a fomentar el empoderamiento de la mujer. Pero por supuesto es aplicable a cualquier persona preocupada por su salud pélvica.

¿Habías oído hablar del empoderamiento? ¿En qué ámbitos lo tienes presente?

Filed Under: Miscelánea, Suelo pélvico

25 julio, 2017 by Dra.Morales

Cómo evitar la diástasis de rectos

25 de Julio, pleno verano en España. Muchos me leeréis desde la playa. ¿Os habéis fijado de qué forma os levantáis cuándo estáis tumbados en la toalla? Este simple gesto, realizado de forma incorrecta, puede desencadenar una diástasis de rectos. Ya os expliqué hace unas semanas en qué consiste la diástasis abdominal. Hoy quiero daros unas claves para evitar que aparezca, o tratarla en fases incipientes. La diástasis del embarazo la analizaré con detalle en próximas entradas.

Por qué evitar la diástasis

La importancia de evitar la diástasis de rectos o corregirla no es únicamente estética (aunque seguramente al tratarla, consigas disminuir el perímetro de tu cintura). Cuando la pared abdominal está lesionada, se vuelve más débil. Y por tanto, menos eficaz en su función de amortiguar las presiones generadas al realizar esfuerzos. Esto hace que estas presiones, en lugar de dirigirse a la zona anatómica preparada para ello (suelo pélvico posterior) lo hagan hacia la parte anterior (periné). Ésta es un área más débil, que puede lesionarse si es sometida de forma reiterada a más tensión de la que puede soportar. Aumentando así el riesgo de incontinencia, prolapsos o dolor pélvico. Además, la diástasis provoca alteraciones en la estática postural, en ocasiones causa dolor lumbar, y puede alterar el posicionamiento adecuado de los órganos internos abdominales (herniaciones, problemas digestivos…).

Y el principal problema es que esto suele ser un círculo vicioso. Si no se trata, la separación entre los rectos abdominales será cada vez mayor. Y como hemos visto, son muchos los motivos por los que se debe intentar poner solución cuanto antes.

Cómo evitar la diástasis día a día

  • Un gesto tan cotidiano y simple como incorporarse desde la posición de tumbado es un factor de riesgo para la aparición de la diástasis, si se hace elevando el tronco hacia las rodillas. Ahora ya sabes cómo no levantarte desde la toalla. Lo adecuado es girar todo el cuerpo hacia un lado, y desde esa posición levantar el tronco ayudándonos con las manos. Y en caso de estar en una superficie elevada como la cama, bajar hacia el suelo las piernas al mismo tiempo que se eleva el tronco.
  • Otros gestos que se suelen hacer a diario de forma incorrecta son los esfuerzos en valsalva. Es decir, bloqueando la respiración (en apnea). Por ejemplo al cargar pesos, practicar deportes o durante la defecación. Por este motivo es también muy importante controlar el estreñimiento, para evitar la necesidad de realizar pujos intensos.  Como normal general, se debe exhalar al mismo tiempo que se realiza el esfuerzo.

Estas medidas que acabo de comentar son relativamente fáciles de aprender de la mano de un experto. Y muy útiles en el día a día, durante toda la vida. Pues realizar los esfuerzos de forma correcta es, sin duda, la forma más eficaz de cuidar el suelo pélvico.

  • Los abdominales clásicos están totalmente contraindicados. Algunas personas recurren a ellos para mejorar el aspecto de su abdomen. Pero lejos de mejorarlo,  cualquiera de las variantes de este tipo de abdominales, empeorará la diástasis.
  • Perder peso es una medida fundamental, sobre todo en personas con obesidad de predomino abdominal. Al soportar menos tensión de estiramiento, evitaremos la aparición o progresión de la diástasis.

Tonificar el transverso abdominal

En principio, cualquier ejercicio o actividad física en la que se fortalezca el core (musculatura profunda) es recomendable para evitar la separación de los rectos. Si el transverso abdominal está trabajando de forma adecuada, funcionando a modo de faja en la zona profunda del abdomen, los rectos estarán «protegidos», sometidos a menos tensión. Actividades como el yoga y el pilates favorecen, en general, la tonificación del transverso abdominal. Aunque determinadas posturas o ejercicios propios de estas disciplinas pueden ser perjudiciales. Habría que valorar en cada caso cuáles estarían contraindicados.

Además, determinados ejercicios están especialmente aconsejados en caso de diástasis. Por ejemplo, la gimnasia abdominal hipopresiva, con la que se fortalece toda la musculatura profunda. Otro ejercicio con el que podemos conseguir este objetivo es con las planchas. Si bien, en estos casos se harán únicamente planchas laterales. Pues las frontales, aunque también ayudan a potenciar el transverso abdominal, someten al abdomen a excesiva tensión.

No dudes en consultar a tu médico si tienes (o crees tener) una diástasis abdominal. En fases iniciales la respuesta al tratamiento rehabilitador es excelente.

 

Fotografía: ¡Elena! Flickr

Filed Under: Pared abdominal, Suelo pélvico

20 junio, 2017 by Dra.Morales

Cómo hacer el masaje perineal

En el post anterior os expliqué los beneficios del masaje perineal durante el embarazo y en qué casos está indicado. En la entrada de hoy, os voy a contar cuándo y cómo hacer el masaje perineal.

Se recomienda comenzar en la semana 34. Y a partir de ese momento, realizarlo a diario hasta el día del parto. Además de flexibilizar los tejidos, el masaje perineal permite sentir algo parecido a la presión que realizará la cabeza del bebé durante el parto. Lo que hará que la embarazada se familiarice con esta sensación, que puede ser molesta cuando se percibe por primera vez.

Cómo hacer el masaje perineal

Debe comenzar en la zona superficial y de forma suave. E ir avanzando progresivamente hacia zonas más profundas (llegando a introducir al final dos falanges, unos 4 cm aproximadamente). Se debe ir aumentando la presión según la tolerancia de la embarazada, sin que llegue a provocar dolor.

Debemos visualizar la vulva como una «U», en la que la parte de abajo está situada cerca del ano. Los gestos más importantes durante el masaje son:

  • Empezar por la horquilla vulvar (la parte baja de nuestra U imaginaria). Se puede hacer con el dedo pulgar, primero moviéndolo hacia los lados (unas 20 veces). Después presionar hacia la región anal, y mantener unos 30-60 segundos. Por último, tira con los dedos hacia afuera, imitando la presión que hará el bebé cuando comience a coronar (cuando la cabeza empieza a asomar).
  • Después se deben recorrer las patas de nuestra U, haciendo los mismos movimientos, de arriba abajo. A continuación, hacer presión hacia el lateral. Por último, se debe traccionar hacia afuera. Manteniendo esta tensión entre 30-60 segundos según la tolerancia. Y repetir en el lado opuesto.

El masaje resultará más fácil si se realiza con un aceite o lubricante, para minimizar la fricción entre los tejidos. Se puede usar cualquier producto compatible con el embarazo, como el aceite de almendras.

Se debe hacer siempre con las manos limpias, pues es muy importante evitar infecciones en cualquier momento del embarazo. Y para no causar heridas en la zona se debe vigilar el estado de las uñas, siempre mejor si están cortas. Además, se evitará masajear la zona de la uretra (la parte más anterior), pues esto podría provocar infecciones de orina.

Tú, tu pareja, o quien tú elijas

El masaje lo puede hacer la propia embarazada, buscando posturas en las que alcance la zona, como por ejemplo sentada en el bidé o en posición de cuclillas. Aunque es cierto que en una fase tan avanzada de la gestación, la mayoría de las mujeres tienen dificultades para hacerlo  bien ellas mismas. Si tienes la posibilidad de que lo haga tu pareja o alguien con quien puedas estar relajada, resultará más sencillo y cómodo.

Túmbate boca arriba (puedes poner un cojín bajo la región lumbar y otro debajo de las rodillas) o sobre el lado izquierdo, y concéntrate en relajar la zona. Esto a veces resulta difícil porque el masaje puede ser molesto. Pero es importante conseguir esta relajación, porque de lo contrario el resultado podría ser el opuesto, aumentando la tensión local.

Ahora ya sabes cómo hacer el masaje perineal. Si lo realizas con regularidad y aprendes a relajar la musculatura del suelo pélvico, ayudarás a que tu bebé atraviese con más facilidad el canal del parto.

Y terminamos el post de hoy con música. Si eres madre o vas a serlo pronto, seguro que te emociona: Respiras y Yo, de Kesia.

Fotografía: Tim David Hüning Photography (flickr.com)

Filed Under: Embarazo, parto y postparto, Suelo pélvico

13 junio, 2017 by Dra.Morales

Masaje perineal durante el embarazo

Desde hace unos años se recomienda el masaje perineal durante el embarazo. Con el objetivo de evitar traumas perineales y sus secuelas asociadas. En esta entrada os voy a contar si es una práctica necesaria o recomendable, y si de verdad evita el daño en el suelo pélvico.

Ya expliqué que mi objetivo principal cuando trato a embarazadas es que el día del parto tengan un suelo pélvico flexible. Al nacer, el bebé debe atravesar el canal del parto y la musculatura del periné. Si durante la gestación la embarazada aprende a relajar el suelo pélvico, y al final de la misma realiza un estiramiento progresivo de la musculatura (esto es el masaje perineal), lo razonable sería pensar que la salida del bebé será más fácil, y menos probable el daño de los tejidos.

Qué es el masaje perineal

El suelo pélvico está formado por ligamentos y músculos con sus fascias (además de otras estructuras) dispuestos de forma que puedan realizar sus funciones. Entre otras, sostener el contenido de la pelvis, incluso durante el embarazo. Algunas fibras se disponen en forma de herradura, desde el pubis hasta el sacro. Y otras, transversales a las anteriores. Se entrecruzan, formando una especie de hamaca, muy resistente. Durante el parto, el bebé deberá atravesar esta hamaca. Y si las fibras musculares están muy tensas será más difícil su relajación durante el periodo expulsivo.

El objetivo del masaje perineal es flexibilizar o “dar de sí” esas fibras musculares. Se cree que de esta forma se pueden minimizar los desgarros, evitar episiotomías y disminuir la probabilidad de un parto instrumentado (uso de fórceps, ventosas…). Lo que a largo plazo implicaría menos problemas en el suelo pélvico, como incontinencia, prolapsos o disfunciones sexuales.

Beneficios del masaje perineal

Los que acabo de mencionar son los efectos esperables (aparentemente lógicos) tras la flexibilización de la musculatura. Pero los estudios publicados hasta la fecha, sólo han puesto de manifiesto los siguientes beneficios:

  • Cuando se trata del primer parto vaginal, el masaje perineal sí puede disminuir la magnitud del desgarro o la necesidad de episiotomía,
  • Las mujeres que realizaron masaje tienen menos dolor perineal durante el postparto que las que no lo hicieron.

No se ha demostrado que disminuya la incidencia de incontinencia, prolapsos o disfunciones sexuales. Tampoco la necesidad de instrumentación durante el parto. Esto no significa que estos beneficios no existan. Únicamente que hasta la fecha, no se ha podido demostrar en los estudios realizados.

¿Masaje perineal sí o no?

Teniendo en cuenta la evidencia científica disponible por el momento, mi recomendación respecto al masaje perineal es la siguiente:

Dado que es una práctica sencilla y con pocos riesgos, aquellas mujeres primíparas (primer embarazo) o que no hayan tenido partos vaginales previos, sí deberían realizar el masaje perineal, si tienen disponibilidad para hacerlo.

Pero lo que más puede ayudar una tener una “hora corta” y con el menor daño posible del suelo pélvico, será saber coordinar unos pujos adecuados con la relajación del suelo pélvico, cuando nuestro cuerpo no los pida (Escucha a tu cuerpo).

La próxima semana os explicaré cómo y cuándo debéis realizar el masaje perineal aquellas mujeres que deseéis hacerlo.

Filed Under: Embarazo, parto y postparto, Suelo pélvico

6 junio, 2017 by Dra.Morales

Core y suelo pélvico

En entradas anteriores os he hablado del core y de su importancia durante todo el proceso de reeducación del suelo pélvico. Hoy quiero explicaros qué es, por qué está tan estrechamente relacionado con la salud pélvica, y qué podemos hacer para tonificarlo.

¿Qué es el core?

Core (del inglés núcleo o centro), hace referencia a toda la musculatura profunda de la cavidad abdominal. Actúa como un verdadero núcleo, encargándose de funciones básicas de estabilización y transmisión de fuerzas. Engloba varios músculos diferentes, pero que funcionan (o deberían) al unísono. Éstos son:

  • El transverso abdominal. Que se dirige desde las zona lumbar de un lado, hacia el lado contrario. Rodeando el abdomen a modo de faja.
  • Los multífidos, pequeños músculos situados en la columna, que contribuyen a su estabilización.
  • El suelo pélvico constituye la base de esta estructura.
  • El diafragma torácico separa la cavidad torácica de la abdominal. Dispuesto en forma de dos cúpulas, es el principal músculo de la respiración.

De forma muy simplificada, al realizar un esfuerzo (por ejemplo cargar un peso) la coordinación debería ser la siguiente: los tres primeros grupos musculares (transverso, multífidos, suelo pélvico) deben contraerse. Mientras que el diafragma torácico debe relajarse. A la vez, la pelvis se debe mover de manera que favorezca la adecuada coordinación de estos músculos. De esta forma se consigue una distribución adecuada las presiones abdominales. Conseguir esta coordinación suele ser el primer objetivo de un programa de reeducación perineal.

Relación con suelo pélvico

Como hemos visto en posts anteriores, el suelo pélvico actúa como sostén de las vísceras pélvicas, asegura la continencia, interviene en la función sexual y forma parte del canal del parto. Para poder desempeñar estas funciones, es importante que sea lo suficientemente fuerte y flexible. Y que además, no reciba presiones excesivas durante los esfuerzos. Por eso es tan necesario el equilibrio de toda esta musculatura.

Si cualquiera de los componentes del core está débil o dañado, el funcionamiento de este complejo se verá comprometido pues fallará la coordinación. Por eso se debe realizar una valoración completa para planificar este trabajo de fortalecimiento. En general, el primer paso es identificar y aprender a activar cada músculo de forma aislada. Posteriormente se buscará su fortalecimiento, a la vez que se enseña a coordinar la contracción y relajación de estos músculos.

Ejercicios para fortalecer el core

Cada vez están más de moda, y se practican integrados en distintas disciplinas como en  yoga, GAP, pilates, o en gimnasia abdominal hipopresiva. En próximas entradas describiré algunos de estos ejercicios. Hoy sólo quiero dar unas claves para saber cómo deben realizarse de forma segura. Son recomendaciones generales, aplicables a casi todos los ejercicios.

Ejercicios seguros para fortalecer el core

Para que la potenciación del core sea adecuada, y los ejercicios no provoquen un daño en el suelo pélvico, debemos tener en cuenta tres recomendaciones:

  • Se debe buscar la máxima elongación posible durante la realización de los mismos. Es fácil realizar este gesto si piensas en intentar alejar los hombros de los pies o las orejas de los hombros, mientras lo haces.
  • Es importante mantener la respiración durante todo el tiempo, evitando apneas (o bloqueos en la respiración). Se deben realizar espiraciones (expulsar el aire) lentas y prolongadas durante la realización del esfuerzo.
  • Si es posible, se intentará realizar una contracción mantenida y moderada del suelo pélvico, coincidiendo con la exhalación. Después se relajará esta musculatura.

Te animo a que sigas realizando un trabajo regular de tu core, incluyendo estos consejos. Y si aún no has empezado, tienes aquí las claves para empezar a hacerlo de forma adecuada.

Filed Under: Deporte y suelo pélvico, Más allá de los Kegel, Pared abdominal, Suelo pélvico

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